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JUANMA DÍAZ 12/02/2021

Sevillismo como válvula de escape

Vi el otro día un tuit del amigo Javi Nemo que me impresionó mucho. Fue el siguiente:

Y al hilo del mismo publicamos hace un par de días por aquí una columna de Cornelio Vela titulada “Hasta la muerte“.

No conocí a Pepe Rey, pero por lo que podemos leer en el artículo anterior se entiende que ese “sevillista hasta la muerte” del que tanto presumimos los que respiramos sevillismo lo ha cumplido Pepe a rajatabla.

Los que padecemos una enfermedad más o menos complicada tenemos que tener alguna válvula de escape para poder afrontarla. Afortunadamente yo tengo varias: una de ellas es el #yomecuro, que no es más que el tener una actitud positiva para afrontar la enfermedad. Pero claro, para poder tener esta actitud creo que es necesario que tu entorno familiar, de amistades y de gente que te rodea te ayude. Y no solo eso, también tiene que ver tu entorno social, el equipo médico que te atiende y muchas cosas más. Por eso hay que respetar la decisión que tome cada uno para afrontar su enfermedad.

En mi caso esta es precisamente mi segunda válvula de escape: el sentirme tan acompañado, apoyado y querido por tanta gente; así es imposible que fallemos; gente de mi familia, de mis amigos, de mis seguidores en las redes… e incluso de gente que no conozco de nada. Esto te anima mucho a seguir y en esas estamos…

Y hay que disfrutar de las cosas que te gustan y vivir el presente, disfrutar del día a día, porque bastante tiene uno con los ingresos hospitalarios, con los tratamientos de quimio, con las medicaciones, con sufrir la inmovilidad… Por tanto, hay que disfrutar en la medida de lo posible con tus pasiones y, en mi caso, una de mis pasiones, entre otras muchas que tengo, es el Sevilla FC.

Y bien que nos está haciendo disfrutar en estos últimos tiempos; muy bien situado en las tres competiciones, viéndole buen fútbol y haciendo que el sevillismo se sienta orgulloso de su equipo. De aquí a final de temporada podrá pasar lo que sea, pero ahora mismo toca disfrutar. Así que disfrutemos, sevillistas.

Sabemos que el fútbol se ha profesionalizado y mercantilizado mucho y que eso de los sentimientos creo que ha quedado de forma casi exclusiva para los aficionados de a pie, aunque está claro que también hay directivas -bueno, Consejos de administración, porque la mayoría de clubes son empresas- que también sienten los colores… y en el del Sevilla FC creo que nadie puede dudarlo. ¿Alguien duda del sevillismo de Pepe Castro o de Monchi? Eso sí, espero que nunca vendan al club y que el Sevilla siempre sea de los sevillistas.

El sevillista de base es el que de verdad ama a esos colores, a ese escudo y a esa bandera. Ese sevillista que cuando se podía -ojalá podamos volver pronto- iba al Sánchez-Pizjuán para ver a su equipo y se iba un ratito antes para tomar una cervecita por los alrededores con sus amigos y empezaban a despotricar de la alineación que había puesto el entrenador de turno y a hacer su porra particular sobre el resultado del partido.

Ese sevillista es el que cada vez que hay partido del equipo de sus amores está nervioso todo el día -el nervioneo que se llama- y está deseando que llegue la hora del partido -aunque se tenga que conformar en estos momentos con verlo por televisión-. Piensa en la alineación que pondrá Lopetegui, comentará con los amigos, normalmente a través de los grupos de WhatsApp, a quién se le ocurrirá poner… Y jugamos a ser adivinos. Para esto la gente de mi Peña Hastalamuerte.net son unos cracks, el grupo echa humo antes, durante y después de cada partido del Sevilla. Bueno y en otros momentos también, la verdad. Pero entretiene mucho. Gracias, amigos.

Lo mismo ocurre en otro grupo en el que estoy. Este es el de la Liga solidaria en la que estamos 20 amigos jugando una “liga Biwenger” con un objetivo solidario. Evidentemente ahí no todos somos sevillistas, pero tenemos la máxima del respeto, del llevarnos bien y de saber llevar esa rivalidad sevillana que creo que hoy en día no se está llevando como antes, salvo honrosas excepciones.

Será que yo me tomo el fútbol de otra manera y sé la dimensión y la importancia que tiene cada cosa, sobre todo desde que tengo la enfermedad. A sevillista creo que no me gana nadie, me puede empatar, pero ganarme es difícil. El fútbol me tiene que servir como válvula de escape y desde luego no debe suponer para mí un problema más, pues bastante tengo ya con lo que tengo. El fútbol no puede hacer que me gane enemigos y menos aún que alguien que es de mi familia o es amigo de toda la vida se enemiste conmigo por culpa del fútbol. Quizás sea un mojigato y un utópico, pero yo pienso así. Y además no soy anti-nada, al menos en el mundo futbolístico.

Me gusta el fútbol y en particular mi Sevilla FC y es por eso que supone para mí una válvula de escape, porque cada vez que hay partido del Sevilla FC lo veo, participo en las redes sociales con ese #VamosMiSevilla, en los grupos en los que estoy y vivo ese día con intensidad. Desde luego en lo que menos pienso es en el pastilleo que me toca o que dentro de no sé cuántos días tengo que hacerme una prueba médica.

Por eso, cuando hace un par de días le ganamos 2-0 al Barcelona en la ida de la semifinal de Copa disfruté tanto, al igual que disfrutó todo el sevillismo, porque es un buen resultado ante un gran equipo, aunque está claro que la vuelta hay que jugarla y que fácil no será.

Ese día me encantó recordar con mi sobrino Migue la eliminatoria de octavos de Copa del Rey que jugamos contra el Barcelona en 2010. El partido de ida lo ganamos 1-2 en el Nou Camp con goles de Capel y de Negredo de penalti y nosotros estuvimos allí. Cogimos una oferta que hizo el club para viajar con el equipo: fuimos en su mismo avión, estuvimos alojados en su mismo hotel, disfrutamos del partido en vivo y encima ganamos. Fue una noche de Reyes espectacular, de las mejores de mi vida y que nunca olvidaré. Eso sí, en la vuelta en Nervión sufrimos tela, perdimos 0-1 y el chiquitín cada vez que se acercaba al área hacía que las respiraciones de todos los que estábamos allí se entrecortaran, pero pasamos la eliminatoria. Posteriormente llegaríamos a la final y se la ganamos al Atlético de Madrid, también en el Nou Camp y también estuvimos allí.

Esto es solo un ejemplo de lo que venimos disfrutando los sevillistas desde ese 2006 en el que parece que empezó nuestro mejor momento de la historia. Y lo que nos queda por disfrutar, porque dicen que lo mejor está por llegar…

No quiero terminar esta columna sin darle las gracias a todas las personas que hacen posible que un proyecto tan importante para mí como Columnas Blancas siga adelante. Empezando por Agustín Rodríguez, el ideólogo del proyecto y que nos sigue desde el tercer anillo. A Sebas y a Acosta, mis compañeros y amigos del staff -a mí me gusta más equipo organizador o equipo de redacción-; a todos los colaboradores, que con la calidad de sus escritos dignifican este blog de opinión sevillista; a nuestros partners -prefiero patrocinadores- que hacen que podamos seguir con el proyecto; y a todos nuestros lectores que son los que de verdad hacen que todo esto tenga sentido. Muchas gracias.

Para mí Columnas Blancas es otra válvula de escape.

#NuncaMeRindo #VamosMiSevilla

#SomosImparables #SeguimosJuanma #yomecuro

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