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fuente: Archivo
PEDRO GONZÁLEZ 30/08/2022

El estigma y la razón

Se acerca septiembre, quedan pocos días para que finalice agosto y, con ello, acaben las vacaciones para casi todos y nos demos de bruces con la vuelta la normalidad, a nuestra rutina diaria. Se acaba el tiempo en el que uno tenía para desconectar de esa rutina, reflexionar y recargar las pilas para el arduo camino que nos queda hasta que lleguen de nuevo las merecidas vacaciones.

Pero no, no ha habido paz y remanso en el entorno sevillista durante este largo trayecto de verano, no ha hecho falta más que estar pendiente de medios de comunicación y de las redes sociales, a las que acudimos como siempre, para estar informados de todas las noticias o curiosidades que nos interesan y atraen, para darnos cuenta de todo lo que rodea al Sevilla F.C. Y las noticias sobre el Sevilla F.C., en este corto espacio de tiempo, se han convertido en un hervidero del que muchos pueden salir con graves quemaduras.

Sé que hay muchos sevillistas de buena fe que están cansados y hartos de muchas cosas que ocurren en nuestro amado Club, que hacen que el socio, abonado y aficionado se sienta desplazado e ignorado en sus pretensiones.

Y bien que lo han hecho saber vertiendo su respetabilísima opinión. Situación agravada por este paupérrimo inicio de Liga, en el que todo han sido sinsabores, con resultados negativos de partidos que, a priori, debían ganarse de todas todas.

A lo largo de este tiempo hemos tomado nota de las quejas de la falta de transparencia, de la opacidad informativa que tiene en marcha el Club, sobre todo en cuestiones deportivas, ocultando lo que ocurre en cuanto a lesiones, o cualquier otro evento que suceda a nuestra primera plantilla; desde las quejas por la incomodidad de presenciar los partidos en días de lluvia o en horas nocturnas, reclamando que se cierre todo el estadio con la cubierta; el nulo caso que se hace para dotar al estadio de zonas para que nuestros niños y jóvenes puedan asistir a los partidos; el informe Legends sobre la reforma del Estadio y, sobre todo, por la alta e inmerecida subida de los abonos, con pintadas ¿pagadas? en el Estadio, son reclamaciones a las que el Consejo y, sobre todo, los altos cargos de la sociedad, con su Director General al frente, deberían tener mayor eco y respuesta por su parte a tan justas reclamaciones.

Si a todo esto le sumamos la venta de los pilares fundamentales de la defensa, sin que hayan llegado repuestos, hasta ahora, convincentes, hay que reconocer que esto es una olla a presión sin válvula de escape.

En el devenir deportivo, los fichajes no dan la sensación de mejora. Más bien, hasta el momento, una disminución muy marcada por la venta de Koundé -vaya veranito de rumores- y Diego Carlos.

Marcao es una incógnita. Dicen que llegó lesionado y aún, y tras tres partidos de Liga disputados ya, así sigue. ¿Cómo es posible esto? Y de Nianzou… su juventud es una apuesta arriesgada que esperemos termine bien pero que, de momento, no ha logrado hacernos olvidar, sino todo lo contrario, a los que se fueron. Han llegado también Alex Telles e Isco. Con currículo y cartel suficiente para afianzar la plantilla, pero con una lógica expectación de los resultados que nos ofrezcan.

Todos estos temas han creado un maremágnum de insatisfacción y preocupación en la fiel hinchada blanca, que asiste atónita a una clasificación liguera desastrosa y una lógica preocupación por el futuro inmediato, lleno de partidos súper importantes y el reto de romper con este maleficio de malos resultados.

Pero tampoco parece prudente y no se puede dejar de poner en evidencia el ataque frontal que ha sufrido el Club, magnificando sus errores hasta la indecencia y dejando sin valor, que no ya en el ridículo, cuestionando hasta el logro y la consecución de objetivos marcados en la temporada, sin tener en cuenta ni valorar lo anómalo de lo sucedido en la temporada pasada.

¿Y qué decimos de los arbitrajes sufridos? ¿En qué estado estamos? Cualquier aficionado sevillista ha podido comprobar con qué distinto rasero miden a nuestro equipo con los demás. La persecución del sr. del Cerro Grande y del sr. Gil Manzano a nuestro equipo es más que evidente. No tenerlo en cuenta y obviarlo sería más preocupante, porque si no protestamos con la suficiente energía, donde proceda, veremos que nuestro equipo seguirá siendo agredido y vituperado en cada partido. Será una continuación de lo que pasó en pasado año. Y hay que poner pie en pared y conseguir que los árbitros sean ecuánimes y dejen de machacarnos.

Lo visto hasta ahora es para poner los pelos de punta.

Y he comprobado, con cierta desesperación y estupor, que este impasse vacacional ha servido, también, para que se fomente, día sí y otro también, un ataque furibundo, lleno de pesimismo y, porqué no decirlo, lleno de mala baba, para poner en el disparadero a todo lo que se mueve en el Sevilla F.C.

No ha habido ningún atisbo de razonabilidad, de prudencia, ni de paciencia. Se ha criticado, con dureza, desde las ventas a los fichajes, por el mal precio de venta, desde el entrenador a muchos futbolistas, desde el Consejo de Administración con el Presidente Pepe Castro, como principal demonio de nuestros “fracasos y desventuras”, y para que nadie se salve de las críticas y desconfianzas en este comienzo de temporada, pues nada se vitupera y cuestiona al artífice y autor de nuestros éxitos deportivos, a Ramón Rodríguez Verdejo, que ha tenido que dar la cara ante la afición desplazada a Almería ante la derrota ante otro ascendido, reclamando paciencia y serenidad.

