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Como un niño el día de Reyes

La posición del Sevilla en la tabla de clasificación en la liga se está debatiendo a nivel nacional ante la posibilidad de ser un candidato para ganar la liga.

En esta cuestión tengo las cosas claras, es candidato porque así lo dice la clasificación, pero también estoy seguro de que no la va a ganar. Pero eso no me impide lo feliz que soy con verlo ahí a falta de ocho jornadas. Es una sensación, que al menos para mí que soy de la generación del 64 (con lo que eso conlleva vivido), es extraordinaria.

Tan extraordinaria, que en pocos partidos sufrí tanto como en el reciente partido jugado en Vigo, donde la victoria te daba el derecho de estrenar semejante estatus en la liga. Algo que me hacía mucha ilusión.

Y sí, lo vuelvo a repetir. No es cuestión de ganar la liga. Que sé que no va a poder ser. Es cuestión de verme grande.

Posiblemente no sea un mensaje muy ambicioso, pero estar con el objetivo casi alcanzado y ver como al hablar de los candidatos a ser campeón de liga, mi equipo está en todas las quinielas televisivas, portales deportivos, en los debates serios, los de bar, los de las redes y en los circos deportivos televisivos que están tan de moda, me produce una satisfacción brutal y sencillamente lo estoy disfrutando muchísimo. No en vano, yo no he conocido mejor situación que esta. Solo comparable con las últimas jornadas del 2007.

Una situación que hace que mi equipo esté en boca de todos y además por obligación. Porque hay una clasificación que dice que a falta de veinticuatro puntos, el Sevilla lo separa del primer puesto en seis. Por lo tanto, aunque le pese a los medios que siempre nos han tenido como un equipo fantasma, no tienen más remedio que aceptarlo. Y claro, yo lo disfruto.

Sé que algunos o muchos pensarán que es una tontería, pero yo vengo de cuando en televisión solo hablaba de mi equipo si nuestro presidente le compraba un Mercedes a su novia con dinero del club, o que Gaspart enseñaba un cheque sin fondo del Sevilla a las cámaras.

Así que, déjenme disfrutar con esto.

Eso sí, soy consciente de que esta satisfacción acaba justo cuando se amplíe en un solo punto la desventaja y perdamos la condición de candidato.

Mientras eso ocurre y con la clasificación para Champions en el bote, lo estaré disfrutando como un niño el día de Reyes.

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