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JOSÉ MANUEL ARIZA 19/05/2021

Vacaciones

Saludos.

Llega el final de curso y a falta de un partido (me adelanto, por tanto, a un posible análisis final porque, entre otras razones, en eso también soy muy malo y conozco al menos dos docenas de personas que son brillantes analizando) surge la polémica de siempre, la de todas las temporadas: los jugadores están cansados y su rendimiento físico anda al límite. Desde ésa verdad irrefutable, los nuestros deben estar más que muy cansados y más que muy al límite.

Es ciertísimo que en ésta hemos tenido un ritmo de partidos infernal, extenuante, sin descanso prácticamente (dos años consecutivos sin respiro) y para el que debes tener una fortaleza mental y corporal inusitada. También que estar ahí arriba tiene un precio y que las plantillas deben estar preparadas para ello o no estarán; que los mejores deben administrar sus esfuerzos aunque sean, como este año, terroríficos y que es fundamental una competente administración de los recursos humanos y sicológicos. Porque aunque atletas de élite, con preparación y cuidados especiales y que ya quisiéramos el común, también son humanos que se cansan, se agotan y se estropean. Para nuestro regocijo, sin embargo, las lesiones han sido mínimas y a ésta altura de la competición, todos o prácticamente todos los jugadores, están disponibles. Mis loores al cuadro médico y físico.

Sabíamos que sería así y querremos un partido cada tres días en los próximos años y para siempre: en esta carrera de fondo, solo los mejor dotados llegan a la meta. De la misma forma, sabemos que todos los equipos andan en la reserva y que los que aguantan y aprietan los dientes, llegan a sus metas. Y el Sevilla, éste año, es uno de los que más veces ha tenido que apretarlos. El premio al esfuerzo es jugar de nuevo, la máxima competición europea, lograda con holgura “vergonzante”.

Estamos viendo a todos los equipos flaquear y, por ejemplo, el Chelsea dejó al Madrid pidiendo conteo de protección en Champions y lo envió a la Venta continental. El Barça (ya en el mismo sitio con anterioridad) anda igual y el Atlético, posible vencedor de Liga, aparcado allí con los otros dos, tampoco parece un ramo de flores recién cortadas. Los tres han jugado menos partidos que nosotros en casi dos años, con sus vacaciones correspondientes, y aunque a nosotros también nos largaron, hicimos un papel más que destacado: un mal medio tiempo, de cuatro, y adiós… es fútbol.

Pues el Sevilla resiste en Liga y aún no están totalmente definidas las posiciones finales de la tabla, aunque parece poco probable que mejoremos la clasificación a pesar de que el de arriba ya no se juegue nada y que solo sea cuestión de prestigio. Y dinero. Aún no aunque el último clavo esté al rojo vivo.

Es, cierto, no obstante, que el resultado contra el Villarreal ha podido ser y lo ha sido, sonrojante; que no parece normal que nos cuelen cuatro con una defensa que ha demostrado una solidez y una consistencia de altísimo nivel y que tengamos la sensación de que ya se han marchado, mentalmente, de vacaciones.

Una de nuestras divisas es “Dicen que nunca se rinde” y aunque haya momentos en que pueda parecer que los jugadores la traicionan (yo no lo creo, pero los grados de motivación son fundamentales y hemos tenido abundantes pruebas de compromiso) se les pidió una voluntad férrea y con un objetivo específico: clasificarnos para la máxima competición continental. Y lo hicieron de largo.

Todos los peros circunstanciales que queramos, pero pase lo que pase el domingo 23 a las 23 horas aproximadamente, lo de estos tipos habrá sido ESPECTACULAR. Y lo es doblemente: un sacrificio extenuante y larguísimo y competir contra tres gorilas que nos doblan o triplican los presupuestos y que, hasta casi el final del todo, no las tenían, tienen, todas consigo.

No confundamos las cosas, por favor, porque hemos tenido malos momentos en la temporada (como TODOS), deprimentes incluso y aun así, nos hicieron soñar que nuestra segunda Liga fue posible. Quiero todas las ligas que me queden por ver con ésa incertidumbre de estar cerca, de duplicar el palmarés, de tenerlo al alcance de la mano. Sí, por favor.

Hoy les deseo, a todos ellos y a partir del lunes 24, unas largas, satisfactorias y reparadoras vacaciones. Gracias.

Cuidaros.

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