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MAMEN GIL 13/02/2021

La Radio y el fútbol

La radio de mi abuelo ocupaba lugar preferente en su casa. Los días en  los que el Sevilla jugaba fuera del Ramón Sánchez-Pizjuán nos sentábamos en torno a ella para saber qué estaba pasando, cómo estábamos jugando, quién había marcado primero… Fue el fútbol (cuando digo fútbol digo Sevilla Fútbol Club) el que me acercó a la radio, una radio que hoy en día se ha convertido en mi pasión y en mi modo de vida.

En una época en la que la mayor de mis preocupaciones y los únicos disgustos que tenían los provocaban los malos resultados del Sevilla, la radio era mi fuente de información y un señor llamado Juan Tribuna era el encargado de hacer volar mi imaginación con el juego de mi equipo: las paradas de Súper Paco, la férrea defensa de Pablo Blanco y Curro Sanjosé, las carreras de Biri-Biri, la personalidad de Hita, la calidad de Julián Rubio…

Han pasado los años, pero aún queda en mi memoria aquellas tardes de domingo y su soniquete de “para no perderse detalle, óptica Rodríguez del Valle”. Y qué decir de los dialoguillos del “Tío Pepe y su sobrino”. Aquello sí que era guasa de verdad, la rivalidad Sevilla-Betis a través de dos aficionados que comentaban las jugadas el día después de los partidos.

La radio había comenzado sus retransmisiones futbolísticas en 1927, el 22 de enero, BBC Radio narraba el primer partido de fútbol de la historia y cuatro meses después, el 15 de mayo de ese 1927, fue cuando Unión Radio retransmitía la final de copa disputada en Zaragoza entre el Real Unión y el Arenas de Getxo. Fue el principio y ya no llegaría el final, y eso que los clubes de fútbol lo pidieron, pues temían que esas retransmisiones apartara a los aficionados de los estadios.

Afortunadamente no pasó nada de eso y la radio siguió su curso. Gracias a la radio millones de españoles vibraron con el gol de Zarra en el Mundial de Brasil y gracias a la radio miles de sevillistas, ente ellos mi padre, pudieron celebrar por todo lo alto el empate a uno del Sevilla en Barcelona, un resultado que permitía al Sevilla alzarse con el primero y hasta el momento único Campeonato de Liga.

A mediados de los años cincuenta del siglo pasado nace “Carrusel Deportivo” y su éxito hace que aparezcan programas similares en otras emisoras. Los deportes triunfan en la radio y ya no hay que esperar a los domingos para estar al día de las últimas novedades, pues tenemos programas de deportes todos los días y a casi todas las horas. La gran revolución llega con José María García, con un periodismo deportivo de investigación y denuncia que logró unos niveles de audiencia jamás soñado y que hacía que medio país no conciliara el sueño hasta altas horas de la madrugada.

La radio no solo no apartó a los aficionados de los estadios, sino que se convirtió en un complemento más. Junto a bufandas y paquetes de pipas, la radio jugaba su papel. A través de ella te enterabas cómo iban los rivales y te ayudaba a aclarar, o no, si esa entrada debía haber sido penalizada, o si esa otra había sido penalti. Pero no solo te llevabas la radio al fútbol, si coincidía con un partido importante, también te la llevabas a la boda o comunión de turno. Al principio te apartabas un poquito e intentabas disimular mientras sintonizaba tu emisora, pero el estallido de alegría al conocer el resultado te terminaba por delatar.

Las nuevas tecnologías aún no habían irrumpido en nuestras vidas. Ahora todo es diferente, Internet, las redes… hacen que estemos informados al minuto. Los clubes de fútbol tienen sus propias emisoras de radios. Hay una amplia variedad de programas deportivos donde elegir. Pero ya nada es igual, las tertulias se han adueñado de ellos y las audiencias bajan peligrosamente. Hay quienes incluso se han atrevido a vaticinar que los programas deportivos de radio ya no tienen sentido y señalan un futuro catastrofista para ellos, algunos hablan de desaparición, pero si hay un medio de comunicación que ha sabido reinventarse constantemente ese es la radio, además, y como diría otro maestro de las ondas, José Antonio Sánchez Araujo, no eleven nada a definitivo.

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