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Inferioridad de condiciones

Creo que el club ha perdido, en la obligada prolongación de esta irracional eliminatoria que nos han colado frente a nuestro rival urbano, una oportunidad magnífica de alzar la voz contra el enjambre de competiciones, cada vez más enmarañadas, que provocan, no ya la confusión del aficionado y seguidor de un equipo, sino un desgaste en forma de cansancio, lesiones y sanciones, que entidades como el SFC difícilmente pueden afrontar con visos de éxito. Hoy, ha habido Copa, Liga y Supercopa ¿Quién entiende este galimatías?

Sinceramente pienso que se han dado las circunstancias para no comparecer esta tarde en el feudo heliopolitano. La prolongación de la eliminatoria ha agravado la inferioridad de condiciones con la que el equipo se presentaba ya “a priori” ante un choque de semejante enjundia, así que, si se hubiese decidido no acudir no se habría perdido mucho más de lo que se ha perdido tras la terminación del mismo. ¿Una sanción de dos años sin jugar la Copa? ¿Y qué? La entidad tiene cinco de este torneo ya. Precedentes no demasiado lejanos hay, y el club que perpetró la incomparecencia, el FC. Barcelona, no fue sancionado.

Hay 42 clubs en la LFP de los cuales 20 son de la Liga Santander lo que equivale a 38 jornadas que hay que combinar con las competiciones europeas de clubs y los torneos de selecciones nacionales más el añadido de la Copa y la Supercopa en países lejanos, engendro que para los abonados de siempre, no deja de ser un capricho de las instituciones del fútbol, por mucho “parné” (“mardito parné”) y patrocinadores que dejen. Es dificilísimo cuadrar fechas, más una vez cuadradas, que no ocurra nada extraordinario. Pues ha sucedido: la guerra en forma de pandemia desde hace dos años. Pero nada, una vez más, las instituciones del fútbol hacen encajes de bolillos para establecer calendarios y te meten una Copa con calzador en Diciembre–Enero, a partido único en campos de “polvarea”, o un derbi porque a algunos periodistas les gusta y les da claque.

Las competiciones de selecciones en otros continentes además provocan una sangría deportiva, incluido el riesgo de lesiones, muy perjudicial para quienes han de ceder a sus profesionales, cual es el caso del SFC. El calendario, mal que bien, se va cumpliendo, los equipos con más internacionales sobreviven gracias a la épica superando como pueden lesiones, infectados, sancionados y reclamados por sus naciones. Más que no ocurra nada extra, y he aquí que un incidente grave en el campo del rival urbano, no se considera causa suficiente para suspender “sine die” el encuentro, porque claro, no hay fechas para la reanudación del mismo dada la saturación del calendario. Y mientras, los sevillistas tenemos que aguantar que si hay calendario para una Supercopa donde el Profeta dio las tres voces.

Pedirle al universo “criaturitil” un comportamiento diferente al detectado antes, durante y después del partido creo que no es posible. Y no estoy refiriéndome a quien lanzó el mástil de PVC, que escrito sea de paso si coge la onda adecuada puede saltarte un ojo, sino a quienes desde dentro y desde el entorno de la entidad “palmeril”, bastantes para mi sorpresa, han contribuido al caldeamiento del encuentro en las vísperas y luego han minusvalorado y hasta ridiculizado el hecho. Hay quien sibilinamente pregona que “cada uno arrima el ascua a su sardina” en un ejercicio de equidistancia intolerable. ¿Qué lleva a profesionales y personas normales a tan veloz evolución hacia el radicalismo? La catarsis de balompédico común (“homo baeticensis common” ) a su versión más extrema (“Homo baeticensis ferox” ) da para un ensayo en antropología prehistórica. “Estilo betis”, con ocasión de otro lance similar en el mismo estadio, el de la eliminatoria del busto creo, alguien muy acertadamente supo definirlo sin profundizar en sus orígenes. Son así, y punto.

En otro orden de cosas, alguna vez habrá que plantearse por las autoridades locales y los propios clubs si el orden público debe o no prevalecer sobre las audiencias televisivas. No se debe programar un choque de eternos rivales a las 21´30 horas según los caprichos de las TV porque los radicales, demasiados, se llevan el día entero de “botellona”, así ocurre lo que ocurre. ¿Es que nadie se pregunta el esfuerzo en seguridad que la ciudad, protagonizado por sus cuerpos de policía local y nacional, debe afrontar? ¿Y el coste económico que eso significa?

Bueno sevillistas y amigos, se ha perdido la eliminatoria y nada más, queda felicitar al rival por su victoria por la mínima ante un mermadísimo Sevilla que con suplentes de suplentes en algunos puestos ha peleado hasta el final y desearles que disfruten y que recuerden por décadas, como suelen hacer, el gol olímpico de su estrella abusando de un portero novel. Tal vez lo del asta de PVC pueda servirles para irse aclimatando al Estadio Municipal de La Cartuja si tienen pretensiones de llegar a la final porque, o mucho me equivoco o varias jornadas las van a tener que jugar en tal escenario.

Y en cuanto a la posición del club, sigo creyendo en que a pesar de la sanción que podría, o no, recaer, hoy tocaba no acudir a Heliópolis. Y como miembro de APA y AU, también pienso que se ha debido hacer un comunicado más duro al respecto del que se ha hecho, pero acato la decisión tomada por unos y otros. Y nada más, sólo me preocupa que el cuerpo técnico y el director general deportivo sepan sacar a la plantilla de una posible desmoralización. Y ya, solo Mestalla, Mestalla y Mestalla. ¡Viva el Sevilla hasta la muerte!

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