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MIGUEL CANALES 20/08/2021

Rafa Mir: Desde el segundo palo al lugar de procedencia

Escuchar a Monchi es un ejercicio tremendamente estimulante, por lo que cada vez que lo hago me concentro ampliamente en escucharlo. Y lo es porque se expresa muy bien, cuenta muchas cosas para el cargo y la posición que ocupa -aunque su valor está más en lo que calla, lógicamente- y porque se aprende mucho de él. Ramón comentaba en una de las múltiples entrevistas que concede -y creo recordar que lo ha hecho varias veces- que cerrar un fichaje es muy complicado.

Yo añadiría que llevar a cabo el de un delantero que meta muchos goles lo es aún más y lo eleva casi a un ejercicio de filigrana hacerlo al nivel de rendimiento por euro invertido a lo que lo hace el Sevilla para esa posición.

La dirección deportiva sevillista es alabada por la cantidad de “mirlos blancos” que es capaz de encontrar. Yo diría que. dentro de su enorme manejo del mercado, su nicho estrella es la figura del 9 goleador. A pocos equipos europeos le sale la tasa gol/euro más rentable que al andaluz. Y en aquellos fichajes que no rinden, que también los hay, el tiempo suele certificar que no era una cuestión de falta de gol porque cuando salen de Sevilla la siguen enchufando de maravilla -como por ejemplo los casos de Iago Aspas o Ciro Immobile-.

Lo primero que sorprende es que, desde que Caparrós se inventara al Julio Baptista goleador, en Nervión hayan profanado porterías rivales delanteros de tan distinto pelaje y de manera continuada. Porque hemos visto en el Sánchez-Pizjuan desde entonces a Luis Fabiano, Kanoute, Negredo, Bacca, Gameiro, Ben Yedder y actualmente a En-Nesyri estar siempre entre los más destacados goleadores del campeonato. Todos ellos de distintos perfiles pero con un hilo conductor común, meter muchos goles. Y aquellos otros que no metieron tantos, los Saviola, Kerzhakov, Arouna Koné, Fernando Llorente, Iago Aspas, Ciro Immobile, Luis Muriel, André Silva o el actual De Jong los habían metido antes o después.

Pero lo que te vuela la cabeza es la capacidad para aglutinar una nómina tan amplia de delanteros tan diferentes a los precios que los consiguió el equipo sevillano. Dicen, con razón, que el gol se paga caro. Pero el Sevilla quiere demostrar que es la excepción que confirma la regla y establecer que, si bien la inversión en estos jugadores es importante, no tanto como todos creen. En Nervión el gol es más barato que en casi toda Europa.

Y en estas llega Rafa Mir para meter más madera a esa sensación. Un chico joven que destaca en la Segunda división B española y que el Wolverhampton firma en el mercado invernal. Allí en la Championship no se adapta y comienza a sufrir un largo período de destierro por parte de los Wolves en forma de cesiones. Pasa por la Segunda división española, vuelve a la Segunda división inglesa -con rendimiento nuevamente menor, señal de su escasa adaptación a Inglaterra-, hasta que recala en el Huesca en el mercado invernal de la temporada 19/20 y empieza a ver la luz de cara a portería nuevamente en la Segunda división española. Tras esos meses finales y el ascenso del Huesca pasa a ser una de las figuras marcadas por muchos para ver cómo continua el desarrollo de un futbolista cantera Barça y Valencia. Tras un comienzo de año complicado, se le abre la portería y la vuelve a romper.

Esta pequeña síntesis de su carrera demuestra que a Sevilla llega un delantero que se lo ha tenido que currar y al que ver portería le cambia todo. Cuando no entra le cuesta pero cuando cuela dos, su confianza se dispara.

Siguiendo con la línea de los aprendizajes, uno puede mejorar sus conocimientos hablando con gente que sabe y observando a los buenos. Recuerdo una conversación con un gran amigo de la época a los 15 años sobre fútbol. Jugaba al fútbol a cierto nivel y me gustaba conversar con él porque me enseñaba mucho. En esa conversación me preguntó: ¿hacia dónde hay que rematar un centro lateral? No recuerdo lo que le dije, pero sí la explicación que él me dio. Hacia el palo de procedencia del balón porque pillas muchas veces al portero a contrapié.

Muchos años más tarde, uno ya es lo que muchos consideran un pureta, seguía de manera habitual al Bayern pre-Guardiola y Lewandowski y que fue una de las máquinas más demoledoras ofensivamente de Europa en este último siglo. Ese concepto de ataque total con sobrecargas por bandas lo coronaba Mario Mandzukic. El tanque croata dominaba como pocos un arte especial, ser un delantero de segundo palo. Esperaba los múltiples centros laterales entre central y lateral o directamente contra el lateral aprovechando ventaja de altura o problemas del lateral al cerrar. Si bien es cierto que Mandzo era más rematador al segundo palo abajo que al primero de procedencia.

Ver un centro lateral del Huesca esta temporada, sobre todo sin ganar línea de fondo, me traía esos dos recuerdos. El de cómo conseguir ventaja en el remate, buscando la debilidad del segundo palo rival, y el dónde es más aprovechable el remate, al palo de procedencia. Y Rafa Mir era el que desbloqueaba esos aspectos en mi memoria. Porque para mi y, posiblemente porque me recuerda tiempos de disfrute, el nuevo delantero sevillista viene definido por eso: segundo palo y al lado de procedencia.

Pero el cartagenero no solo tiene eso en su fútbol. Es un delantero corpulento muy completo, altamente autosuficiente, que se estira en todo el ancho de ataque, viene a recibir dentro y descargar, ataca espacios en profundidad y galopa bien por bandas cuando el rival le deja metros que aprovechar a su espalda. En esos aspectos tiene bastantes similitudes con súper Mario, compartiendo con Mandzukic su capacidad de sacrificio defensivo -aunque a menor nivel que el croata donde esto era un rasgo mayor de su juego-.

También gana duelos por arriba, aunque no es Joselu -el otro panzer que ha sonado para el Sevilla-. Rafa es más Bullzoder que Panzer, dominando algo menos las alturas y más los pastos y la potencia en conducción. Le pega bien desde fuera a distintas alturas y también busca cepas de palos en los remates.

Mir es un delantero de gran nivel para complementar la delantera del Sevilla con En-Nesyri. Pujante, potente, con gol, autosuficiente, con zancada y velocidad tanto en conducción como al espacio, que viene a darle una vuelta de tuerca más a la capacidad de los sevillistas en encontrar delanteros a un precio menor que su rendimiento -cuestión que el tiempo resolverá si se vuelve a cumplir con Rafa-.

Mientras estas cosas ocurren, en cada centro lateral -mejor desde derecha a izquierda donde Navas y Montiel se pueden frotar las manos- mi memoria me traerá los recuerdos de aquel verano del lugar de procedencia y ese año 2013 de los remates desde el segundo palo de Mario Madzukic. Porque Rafa Mir para mí siempre será: “Segundo palo y al lugar de procedencia del centro”. Ojalá que lo sea pronto y durante muchos años en Nervión.

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