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The Otago Witness, periódico de la ciudad de Dunedin, Nueva Zelanda
CARLOS ROMERO 18/12/2021

Tanto honor y tanta gloria, Mr. Johnston

La historia es la que nos hace grandes, así de categórica es la frase. Sin un palmarés, sin una idiosincrasia, sin las hazañas y las épicas, o los grandes hechos, el estatus de “Eterno campeón de Andalucía” no es posible. Para colmo es gran parte de la motivación para ser sevillistas, lo que nos inculcaron nuestros abuelos y nuestros padres.  Ponerla en valor es casi una obligación, que hoy entre la pelotita entendido como lo más importante en un equipo de fútbol, mañana será historia. Abundemos en ella.

Podríamos hacer una larga lista de personajes poliédricos, ya fuesen foráneos o locales, que aportaron grandes cosas a la ciudad de Sevilla y que desgraciadamente permanecen en el olvido, algo que trataremos de remediar, al menos con uno de ellos, e intentaremos recuperar su figura por la parte que nos toca.

Hablaremos de un señor británico, escocés, nato en su casa de Newmill, Elgin, un 14 de octubre de 1854, que llegó a Sevilla con 17 años. Comerciante, para más señas, amante del deporte y de la cultura, capeó con las calores hispalenses a las que seguramente debió adaptarse, para emprender un camino que dejaría una profunda huella, aunque esta tuviese que ser redescubierta en los albores del siglo XXI gracias a las nuevas tecnologías de investigación histórica. No nos importó ir a Nueva Zelanda para conseguir la información y la encontramos.

Edward Farquharson Johnston, comenzó a ejercer como vicecónsul británico en Sevilla a la edad de 25 años, lo que da una idea sobre su formación. Su actividad profesional principal tuvo lugar en la naviera MacAndrews, de la que fue socio propietario, que tuvo la hegemonía del comercio entre Gran Bretaña y España, pero igualmente participó en otras empresas como la Sevilla Water Works.

Y, cómo no, cuestión que nos ocupa, fundó el que sería el eterno campeón de Andalucía de fútbol, el Sevilla Football Club, del que fue su primer presidente, a la luz del tintineo rubio de aquellas cañas de cerveza que tomaba junto a algunos de sus compatriotas y otros tantos españoles de ascendencia escocesa en la celebración de la muy escocesa noche de Burns. Fue socio del Centro Mercantil, hoy conocido como Círculo Mercantil, auténtico hilo conductor de la historia sevillista desde finales del siglo XIX hasta bien entrada la década de los años 20 del siglo pasado, al que se asociaría junto a otros sevillistas que pertenecieron al club durante las distintas generaciones de jugadores, entre los que se incluían José Luis Gallegos, presidente en 1905, MacColl, Geddes, Merry, Escandón, Bel, Moliní, Balbontín, y otros tantos.

En su casa de la calle Guzmán el Bueno, estaba la sede administrativa de la Sailors Room, entidad dedicada a atender a los marineros británicos que llegaban en barco a la ciudad, que además organizaba actividades de ocio durante su estancia, cómo no, practicando sus costumbres entre las que se encontraba el football, organizando partidos contra el club sevillista durante el ocaso del siglo XIX y el amanecer del XX, además de los organizados frente a los alemanes de la Sevillana de Electricidad de Otto Engelhardt y los celebrados entre los distintos equipos del mismo club.

Johnston puede ser considerado el primer árbitro de España del que se tiene noticias, del primer partido entre clubes constituidos del que se tiene constancia, dando por bueno el primer gol en territorio nacional, que se sepa, marcado por un sevillista llamado Ritson.

Sólo las personas con su autoridad y con conocimiento del reglamento podían impartir justicia futbolística en aquellos años, esa autoridad del vicecónsul británico que además tuvo un papel importante en la fundación del Club de Regatas de Sevilla, formando parte de la tripulación junto a los Welton, Niño y White, jugadores sevillistas, o bien como presidente de la Sociedad del Tiro de Pichón según la “Guía de Sevilla y su provincia de 1895”.

No podríamos terminar esta breve semblanza, sin decir que fue un gran impulsor de la cultura, su casa era centro de acogida de viajeros románticos británicos, teniendo un papel impulsor en las excavaciones arqueológicas de Carmona, siendo uno de los firmantes del acta del Museo de la Necrópolis Romana de esta ciudad en 1885.

Partió hacia tierras británicas en la segunda década del siglo XX, dejando atrás su Sevilla y su legado que permanece hasta nuestros días, fundando el club de fútbol que más notoriedad ha dado al sur de España y mítico en Europa.

Falleció en Londres un 14 de junio de 1924 y sus cenizas fueron trasladadas a su ciudad natal.

Gracias por tanto honor y tanta gloria, Mr. Johnston.

Edward Farquharson Johnston – Archivo Sevilla FC

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