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¡Que bote Nervión!

¡¡“Que bote Nervión, que bote Nervión”…!! Coreaban los granadinistas desplazados a nuestra ciudad cuando V.Díaz empató en el 88 presagiando que como mínimo se llevaban el bagaje de un punto dado el tiempo reglamentario que restaba. No contaron con el alargue de 9 minutos que el sr. colegiado madrileño Ortiz Arias decretó subsanando en parte el lamentable trabajo que él y su colega Medié Jiménez efectuaron durante el juego. Esos 9 minutos significaron para nuestros colores un chute anímico proporcional a la depresión en la que se entró tras la injusta anulación del primer gol de Mir que hubiese significado dar carpetazo al choque.

Hasta ese momento se condujeron respetuosamente ambas aficiones. La lesión de Torrente y la sustitución de Escudero fue saludada con deportivos aplausos por la hinchada local, de forma que el postrero cántico coral granadinista desentonaba  y nos retrotraía a hechos ya muy lejanos en el tiempo que solo viejos como yo y los esforzados miembros del Área de Historia del club pueden contar. Primavera de 1972, ante-penúltima jornada del CNL, un SFC en caída libre visitaba con urgencias clasificatorias el Viejo Los Cármenes. Un supuesto amaño de compra aireado en la prensa local de Granada (a saber de qué fuente partió la calumnia) derivó en una extrema hostilidad de la ciudad contra el SFC. “Mañana a morir aquí”, narró el gran José Antonio Blázquez que gritaron a las puertas del hotel de concentración del Sevilla.  El equipo, muerto ya desde muchas jornadas antes, fue un pelele (3-0 fue el resultado) en Los Cármenes a merced del Granada cuyo público desató todo un infierno contra los nuestros.

Aquél  GCF presidido por su ex–portero, el “racial” gallego de O Porriño Cándido Gómez, cuentan que ha sido el mejor de su historia: dos veces consecutivas 6º en la Liga en 1972 y 1973. Fue entonces cuando movieron el foco de su histórico “derby” contra el CD Málaga hacia el SFC cayendo en ese extraño e injustificado revanchismo anti-sevillista que la mayor parte de aficiones andaluzas padecen.  Barrios, Parits  y Enrique Porta eran sus goleadores, y tenía en defensa a un ramillete de latinoamericanos (Aguirre Suárez, Fernández y Montero Castillo) que fueron apodados “los carniceros” por la prensa capitalina por la entrada de Fernández a Amancio (Copa del año 1974) al que le fracturó un cuádriceps. La indudable grave entrada engendró un enfrentamiento verbal entre el “ye-yé” Velázquez y “Joseíto” (entrenador del GCF) y gracias a la “moviola” interesadamente azuzada por la prensa madrileña, Fernández fue sancionado con 15 partidos de suspensión, fue el primer jugador castigado “a posteriori” por la TV, dado que el colegiado catalán Sr. Oliva ni siquiera mostró tarjeta blanca (entonces eran de ese color). Sin duda era una sanción merecida, pero como hoy el VAR, la “moviola” no actuaba de la misma manera cuando eran Goyo Benito y Pedro de Felipe los que hacían una entrada alevosa, sin obviar además, que Fernández y Cía. observaban igual “contundencia” contra todos los equipos, no sólo contra el RMCF. Tras aquellos sucesos, el club de Los Cármenes solo sobrevivió hasta 1976 en 1ª división. No regresó hasta 2011 y no lo deberían olvidar en Granada.

Completaba ese “team” un portero canario, Ñito, que gustaba provocar a las gradas sevillistas cuando le tocaba jugar en el RSP.  Contra una plantilla de tales características, muñida por obra y gracia de su presidente a su imagen y semejanza, fue contra quien tuvo que vérselas el moribundo SFC en la primavera de 1972. No deseo remover viejos rescoldos, pero donde hay cenizas, fuego hubo. Cuando V. Díaz hizo un empate que parecía definitivo, oía el coro granadinista en la curva de grada alta de Gol Sur y, mientras me acurrucaba y revolvía en mi asiento (hasta preocupar a mis vecinos de localidad) sin querer ni mirar el juego por temor a un resultado aún peor, se me vinieron a la cabeza los recuerdos de los partidos contra el Granada CF en la primera mitad de los años setenta. Afortunadamente mucho han cambiado para bien las cosas, las vicisitudes posteriores de la entidad nazarí ha provocado que, excepto algún episodio copero, no han existido enfrentamientos contra el Sevilla entre 1976 y 2011. La sociedad ha cambiado; el fútbol, salvo excepciones, no es considerado tan indicativo del prestigio de una ciudad como lo era antaño, los choques frente al GCF mantenidos en los últimos años han sido normalísimos, más sigo creyendo que ese revanchismo injustificable e inexplicable anti-sevillista que aqueja a tantos clubs en Andalucía y resto de España subyace latente, dormido, en espera solo de un batacazo del SFC para manifestarse con toda su intensidad como en aquéllos ya lejanos años setenta. El SFC tiene rivales deportivos, pero algunos son enemigos, más que rivales. Que no se olvide.

¡¡¡“Que bote Nervión… que bote Nervión”!!! Y Nervión botó, en efecto, y con cuánta intensidad, hasta hacer temblar los cimientos de su epicentro, el estadio RSP. Y botó mientras miles de gargantas quedaban roncas y hasta dejar incrédulos y estupefactos, con cara de tontos, a quienes tan felices se la prometían en el minuto 88. Liberado de ataduras mentales, el equipo se soltó e hizo dos goles en el prolongado, y justificado, descuento decretado por Ortiz Arias. ¿Qué tiene este tan sevillanísimo barrio donde el Sevilla radica hace ya casi un siglo que tantos sentimientos contradictorios despierta? ¿Qué magia posee que hasta sus rivales se acuerdan de él? Quiero pensar que los cánticos de anoche proferidos por los hinchas rivales son solo un eco de un pasado remoto, fueron muy breves, 4 minutos solo, hasta que Mir desniveló de nuevo el juego.

Y que nadie se confunda, solo hago éste ejercicio de memoria para que algunas cosas no se repitan, nada malo le deseo al club de Los Cármenes, que consiga la permanencia más pronto que tarde, y cuando la temporada venidera nos tengamos que enfrentar, que todo discurra como hasta el minuto 88, no ya entre los profesionales, sino entre las respectivas aficiones. Que no se aventen desde el graderío rescoldos de otras épocas afortunadamente pasadas para ambas entidades. En éste sentido, aplaudo la actitud de la grada de animación de Gol Norte: no hubo respuesta al corto intento de mofa ni siquiera tras el resultado final, a no ser que las “referencias” a nuestro próximo rival en liga hayan herido los sentimientos de los granadinistas, que todo puede ser.

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