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EDU SANIÑA 28/01/2022

La máquina ya está funcionando

28 de enero de 2022. Y algunos parecen que no se enteran de la película que desde el foco mediático nos quieren vender cada vez que algún equipo ajeno a los tres de siempre se dispone a discutir el título de Liga. Y lo peor es que nosotros ya lo hemos vivido en nuestras propias carnes no hace mucho.

La resaca del derbi de Copa del Rey empieza a resultar pesada y cargante. Mientras que desde el Sevilla FC se ha intentado dar carpetazo de lo ocurrido, como así se plasmaba en el comunicado oficial, desde el Real Betis están empeñados en ir hasta el final de una cuestión que intenta castigar al agredido. Y no, por supuesto el palazo recibido por Joan Jordán no engloba a toda la afición. Pero no por contar muchas veces una mentira, esta se convierte en verdad.

El fin del Real Betis es con un motivo claro y conciso: la sanción -bajo mi punto de vista desproporcionada del cierre del estadio- debe posponerse lo máximo posible. Y están en todo su derecho, faltaría más. El problema es que el partido no se suspende por el mareo de Jordán y si por el palo que impacta con el mediocentro sevillista. Y la sanción, suspendido o no el partido, hubiese sido exactamente igual. Pero mucho mejor rizar el rizo antes que pasar página.

La caverna mediática madrileña ha sabido aprovecharse de la situación y han encontrado en el ‘Caso Jordán’ la ocasión perfecta para desestabilizar a la única alternativa real al título del Real Madrid. Y no, no es la primera vez que aquellos que trabajan bajo la orden de la persona más poderosa de nuestro país sacan los tanques para derrumbar a todo aquello que le pueda hacer sombra a su equipo. El Sevilla molesta al Madrid o, lo que es lo mismo, el Sevilla molesta a la prensa de Madrid.

Si nos retrotraemos al último año con posibilidad real de ganar la Liga, la temporada de Sampaoli, también la Copa fue el palo al que se agarraron. Aquella vez fue Sergio Ramos y aquella vez también intentaron desestabilizar. Esa vez no pusieron en duda a dos miembros del plantel, aquel ataque fue directo al corazón del Ramón Sánchez-Pizjuán. Aquel que ante la provocación del camero y movido por el calentón del momento decidió recordarle al camero que su casa no era el Sevilla FC. La sanción se cumplió este año, pero la pandemia hizo que fuese una anécdota y no un problema.

El Sevilla molesta, claro que molesta. Los fichajes de Corona y Martial, unidos a la permanencia en la plantilla de Diego Carlos, han hecho saltar las alarmas de un equipo que una vez más quiere plantar cara a los todopoderosos. La máquina ya está funcionando. Que te odien muchos que, para quererte, ya estamos nosotros.

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