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26 de octubre

En la película de Stanley Kubrick “Espartaco” (1960), entre sus brillantes escenas destacaré una referente al diálogo que mantienen el joven Julio César (John Gavin) y el anciano Sempronio Graco (Charles Laughton) a la salida de uno de los diferentes lugares donde el Senado de la Roma republicana solía celebrar sus reuniones. Se había decidido el nombramiento del pretor y legado Claudio Glabro (John Dall) como jefe de las cinco cohortes de milicianos y tropas auxiliares que debían salir hacia el Vesubio a combatir la rebelión de Espartaco (Kirk Douglas) (3ª Guerra Servil). En dicho diálogo,  el veterano político republicano le decía al joven Julio César:

“Muchos quieren a Roma como a su madre, pero algunos la quieren como mujer, tu ya me entiendes”.

El sentido patriarcal y machista de la frase se refería a las ambiciones de Marco Licinio Craso (en el film interpretado por Laurence Olivier), político y militar de la República que deseaba, como otros muchos en la época, apropiarse de la urbe para sus fines lucrativos como se hacía entonces con las mujeres en los contratos matrimoniales, o fuera de ellos.

¿Hay paralelismo con el SFC actual? Un club cuyo crecimiento  desde la nada  por sus propios medios lo ha convertido en oscuro y nada disimulado objeto de deseo de vividores multinacionales o de quienes pregonan y se arrogan sevillismo en exclusividad cuando su objetivo es vivir a costa del club.

La Roma tardo-republicana, en el siglo I AC, era  una ciudad poderosa, cabeza de un imperio territorial que nada tenía que ver con la humilde aglomeración de cabañas en el Tíber que fue su origen.  Políticos, aristócratas venidos a menos o militares sin escrúpulos para los que nunca nada era bastante consideraban su derecho  adueñarse de la ciudad, bien por su cuna, bien por “servicios” prestados en guerras de conquista, y a menudo usando a la plebe para sus objetivos. Así, la vieja república, se desangraba en continuas guerras civiles.

Cierto es que la plebe romana no se parece en nada al pueblo sevillista, aquélla era inculta, adocenada y  fácil de manejar, éste es todo lo contrario, podrá tener o no capacidad económica, mas no se deja seducir fácilmente por un evergetismo (“panem et circenses”) que ya no cuela. La afición no traga con brindis al sol aunque quien los haga en su momento provocó el salto cualitativo de la entidad, es más lo que debe, que lo que se le adeuda.

Inicié este escrito antes de la JGA con la esperanza de que la fecha de 26-O-2021 quedase marcada a fuego en la memoria de todo el sevillismo y en la historia de nuestro entrañable club tal y como lo fue la ya lejana del 2-Agosto-1995 como el punto de inflexión en la liberación de la entidad de sus peligros. Parece que no va a ser así después de ver cómo el aspirante, ayer frustrado, en tono amenazante declaraba ante los medios sobre futuras impugnaciones y “persuasiones” a quienes con él no estaban. Mucho me temo que solo va a ser una fecha que marca un paso más del candidato del “fondo de inversión” estadounidense hacia el control del SFC. No quiero transmitir ningún derrotismo derivado de esta última reflexión, pero habrá que trabajar duro, cada uno en la medida de sus posibilidades y de su especialidad, para evitar que eso suceda finalmente.

Si alguien se ajusta como nadie en su “amor” al SFC a partir de la frase de Sempronio Graco en el “film” de Kubrick es el “designado” por los “dellawareans” para asaltar el poder de nuestro club. No el único, pero el que más se le parece. Saliendo de la ficción de la película de 1960 y entrando en la verdadera historia, en la crisis final de la República Romana que duró unos 80 años, todos pregonaban su amor a la patria y los servicios que le habían prestado. En dos ocasiones se fabricaron compromisos frágiles entre los “figurones” de la época, los triunviratos, pactos entre próceres que servían para repartirse territorios, fuerzas militares y prebendas, mientras la plebe de la urbe padecía carestías. ¿Le suena al sevillismo algo todo esto comparándolo con nuestra situación actual? ¿Pacto por la pasta? Hay una diferencia, el pueblo del RSP no toma partido por ningún prócer ni padre de la patria, asiste atónito a la guerra civil entre los grandes capitales aunque desde luego, prefiere de momento una república de patricios aunque sea plutócrata (solo de los ricos) pero sin que nadie se imponga, no desea una dictadura como las que crearon en aquél tiempo lejano y cercano a la vez personajes como  Sila, Craso o César. Es una falacia difundida por algún sector de la prensa de que los sevillistas nos posicionamos con uno o con otro. No es así, estamos contra el capital inversor ajeno a la ciudad y al club y contra quienes lo represente.

Regresando a la Historia, durante las  sucesivas confrontaciones pocos murieron de muerte natural (Cornelio Sila). Algunos conocieron solo el fracaso y la muerte violenta (L.C. Cinna, Quinto Sertorio, Lucio S. Catilina…) otros, los más, triunfaron primero y tuvieron final trágico después (Pompeyo, Craso, César, Marco Antonio) y los triunviratos terminaron como el Rosario de la Aurora,  solo uno logró adueñarse del poder para siempre y sus descendientes transformando la república de patricios en un Imperio. Fue Octavio Augusto. Con ello, la participación plebeya en las instituciones de la urbe, aunque éstas siguieron existiendo, quedó anulada, inservible, para siempre. Cierto que a cambio el Imperio mantuvo a Roma cinco siglos más como dueña del Mediterráneo.

¿Es ese el final de la guerra accionarial que padece el SFC?  ¿Un principal accionista que se adueñe de la entidad en su nombre o en el de otros poderes para perpetuarse “ad eternis”? ¿Unas JGA en las que la mayoría de abonados y accionistas tengamos que contemplar sin derecho ni al pataleo las peroratas y homilías de los mayoritarios?¿Tan goloso es el pastel? La “sociedad”, como el “pretendiente” llama al SFC en plan aleccionador para recordarnos que no estamos ante una asamblea de voto democrático, NO LO QUIERE.  Y más desde su intento de impedir el voto a los accionistas minoritarios y de invocar, con “loperianas” reminiscencias, la falta de pilas en su mando a distancia. Se me vino a la memoria aquél corte publicitario de “Currito, dále ar botonsito”. ¿Es de amor al SFC y al sevillismo someterlo a este estrés continuado hasta que consiga su objetivo?

Abrigo la esperanza de que, tras lo sucedido ayer, el capital allende el Atlántico que nos atosiga perciba que el testaferro elegido no es el idóneo. Y además que perciba también que a él tampoco lo queremos en nuestra “sociedad” aunque designara  otro “representante”. Que lo entiendan claro de forma que se avengan a una salida decorosa.

¿Podremos celebrar los sevillistas el 26-O-2021 como fecha para recordarla en positivo? El tiempo lo dirá, y si no es así ¡Viva el SFC y su sufrida afición hasta la muerte!

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