Cabecera Columnas Blancas
image

Utopías

Como cada semana, quedo con un amigo sevillista, abonado y accionista, para que me entregue exquisitos manjares avícolas traídos de las primeras estribaciones de la Sierra Morena sevillana y además, mientras degustamos un buen café, hacemos intercambio económico y de opiniones sobre este SFC que nos quita el sueño. Me preguntaba si fui el domingo al RSP y le contesté afirmativamente. Él también asistió, pero, en medio de la irritación momentánea por el desenlace final, juró y perjuró que en ésta temporada ya no volvería a ir (ya pasará el enfado). Como vio que yo no estaba disgustado del resultado frente a los “txuri urdines” se sorprendió algo, porque él si lo estaba. Y ahí empezó un encendido y amistoso debate sobre el juego del equipo, sus posibilidades en esta temporada y las justificaciones que desde dentro del club se da a los “malos resultados” de las últimas jornadas.

La verdad, es que el domingo tenía pocas ganas, muy pocas, de acudir al RSP. Rumiaba que iba a pasar un mal rato. Mi experiencia me indicaba un resultado negativo. Se daban todas las circunstancias anímicas, físicas y meteorológicas para ello: se venía de dos empates en Liga en campos en donde nuestros rivales directos e incluso los que no lo son, han vencido; el fiasco en el Olímpico de Londres reforzó la discusión interna del sevillismo sobre el sistema de Lopetegui con lo que se presumía un bajón anímico de quienes saltasen a la pradera nervionense y por añadido del respetable asistente, ambos relacionados; seguía y se incrementaba la plaga de lesiones (otra vez en un calentamiento); enfrente llegaba un equipo de enjundia y la tarde se había puesto, climáticamente hablando, para quedarse tranquilamente en la camilla jugando con mi nieta. La tormenta perfecta para un sofocón.

He de admitir que lo tengo fácil, solo he de cruzar la acera para entrar en el RSP. Temí la soledad del equipo, y aunque fuese para hacer bulto, al final decidí acudir. Me gasté 2.-€ en un impermeable y entré con la idea de si la lluvia arreciaba y se iba produciendo un marcador adverso, siempre estaba a tiempo de volver a cruzar la acera y en 5 minutos sentarme en mi salón. No se produjo ni lo uno ni lo otro, así que me zampé el partido entero hasta que Soto Grado lo dio por concluido. ¿Qué si salí contento como me preguntaba mi amigo el que me proporciona excelentes huevos de gallina de campo? No, pero tampoco enfadado ni disgustado. Acudí al estadio casi con la absoluta certeza de que se perdía, y no fue así. Se mantuvo una vez más la puerta a cero y se sumó. En otra coyuntura no demasiado lejana, el choque se habría perdido.

Sin entrar en el debate del sistema de Lopetegui, aquí debo romper una lanza por jugadores que en estos últimos meses, a día de hoy, han mantenido vivo al equipo. Son profesionales muy criticados por esa parte de la afición que se deja pastorear por la “canalla mediática local”. Que no valen, que “Monchi” se ha equivocado. Pues sostengo que hay puestos en los que hasta un tercer futbolista para el mismo está más que cumpliendo. Rekik, vituperado y ahora añorado, Augustinson, uno de los mejores en Vallecas, Londres y el domingo, Gudelj, Mir, Dimitrovic, dos paradones el domingo, más Oliver Torres. Si no es por éstos, hoy llevaría el equipo al menos siete derrotas. En otras temporadas se criticaba que existía una gran diferencia entre la 1ª línea y la 2ª, pues en ésta no hay tanta diferencia, y el mérito es de Ramón Rodríguez Verdejo.

Se podrá discutir sobre si Navas debe estar o no de inicio en su posición natural, sobre el sistema, sobre no ir de primeras por el rival y la poca verticalidad, pero no del compromiso de cada uno de los jugadores. Desde mi punto de vista, en éste sentido, sólo me está decepcionando Martial. En la pasión de tan diferentes pareceres, mi amigo, sevillista donde los haya, se centra exclusivamente en los aspectos concretos del juego, y yo, me voy por asuntos de más altura en un intento de explicar que el equipo haya perdido el colchón de puntos sobre sus perseguidores y tampoco se pueda ya pelear por el título. En mi deseo de poder acabar alguna vez con “la mafia” que controla la liga española mi interlocutor me llamaba “utópico”, y seguramente tendrá toda la razón, pero yo digo que es más utópico aún quien crea que el SFC pueda, no ya ser campeón de Liga, sino pelear por el título, si antes no se soluciona el gravísimo problema de propaganda-mediático que tan decisivamente influye en el arbitraje (con o sin VAR), y el de un justo “fair play” financiero que no haga excepciones con nadie. Dos de nuestros perseguidores están jugando económicamente dopados, uno desde hace un lustro, y el otro, desde Diciembre último.

Me importa un rábano lo sucedido en la Castellana en el llamado clásico. Soy de los que piensa que concederles audiencia solo vale para engordar su injusta situación de privilegio. Si a los anfitriones los han puesto con la popa mirando al SE y la proa al NO su culpa han tenido, no por los errores de su entrenador o la episódica ausencia de su principal goleador, sino por haber permitido sin piar que quien tan gravemente los ha humillado haya podido hacer un equipo nuevo en el mercado de invierno con la tan cacareada desastrosa situación económica heredada de una pésima gestión anterior. Ni vi ni me importa el resultado, me preocupa solo en lo que afecta al SFC. Con su silencio cómplice, los “desflorados”,  han contribuido a revivir a ese “Barça triomphant, mes que un club”, el que con un partido menos ya iguala al Sevilla en puntuación, y gracias en parte a su tolerado “dopaje financiero” (Tebas ni “mu”) nos superará en la misma el domingo 3 de Abril sobre las 23´00 horas.

Callan porque van en el mismo barco de tres tripulantes en exclusiva. El que pagará la “super-rubiales” en mahometanas tierras el venidero año ya debe estar inquieto por la presencia de los dos finalistas de la Copa del Rey de 2022, así que lo último que deseará será la presencia del SFC. Sufragar tal “evento” con dos entidades, respetables, pero que no entran en el mercado global puede admitirlo a regañadientes, pero tres ya es demasiado.  Sin duda, negar eso y tratar de evitarlo es una utopía, pero pensar que nuestro Sevilla, ni nadie en España, pueda ser campeón de liga teniendo enfrente a tal “fútbol-negocio” hecho con cartas marcadas, lo es más aún.

Últimas entradas de José Ramón Yúfera (ver todo)

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies