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CARLOS MARTÍN 27/12/2021

Inocentadas: entregar las armas y apostar por la disolución

Hubo un tiempo en el que una inocentada en los medios de comunicación era considerada como una pequeña licencia tomada desde las redacciones para jugar desde la complicidad con la incredulidad de la audiencia. Para muestras, Serra Ferrer fue a finales de los 90 entrenador del Sevilla FC durante algunas horas y el campo del eterno rival debía ser dinamitado en 1980 con la cesión temporal del Sánchez-Pizjuán en el preámbulo del mundial de 1982. Ese tipo de bromas, haciendo posible algo a todas luces inverosímil, eran tomadas como un guiño que, una vez al año, se podía permitir el periodista de referencia como aval de la veracidad que tenían el resto de sus informaciones los 364 días restantes.

Esta tradición, que muchos consideran una moda reciente ligada especialmente al auge de las redes sociales, es anterior incluso a Orson Welles y a la mayor ‘inocentada’ llevada a cabo con la obra radiofónica ‘La guerra de los mundos’, que causó conmoción en los Estados Unidos en octubre de 1938. En aquel momento muchos oyentes del programa pensaron que se trataba de una retransmisión verdadera de una invasión extraterrestre, al igual que muchos lectores en diciembre de 1905, según recoge la hemeroteca de ABC como primera inocentada, dieron credibilidad al fotomontaje del hundimiento del viaducto de la calle Segovia en Madrid.

Esta centenaria costumbre, que bebe de la inspiración anglosajona del ‘April Fools Day’, se enmarca en el 28 de diciembre por la vinculación de este día con la conmemoración de la matanza ordenada por el rey Herodes de los niños menores de 2 años nacidos en Belén con el objetivo de asesinar a Jesús de Nazaret (poca broma). De ahí que se homenajeara el engaño que los progenitores tuvieron que realizar para salvar la vida de su descendencia. Aunque también hay una explicación alejada de cualquier referencia cristiana y estaba ligada a la tradición pagana de los Saturnales, período festivo que traía la elección azarosa de líderes imprevisibles, donde los esclavos romanos intercambiaban los papeles con sus dueños, generando chascarrillos durante los quince días del cierre del año entre sacrificios y banquetes públicos.

Conocido el origen histórico, y teniendo en mente muchos ejemplos mediáticos relacionados con el Sevilla Fútbol Club a lo largo de las últimas décadas, quizás sería un buen momento para ‘la entrega total de las armas’, así como la disolución de la tradición en los medios de cabecera.

En una época donde la realidad supera a la ficción informativa, donde hay una imparable proliferación de noticias falsas, falta de habilidades críticas o fuentes objetivas para contrastar, y un crecimiento exponencial de medios o cuentas satíricas que la audiencia no logra identificar como tal; ¿no sería una buena ocasión para un mayor compromiso que ayude a suprimir aquello que vaya en contra de la veracidad de los medios de Comunicación? Como la mujer del César. No solo ser honrada. También parecerlo.

Que esta humilde petición sirva como deseo generalizado para los que sienten en blanquirrojo. El sevillismo ya tiene suficiente con la ‘serpiente de verano’ y la larga lista de fichajes sin contrastar que quedan en humo, como para tener otro momento del año en el que una ‘Fake News’ se vista de broma.

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