¡Toma ya!

Pero yo confieso que tengo una inquietud, una mala inquietud. ¿No será que tanta inquina, tanto desasosiego, tanta crítica exacerbada, tanto y tanto ataque a diestro y siniestro, se vuelva comprensible, más lógica, si presuponemos que algunas de las más relevantes críticas, día sí y otro también, se deba a la aparición, de nuevo una vez más, en escena de D. José María del Nido Benavente que, a través de un saludo a los sevillistas en las redes sociales que nos envió a todos, emplazándonos para este mes de septiembre? “Sevillistas en septiembre nos veremos”.

Y da que pensar si tanta mala baba no está orquestada para crear el “ambiente necesario” para que la irrupción del sr. del Nido Benavente, este mes de septiembre, sea la más apropiada para los únicos intereses y los que ha defendido siempre: los suyos propios.

Con esta frase, D. José María, nos hace llegar, aireadas a bombo y platillo, de su permanente deseo de volver a ser Presidente del Sevilla, al que, por el número de acciones que posee, tiene todo el derecho de intentarlo.

Y para ello no le importa absolutamente nada, ni lo más mínimo, buscar toda clase de odiosas alianzas para conseguirlo.

Parece lógico, entonces, que lo que vamos a vivir de nuevo es una nueva petición de celebración de una Junta General Extraordinaria para remover el Consejo y erigirse de nuevo Presidente, donde nos hará saber, con toda probabilidad, de lo grandioso de su nuevo proyecto, de un Ramón Sánchez-Pizjuán nuevo, una plantilla remodelada y la renuncia de los dividendos, etc. Y todo ello, avalado, ni más ni menos, por la mosca cojonera de los americanos de 777 Partners.

Esperemos a septiembre para ver qué quiere esta vez transmitirnos y salir de dudas. Y que nos diga, si vamos a tener que sufrir este estigma, con la pérdida de toda la razón, cada vez que la ley se lo permita.

Pero antes sería muy interesante que nos dijera a los sevillistas si es verdad el rumor que rula por los mentideros sevillistas, de que le ha vendido a 777 Partners un paquete de 3.000 acciones y si es verdad, también, el compromiso contractual que tiene con esta entidad norteamericana de venderles, trimestralmente, 150 acciones a 2.000 euros.

Y si, mientras tanto, sigue llamando a pequeños accionistas ofreciendo distintas cantidades de dinero, según el número de acciones, llegando hasta los 1.800 euros por acción a paquetes de 10 o más acciones y si lo hace como comprador o intermediario de 777 Partners.

Da verdadera pena ver que una persona tan preparada, con unos amplísimos conocimientos de lo que se cuece en el mundo del fútbol, tan sevillista como cualquiera de nosotros, no ponga esos conocimientos al servicio del Club, se deje de historias interminables y comprenda, de una vez por todas, que su tiempo ya pasó. Aunque haya gente, con toda legitimidad, que siga pensando que puede ser “El Salvador” de todas nuestras penurias.

Que no puede buscar alianzas que dinamitarían la esencia del ser sevillista. Que no se olvide, nunca, que este Club es de todos los sevillistas, por mucho que se pregone, siendo cierto, que mandan los capitales.

Ningún inversor extranjero, con sentido común, y en ellos este sentido está súper desarrollado y es su santo y seña, van a arrojarse a hacer una tremenda inversión teniendo enfrente, y en permanente lucha, a los aficionados, sustento y alma del Club.

Porque el capital siempre más valioso que tuvo, tiene y tendrá nuestro Sevilla Fútbol Club es su afición, la fiel infantería blanca, la que ha dado, siempre, siempre, muestras del sentir y del amor a sus colores, y lo que es inviolable, de nuestra historia y nuestro escudo.

Ahora mismo, la sensación, visto desde fuera, y con los datos que manejamos, es que el Club está inmerso y se enfrenta a un caos de imprevisibles consecuencias. La división, que se palpa en redes sociales, no augura buenos tiempos. La deriva deportiva, con resultados malísimos, parece que tienen muy difícil solución y la racanería y cicatería del Consejo de poner dinero –mirando con celo desmesurado el futuro económico—para acometer los fichajes que necesita el equipo, nos lleve a la encrucijada de tener que decidir si seguir poniendo en jaque al Club o dar un golpe en la mesa y hacer piña y unión para salir de este más que preocupante atolladero.

Todos los sevillistas, y digo todos los sevillistas, de una u otra opinión, debemos reflexionar y valorar que lo que está en juego: no es si uno u otro accionista debe presidir el Club, ni si uno u otro entrenador debe dirigir al equipo. Hay en juego algo más importante, que no es otra cosa que el futuro, inmediato y a corto plazo, de nuestro amado Sevilla F.C.

No nos cabe otra, hay que hacer lo de siempre: dar la cara por lo que queremos y sentimos como nuestro, la que exhibimos siempre en los malos momentos.

Y en el próximo partido, otra vez sí, otra vez, le demos a los inversionistas extranjeros, a los grandes accionistas y al mundo deportivo en general, la lección que se da cada partido en el Ramón Sánchez-Pizjuán: Unidos todos en la demostración de amor y entrega a nuestros colores, por encima de lo que es pasajero y, digan lo que digan, algo irrelevante en nuestra larga y fructífera historia.

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