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La superliga

¡Que no se ha entendido! ¡Que hay que explicarlo mejor! ¿Qué es lo que hay que explicar? ¡Si está clarísimo! Coherencia, ir con la verdad por delante y tener la valentía de no menospreciar a los demás intentándolos confundir con argumentos que solo tienen una explicación: la rebelión de los muy ricos.

Tercera vez que el grupito de marras asoma la patita. Para no repetirme y aburrir al personal, el  24-1-21 en este mismo foro ya di mi opinión (“Los que mean colonia”) sobre la Superliga. Su gurú máximo tiene la osadía de decir que va en beneficio de todos, que con este proyecto el dinero se derrama de arriba abajo, desde los clubs importantes a los menos importantes. Traducido, más dinero para ellos, y llevarse fácil a cualquier chaval que despunte entre los que estén fuera de tan selecto club, y encima, gracias. O sea, lo que han hecho siempre.

Arcadas daba ver al ideólogo explayarse en un espacio de TV más próximo a la televisión-basura que al deporte y ante una claque (dos de sus colaboradores con el babero puesto), afín a la causa con todo orientado a vender la burra. El fútbol tal como lo entienden ellos, los demás no cuentan.

¿Que el fútbol está perdiendo interés? Puede que sea porque mucha gente está cansada de ver triunfar siempre a los mismos. Que en una final de Copa de España el FCB apabulle año tras año al otro finalista usándolo como “sparring” para el lucimiento mediático de una de sus estrellas llega a cansar. Que en nuestro actual CNL  hace dos semanas el 3º clasificado le haga seis goles al 5º en su casa es síntoma de que algo falla.

 ¿Que la prueba del citado desinterés lo demuestran  las redes sociales? Que echen un vistazo a ver qué dicen las RRSS desde el lunes. ¿Que el fútbol se muere? Será “su fútbol”. Si no necesitan al resto, que se vayan, que jueguen solos y que intenten llenar sus macro-estadios viendo a sus doce hasta la saciedad, siempre les quedará el paquete turístico de sus globales “fans”.

Fútbol-negocio o fútbol-sentimiento, fútbol como espectáculo global o de aficiones, fútbol para “abrazateles”  (orientales, de butacón y de barra de bar) o fútbol para abonados a los clubs de sus ciudades con los valores y la representatividad que eso conlleva. Eso es lo que se dirime.

Como sevillista, me alegro de la postura tomada por el Consejo en sintonía con el sentir de la afición. En Sevilla, entendemos el fútbol tal y como se hace en el Reino Unido, patrimonio de sus abonados y simpatizantes, representa valores locales, es una forma de sentir la ciudad. La insinuación de que la reacción de la UEFA y la FIFA es un ataque al fútbol español, no cuela ya. No sé si las tres entidades implicadas serán o no las más importantes en España, pero me niego a aceptar que representan en exclusividad al fútbol nacional. Y esa es la base de su argumento, están convencidos de que los demás sobrevivimos gracias a ellos.

El SFC gracias a su modelo de gestión, no se ha embarcado en un super-estadio, no puede retener a sus figuras, no ha fichado en el verano de 2020 por centenares de millones de euros a un futbolista que no juega, no aspira a traer a los que están de moda en el continente o quitarles como sea las estrellas del CNL, y la pandemia nos ha azotado por igual.

Cínicamente, con su meliflua voz, desde el púlpito del espacio de TV colaboracionista con la causa, ante unos contertulios entregados, dos de ellos babosos donde los haya, el “pontifex maximus” valedor del engendro, iba desgranando sus argumentos como un encantador de serpientes. Transparencia, meritocracia, profesionalidad arbitral, monopolios, pérdidas astronómicas, fueron cuestiones argumentadas por el interpelado que quienes la oíamos nos quedábamos asombrados. ¿Cómo tiene el rostro impenetrable de referirse a estos temas? ¿Que un club modesto de la LFP gana dinero a costa de ellos? Habría que tener una boca “emprestá” para contestarle. ¿Partidos largos que aburren? Cuando Sergio Ramos en el Lerkendal  de Trondheim marcó un gol forzando la prórroga y arrebatando en ella un título que el SFC  tenía ganado no le oí quejarse de lo largo del partido, e igual en situación parecida en el Estadio da Luz lisboeta contra su “eterno rival” en una final “champions”.

El premio gordo llegó cuando aclaró que el dueño de un diario deportivo que es habitual vocero de su club, lo era al mismo tiempo del rival urbano de uno de los 12 “apóstoles” confabulados en esta conjura, como insinuando que por eso se manifestaba contra su “Superliga”.

Esta vez, el grupo elitista se ha encontrado con un enemigo insospechado, peor que UEFA y FIFA, “el presidente de Inglaterra” ,como el santón adalid de la Superliga lo denominó no sé si por desconocimiento o por otra razón, y las aficiones de los clubs ingleses implicados en la intentona golpista contra el fútbol. Pero tampoco nos engañemos, el primer ministro del Reino Unido, su denominación correcta, lo único que ha hecho es salvar una competición, la “Premier”, que los ingleses consideran superior a cualquier torneo continental: “How”¿Cómo? ¿Seis clubs ingleses, en pleno “Brexit”, asociados a otros seis continentales, tres de ellos españoles, para salvarles el culo y poniendo en riesgo la calidad de su liga? ¡”Nor in the worst of my nigthmares”! No es muy político ir contra los ”supporters”.

“Fractura en el fútbol”, rezaba un titular de otra de las terminales mediáticas del club que preside el gran y auto-nombrado a sí mismo “salvador del fútbol”. Es posible, pero en España, solo tres se han posicionado a favor de ésta “Superliga” exclusiva. Que en nuestro país las aficiones se dividen entre quienes apuestan a espectáculo de caballo ganador y quienes apoyan a los clubs representativos de sus ciudades, pues sí. El SFC, ha elegido el 2º grupo, el del fútbol-sentimiento, el de los que prefieren sufrir frente a quienes prefieren la avaricia de ganar siempre, el del club anclado en su barrio y que forma parte entrañable de la ciudad que le vio nacer pero no excluyente. Valores no reñidos con la ambición de ganar títulos y de ser respetados, pero sus aficionados apreciamos más los éxitos cuando se producen a intervalos de tiempo. Los sevillistas creemos más en ciclos de equipos durante varios años y en competiciones abiertas en las que cada año cinco o seis entidades pugnen por el título de liga.

Y estos emboscados muñidores en la sombra de esta bazofia de competición ¿Se atreven a hablar de monopolios UEFA, de demagogias y no sé cuántas más zarandajas? Elitismo puro y duro, eso sí, pero su “creador” quiere que sea un elitismo simpático. Por el momento, el tiro por la culata, pero cuidado, esto no ha hecho más que empezar.

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