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Mujer… y sevillista

Hoy, 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora, enaltecemos la figura de la mujer, honorificando su trabajo y lucha constante. Aquí, en Columnas Blancas, lo haremos en especial, con todas aquellas de corazón rojiblanco, aquellas que venían al Estadio de Nervión y posteriormente al Sánchez-Pizjuán, a veces con la excusa de acompañar a sus maridos cuando en realidad, sentían al Sevilla mucho más que ellos, o muchas de ellas así lo acabaron haciendo. Va por las que con el paso del tiempo consiguieron que su entorno avanzara normalizando el amor por su equipo y por este deporte. Por las que acabaron haciéndose hueco en el mundo del balompié. Y va por todas las mujeres y niñas que no se cansan de llevar en volandas a su Sevilla allá donde vayan. “Su madre fue Sevilla” cantamos cada vez que pisamos nuestro estadio. Y el Sevilla… la pasión de ellas.

Por desgracia, históricamente, debido a la época y a la situación política, se crearon unos estereotipos que calaron en la sociedad y retrasaron a la misma, alimentando así la desigualdad entre géneros. Las mujeres tenían su deber y ese deber se realizaba en casa, no en el estadio de fútbol. Se limitaba la libertad de las mujeres llenando sus decisiones de prejuicios y coartando su asistencia a actividades de ocio. Porque, ¿qué pintaba una mujer viendo un deporte tan masculinizado como el fútbol, entre tantos hombres a su vez? Evidentemente, había familias y familias, donde la mujer decidía lo que quisiese, pero eso sí, bajo la mirada de muchos, que es justo ahí donde radicaba el problema. Aunque las peores situaciones eran cuando sus maridos sentían tener la libre potestad de juzgar si el fútbol era apto para sus esposas y decidir si lo veían. Como si no tuviesen la suficiente madurez critica para decidir qué les gustaba y qué querían ver.

Actualmente podemos ver la relevante diferencia entre el efecto o la repercusión que los hombres acaparan en el fútbol frente al de las mujeres. Esta se ve completamente influida por las continuas acusaciones y juicios que se tuvieron que soportar en nuestro país. Después de todo, sigue habiendo ignorantes que califican a las mujeres que juegan al fútbol como poco femeninas, o quienes no tienen en cuenta opiniones futbolísticas, por muy interesantes que sean, porque salen de boca de una mujer. Al fin y al cabo, “el fútbol femenino ni es fútbol ni es femenino”, dicen.

En este fragmento de El Mundo Deportivo en Barcelona (1914) lo podemos ver: “Esta primera actuación de la mujer en el viril fútbol, no nos satisfizo, no sólo por su poco aspecto sportivo, sino que también porque a las descendientes de la madre Eva les obliga a adoptar tan poco adecuadas como inestéticas posiciones, que eliminan la gracia femenil”. Todavía hay quienes tienen esa actitud y pensamiento; de ahí que se siga luchando, entre otras tantas razones. Y es que está claro que si no hubiera habido esta aprensión, ahora habría muchísimas más niñas futbolistas y la historia del fútbol femenino español sería mucho más extensa y enriquecedora.

Esa aprensión que hemos mencionado extinguió la ilusión de quizás muy buenas futbolistas. El poco fomento que se dio hace que las futbolistas, a día de hoy, deban complementar la dedicación en el fútbol con un segundo trabajo, ya que les es imposible ganarse la vida solo con el deporte. A muchos no les engancha porque dicen que no es un fútbol igual de vistoso que el masculino, cosa que entra en los gustos de cada persona. Pero el verdadero problema, que está por encima de eso, es la poca costumbre que absolutamente todos tenemos con ver el fútbol de ellas.

Hoy no solo recordamos lo mucho que hemos progresado, también reivindicamos lo que aún nos queda por conseguir. Apostemos aún más por el fútbol femenino y ya no solo nosotros como aficionados, sino los clubes. No hablo únicamente de forma económica, sino con ideas que puedan llegar a atraer al público, como es disputando partidos en el Pizjuán. Asimismo, valoremos a nuestras abuelas, madres, amigas, hermanas, hijas, primas, tías con las que compartimos, nos han inculcado o les hemos transmitido esta incomparable pasión. Igualmente, valoremos lo esencial que son las entrenadoras, futbolistas, aficionadas, limpiadoras, fotógrafas, fisioterapeutas, taquilleras… toda aquella mujer que se desvive en lo suyo por nuestro querido Sevilla. Unámonos por el fútbol y por la igualdad. Sigamos construyendo el Sevilla del futuro.

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