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JOSÉ MANUEL ARIZA 23/06/2021

Pitos y flautas

Saludos.

No, no quiero decir “entre” pitos y flautas: entre unas cosas y otras, teniendo en cuenta el todo. Digo lo que digo. A saber:

Vaya por delante una declaración que firmaría ante notario y con cuarenta mil testigos: jamás he pitado a un jugador aunque lo estuviera haciendo rematadamente mal y he visto, desgraciadamente, a muchos. De los otros y por suerte, también. De hecho, soy espectador casi “mudo” porque lo llevo por dentro (no siempre bien) y eso incluye las barrabasadas de los trencillas (que también he visto muchas, demasiadas quizás). Canto el Himno, canto los goles y aplaudo a los míos. Aplaudo a los míos, repito, porque jamás se me ocurriría hacerlo con nadie de otro equipo que me hubiera machacado varias veces (sin machacar tampoco) por muy importante que fuera. No llego a tanto (tengo mis carencias) lo siento, porque a mí no me gusta el fútbol, me gusta el Sevilla FC y todos los demás son adversarios y en ocasiones, enemigos acérrimos y a los enemigos no se les aplaude, se les derrota. Y si esto no ocurre, me lamo las heridas y espero la siguiente batalla con el sable afilado.

Este escrito versa sobre la “polémica” reciente de los pitos a Morata en los partidos de La Cartuja con la Selección. El chaval, que personalmente no me parece un jugador TOP ni me lo ha parecido nunca aunque haya tenido alguna actuación destacada, hizo lo que pudo y le salió mal: no marcó a pesar de que tuvo varias, demasiadas, ocasiones. Eso es normal y todos los jugadores del mundo, en el ranking más absoluto histórico, tuvieron, tienen y tendrán partidos similares aunque a los verdaderamente TOP les ocurra las menos veces.

El asunto no debería haber tenido mayor repercusión, un par de días malos, pero visto desde la óptica de uno de los muchos y principales flautistas mayores del reino de Hamelin, la cuestión alcanza cotas que no es que rayen, es que sencillamente aterrizan en la indecencia: ¿desde qué posición se sitúa uno para llamar “estúpidos” a unos aficionados, que han pagado su entrada y que muestran su malestar pitando a un jugador, al que no le sale nada bien, en la forma que estimen oportuna por poco que a ti te guste? No pongo el nombre del medio ni del obsceno porque todos sabemos de quién hablo.

¿Desde que pensamiento único te permites insultar a los ciudadanos y pontificar sobre lo que tienen que hacer, lo que tienen que decir, lo que deben pensar…? ¡Ésos visos autoritarios tan propios de los de tu clan!

Mal digieres las ausencias clamorosas de los “tuyos” (no sería la primera vez ni será la última) para defender el orgullo futbolero patrio, particular y general, que es, parece y lo ha parecido siempre, de tu propiedad, de vuestra propiedad centrífuga y centrípeta: la del monocolor impuesto fuera del cual… ¿hay vida? Pues sí, la hay y aunque no seas capaz de comprenderlo, existe algo que se llama libertad de expresión y a mal sitio has venido a soltar tus vómitos porque es uno de los pocos lugares en que no lográis imponer vuestra repugnante doctrina totalitaria centralista.

Son demasiados años mintiendo a saco con, pro y por el único pensamiento; demasiados vendiendo una sola idea a los pies de la cual pretenden que nos inclinemos todos en todos los niveles, unas veces ante su equipo y otras ante el otro su equipo.

Pero el nivel es el que es y cómo parece que está  ampliamente aceptado, se supone que deben tener razón. Es conmigo o contra mí y mi doctrina es la auténtica, única y verdadera. Cuando me visitan los Testigos de Jehová, termino rápido con un… “no creo en el mío que es el bueno, imagina con el tuyo”.

Aún queda un último partido a vida o muerte para tratar de evitar el desastre previsible. No quiero pensar que ocurriera eso (aunque en el fondo y en la superficie me importe un higo) porque entonces sí que veríamos la tormenta perfecta. Y como es complicado que éstos vainas entiendan que no son aficionados del Sevilla FC o del Real Betis (que en eso os sacamos kilómetros de ventaja) en llegado el desastre, previsible enseguida o un poco más tarde, no quiero pensar en los misiles que nos lanzarán para tratar de justificar sus malas praxis y de paso, lavarle un poco la cara a la nefasta gestión, a la nefasta prensa, a la nefasta banda que se supone que deberían representarnos a todos. A todos no que algunos somos más selectivos.

Cuidaros.

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