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CARMEN CASTEJÓN 31/08/2022

La Liga de la represión y el postureo

Hablar del mundo ultra aún se puede considerar un asunto tabú. Posicionarse, defender o justificar su figura o aportación al fútbol, parece que se realiza de forma furtiva. Por lo que, la suspicacia que rodea todo este entorno, incentiva situaciones de caos y sin sentido en contra de estos grupos.

El Sevilla Fútbol Club, desde hace casi medio siglo, cuenta con los Biris, que abarca mucho más de lo que se puede definir como un grupo ultra. Este conjunto de personas conocidas bajo el nombre del primer jugador de raza negra que perteneció al club, además de apegarse a los valores de máxima tolerancia social y ética moral, se ha solidarizado con la lucha obrera y realiza continuas campañas a favor de los más desfavorecidos. Así pues, no solo son el corazón de la bombonera de Nervión, sino uno de los grupos más influyentes de la ciudad Sevillana. De tal modo que, sentenciarlos con los populares prejuicios que arrastra el pertenecer a estos grupos, consiguen que se manifieste una invisibilización de la vida que le da al Sánchez-Pizjuán y al estadio, sea cual sea, donde vaya el Sevilla, así como a la propia ciudad con sus numerosas ayudas.

Tras lo acontecido en Almería, me parece más que necesario que se dé aún más eco al sometimiento y violencia con la que dominaron los antidisturbios a los ultras del club hispalense sin razón lógica y aparente. Y a los que no pertenecen al grupo, también. En el fútbol español, se trata de manera impune y sin ningún tipo de base moral a todo el que recorre kilómetros con tal de acompañar y animar a su equipo. Lo de este fin de semana es un ejemplo más.

Pancarta preparada por la Brigada Tifo y que Biris Norte portó para el partido ante el Almería pero que por las circunstancias y la ausencia del grupo, no se llegó a mostrar.

El dilema de la que, para algunos, es una inflada relevancia expuesta a los de Gol Norte, hasta el punto de discutir si es inexcusable su presencia, es algo que no tiene cabida entre el Sevillismo. Pero fuera y para las autoridades, sí. Justo el sábado presenciamos precisamente un exceso de violencia sobre los que califican y etiquetan de violentos, propio de la mayor de las contradicciones.

Es fácil aplaudir a los que te colorean la grada, le inyectan a los partidos más pasión y a los que mueven conciencia del fútbol de siempre, así como los primeros que entonan una crítica que gran parte de los presentes en el estadio piensan, pero no son capaces de proyectar de manera firme y con consecuencia. De aquí que, los mandatarios trajeados encabezados por Tebas, exhiban fotos, cual trofeos, de lo que Biris, entre otros, realiza. Apoderándose así y dándose reconocimiento de los espectáculos que nos brinda la liga. Eso sí, a la hora de tratarlos cómo se merecen, sin violar sus derechos ni imponiendo su potestad y apartando a un lado el egocentrismo, parece no satisfacer tanto el alabar sus acciones. Biris Norte es la clave, es el imprescindible aliento y el que lo considere una amenaza, muestra una increíble ignorancia.

Permitir esta represión es colaborar con el hundimiento del fútbol y la supeditación del fervor por tu equipo. Habrá quienes no estén de acuerdo pero la realidad es que no se puede concebir el máximo disfrute con la ausencia de Biris, grupo sin interés que mira por el beneficio común del verdadero y más puro fanatismo sevillista, en todas las situaciones. Y he aquí mi columna biriperiodista, nunca mejor dicho, donde me recalco una vez más en que frente a la transparencia, valores y elegancia a la hora de propugnar injusticias, los guardianes de Nervión no tienen rival.

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