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Debates

Pasaron las fiestas primaverales de la ciudad las cuales son cada vez menos nuestras gracias a la alianza entre la política y la hostelería y en éste sentido, mi momento favorito, en clave de fútbol evidentemente, fue cuando el cuadro flamenco de la caseta de la que soy abonado consorte, oriundo de un pueblo entre Utrera y Jerez de la Frontera creo, gritó al término de una actuación: “¡Hala Madrid!” sin que nadie les contestara. Fue como un soplo de resistencia a la “madrileñización” de la Feria y también a la transformación que está, solapadamente, sufriendo para parecerse a la fiesta de otra ciudad andaluza. ¡Que los éxitos del RMCF, en Sevilla, importan un rábano, vamos!

Se aproxima el final de la temporada 2021-22 y el sevillismo está enfrascado en la continuidad o no del actual entrenador de la 1ªplantilla. Ha sido el debate de todo el año. Desde éstas líneas yo, a día de hoy, no me atrevo a pronunciarme. Entiendo el enfado de la mayoría aunque habría que matizar varias cuestiones.

La 1ª, y que nuestra exigente (y no exenta de razón) afición nunca debe olvidar es el fraude que es nuestra competición liguera y que esta temporada se ha manifestado en toda su verdadera dimensión. El SFC lucha contra un ramillete de clubs, el que llamo “tripolio” (RMCF, FCB y CAM), que nos duplican en presupuesto, pero no es esto lo más importante porque en otros torneos como la Bundesliga es posible que un desconocido y humilde Hofenheim llegue a campeonar, y en la “Premier” inglesa, a pesar del “Big Six” (allí al menos son 6 los aspirantes de inicio, y no 3 como aquí) puede algún año colarse un Leicester de la vida. En España es impensable. Hace 20 años que el Valencia CF rompió las alambradas de lo que es considerado un coto cerrado por los arriba citados, y hasta hoy. Y anteriormente habría que remontarse a los primeros ochenta (entra ya en la Historia, casi en el “proto-fútbol”) para ver cómo durante 4 años ninguno de los del “tripolio” fue campeón.

Amén del debate sobre la figura de Lopetegui, lo expuesto es también un tema de discusión interesante. Varios años lleva el CAM gastándose lo que no tiene, su argumento es que son 10 temporadas seguidas las que lleva en “Champions”, pero muchos creemos que hay algo más que atenta contra el tan cacareado “fair play” financiero (que tanto dicen defender las instituciones del fútbol patrio) que ayuda, y de qué forma, a esta entidad a no caerse del cuarteto de cabeza. Este invierno, cuando antes algunos clubs han sido descendidos administrativamente, algunos hasta han desaparecido, y otros históricos, y no quiero dar nombres, las están pasando canutas en la Liga Smartbank con el aliento en el cogote del sr. Tebas sobre el tope salarial, el FCB, endeudado hasta las cejas, ha hecho un equipo, entrenador incluido, que le ha permitido saltar desde la mitad de la tabla hasta el 2º puesto, arbitrajes aparte, y casi nadie ha dicho nada, sólo algo se ha insinuado en alguna emisora radiofónica local, y en la del SFC. Hace unos días le decía a un amigo, simpatizante madridista, que el domingo perdían contra su vecino urbano para hacerles el favor de asegurar plaza “champions”. “No hombre, es un “derby”, eso no lo permite la afición merengue”. “Al tiempo”, le contesté, “Vais en el mismo barco, un RMCF con la final asegurada y con el título liguero conseguido no va a pelear como lo hizo en el RSP”. Si alguien vio el partido en el Wanda-Metropolitano de anoche que me diga en la cara que no fue una pantomima desde la alineación merengue de salida hasta el final.

Si los sevillistas reparamos en esto, tal vez la caída el equipo, incluso antes de la 2ª vuelta, hasta perder toda posibilidad de hacerse o disputar el título, e incluso la 3ª plaza, se nos haga menos traumática. Hoy, 9 de Mayo, en una de las emisoras capitalinas al servicio del “tripolio” ha estado nuestro presidente. De muchas cosas parece que ha hablado, incluso hasta de un posible cambio de nombre del RSP (tal anuncio merece un artículo aparte que incluya la protección como BIC del mosaico de Santiago del Campo), pero en nada se ha referido al fraude que es la liga española, y tengo que escribir que a los sevillistas nos gustaría dirigentes algo más osados que se refiriesen a esta, para mí palpable, realidad. Sólo Ramón Rodríguez, cada vez que lo entrevista la impertinente reportera de “Mediapro” al término que el SFC juega en los campos del “tripolio”, se atreve a llamar las cosas por su nombre para que lo crucifiquen luego.

Hechas estas matizaciones, el debate que sólo parece interesar al sevillismo, cuando quedan tres jornadas para el final del Campeonato, es el del entrenador. En éste sentido yo no oculto lo que me parece un mal juego ni el atasco u ofuscación de ideas que de solución a la escasez de goles o a la casi inexistencia de un medio campo. Cuando el equipo visitó Mendizorroza escribí que pocos puntuarían allí en un intento de justificar y defender el papel del entrenador, me equivoqué. Se sacó un empate milagroso que luego, como ayer en La Cerámica y en otras ocasiones, se ha demostrado claramente insuficiente a tenor de lo que han hecho otros. Hoy, el sentir general de la afición es que se han perdido puntos, a pesar de la escasez de derrotas, contra equipos con los que nunca, dadas las aspiraciones de la sociedad, tendrían que haberse perdido.

Explicaciones y justificaciones pueden darse las que se quieran: COVID, lesiones de más o menos larga duración, la caída de un pilar básico como Fernando, decisiones arbitrales claramente perjudiciales (Son Moix, Vallecas…), torneos de naciones en fechas intempestivas, etc… pero la realidad es que el entrenador no ha dado con la solución para sacar el máximo rendimiento a cada uno de los jugadores que tiene a su disposición. Hay jugadores, no doy nombres, que están solo para lanzar faltas, y otros, que no se van ni de su sombra. Lopetegui, da la sensación de estar perdido y que la situación, llámese exigencia, fracaso en los torneos continentales y en la Copa, ésta con todos sus atenuantes, jugadores que no responden, o lo que sea, parece fuera de control.

Mas es indiscutible que los números lo sostienen.

El Miércoles nos visita un RCD Mallorca agonizante tras ser vapuleado por un rival directo y con un entrenador, que en tiempos, se las mantuvo tiesas con el SFC. Le llevamos 33 puntos, pues temo por el resultado. Arriba escribí que aún no me atrevía a manifestarme sobre la continuidad de Lopetegui, tiene contrato hasta 2024, y habría que valorar esto también. Mi opinión va a depender de la clasificación entre el cuarteto de privilegio pero también de las sensaciones de juego que de el equipo, incluso si en el próximo encuentro se consiguen los tres puntos (nada debemos esperar de otros resultados anteriores de la misma jornada). Solo quedan dos puntos para el objetivo liguero, deben conseguirse el Miércoles y como diría el gran Caparrós, ponerse ya las chanclas. Si eso no sucede, todo se complicará más.

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