Cabecera Columnas Blancas
image

De algunos “sevillistas” y de los sevillistas

Se aproxima una nueva Junta General del Sevilla, cosa capital en la ídem de Andalucía. Sobre todo cuando uno de los asuntos a tratar, pareciendo subyacente es trascendente, es el sevillismo de los sevillistas o la relación entre determinados sevillistas y el sevillismo, debate al que es ajeno en su esencia el capital norteamericano ajeno a su impostado apellido y mucho menos al sentimiento que es común a todos nosotros pero extraño al grupúsculo de Miami autodenominados como Sevillistas Unidos 2020 S.L.

Hace una década, un expresidente del Sevilla FC me decía, en puertas del adiós de Andrés Palop, que el guardameta valenciano no era sevillista, sino del Palop CF. Siendo, como era, un profesional que defendía sus intereses y contratos. Al margen de actitudes que desconozco. Me resultó revelador pues desde entonces he podido comprobar que entre nuestros sevillistas accionistas mayoritarios hay unos que son del Del Nido FC, del Castro CF, del Sporting Guijarro, del Rayo Alés, del Real Carrión o del Sociedad Deportiva Miñán. Creo que no he excluido a ninguna de las familias aglutinadoras de capital.

Y a ninguno le he negado la condición de sevillista. Ocurre que el resto de cientos de miles de sevillistas son, o somos, del Sevilla FC, románticos carajotes sin remedio, torpes a más no poder pues los inteligentes comparten cierto sentimiento sevillista con mucho interés económico, y oigan, son sus vidas y sus haciendas, las de sus herederos o desheredados, y ahí no entro. El resto en nuestros sueños (los sueños siempre se cumplen) imaginamos un Sevilla sin más interés que el del propio bienestar y perdurabilidad del Sevilla.

Otros en lugar del escudo de preferencia igual ven grandes torres y en sus retinas se dibujan máquinas registradoras de euros o dólares como las que aparecían en los ojos del tío Gilito en aquellos comics de antaño.

Son visiones diferentes consolidadas desde que el sevillismo de base comenzó a aceptar “pactos” privados entre los máximos accionistas para “equilibrar” al Sevilla y que se traducían en más y más dinero para los máximos accionistas, para todos, aunque luego hayan disentido interna e incluso familiarmente. Era el precio que pagábamos por la “estabilidad”.

Y el caso es que, presos del síndrome de Estocolmo, nos creemos secuestrados por el Sevilla y no por los pactistas, y agradeceríamos un nuevo pacto que diera “paz y estabilidad” al Sevilla por más que psiquiatras o psicólogos pudieran decirnos que somos chantajeados emocionalmente. Lo reconozco, de buena gana seguiría siendo chantajeado a cambio de la estabilidad del club que amo, aunque algo ya se resiste, se resiste a la opacidad y reclama perdurabilidad. Reclama pactos públicos (dejen en privado las cantidades pero informen de los acuerdos) y duración, únicas líneas posibles para asegurar un Sevilla de los sevillistas y con el centro de decisiones en Sevilla mirando por un bien del Sevilla y de los sevillistas, de los adheridos emocionalmente a él durante generaciones y generaciones que desean seguir trasladando esa inquebrantable adhesión, amor, cariño, fidelidad y lealtad durante otras muchas.

¿Eso es posible con nuestros accionistas mayoritarios? Tengo mis serias dudas, pues requiere de grandeza de miras para todo lo que viene o sería necesario: botar a los norteamericanos, hablar del proyecto de club, de nuestras capacidades y habilidades, del Ramón Sánchez-Pizjuán… ¿Qué les hace falta a los máximos accionistas para actuar pensando en el bien presente y futuro del Sevilla Fútbol Club conjugándolo con dimensionados, lógicos y no desmesurados, intereses propios?

Quiero pensar que en todos ellos anida un fondo de esta intención o posibilidad, aunque, lo reconozco, entra dentro de lo onírico ¿Quién sabe?

En todo caso, hago un llamamiento a la unidad del resto del sevillismo para que sigamos siendo la fuerza del Sevilla, para que aportemos nuestras acciones a Accionistas Unidos o a los sevillistas en los que tengan plena confianza para que puedan representarlas en la Junta como barrera ante las intenciones especulativas de los norteamericanos, que deberían verse privados de todo apoyo desde que entraron de la mano de Castro y de lo que se aprovecha ahora Del Nido. Esas acciones deberían quemar las manos de todo sevillista.

Y no, no juzgaré a quienes hayan vendido, pero este artículo no va dirigido ya a ellos, sino a quienes puedan tomar armas para la batalla, cada acción es un fusil de razón contra los invasores.

Para quienes, sevillistas ellos, ven esto como una posibilidad de crecimiento, les invitaría a plantearse la siguiente reflexión en forma de diálogo.

  • Hola ¿Quién es?
  • Somos los americanos y venimos a hacer grande al Sevilla.
  • Ah, ¿y cómo?
  • Construyendo un equipo que aspire a ganar la Liga y gane alguna y dispute fases finales de la Champions y…
  • Bueno, lo que hace el Atlético de Madrid ¿no?
  • Sí exacto.
  • Pero el Atlético de Madrid tiene 500 millones de presupuesto y nosotros 200…
  • Nosotros vamos a poner 200 millones.
  • Pero eso un año, un proyecto deportivo para eso dura 4 o 5 temporadas, ustedes van a poner 200 millones al año durante 4 o 5 años, es decir, unos 1.000 millones de euros y además pagar 300 a los actuales accionistas mayoritarios ¿Van a invertir 1.200-1.300 millones de euros en el Sevilla? ¿Y cómo piensan no solo recuperarlos, sino además ganar dinero, porque ustedes son “inversores”, cómo?

Mantengan este diálogo consigo mismos, respóndanse y piensen en qué lado estarán.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies