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EDU SANIÑA 07/02/2022

Palos a Julen

La rutina de siempre cuando a este equipo le da por tropezar. Da igual el cómo, pero hay gente que tiene la maravillosa costumbre de buscar en el entrenador al culpable de todos los males de los equipos. Si falla el delantero, la culpa del entrenador. Si falla el portero, la culpa del entrenador. Si lo hace el defensa, ¿por qué no?: PALOS A JULEN.

Tres años lleva Julen Lopetegui en el Sevilla FC y algunos le siguen pidiendo que cambie la fórmula que le ha llevado a hacer un equipo superlativo. Pocos se acuerdan ya de Machín, Montella o el Toto Berizzo. Equipos poco trabajados y muy alejados de cotas impensables para presupuestos terrenales. Julen aterrizó en Sevilla con la peor carta de presentación posible: pasado madridista y una traición de Estado, con destitución a menos de 48 horas del pistoletazo de salida del Mundial.

Hay muchos que aún no le perdonan su pasado. Son muchísimos sevillistas los que esperan agazapados y en silencio para cebarse con un entrenador que va camino de convertirse, por números, en el mejor entrenador de la historia de este club. Se dice pronto. Una Europa League, dos clasificaciones para Champions con chanclas a falta de varias jornadas y dos años en la pelea por un título de Liga que no se consigue desde hace nada más y nada menos que 76 años. Ayer, vaya.

El Sevilla no juega bonito. El Sevilla no ataca y apabulla al rival. El Sevilla suele sestear más de lo común. Sí. Rotundo sí. Pero este Sevilla tiene números de grande. Un equipo que cuando juega bien gana, cuando juega regular gana y que para perder necesita que se alineen más de uno y dos astros. Lopetegui ha hecho del Sevilla un equipo rocoso, con un sistema defensivo pocas veces visto en esta casa y que, por cada derrota o empate, te regala varias victorias. Un equipo que no se conforma con empatar fuera de casa cuando históricamente ha sido un equipo que lejos de Nervión daba entre pena y asco.

No sé qué más necesita el bueno de Julen para convencer a esa parte de un sevillismo que sigue viendo en el entrenador el problema y no la virtud. Un entrenador que, con aspecto nervioso y poco dado a la broma, se vuelca en cuerpo y alma para que el Sevilla siga codeándose con los gigantes del fútbol mundial. Un entrenador que, al fin y al cabo, quiere entrar en el libro de la historia dorada del Sevilla FC. Ya pasó con Juande y con Unai.

El sevillismo sigue empeñado en pegarse tiros en el pie cuando llega alguien que, con sus virtudes y sus defectos, coloca al equipo en una posición soñada años atrás. Tras tres empates consecutivos y la eliminación copera, muchos han decidido salir de la cueva. La solución, ante cada traspiés, es sencilla: PALOS A JULEN.

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