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JULIÁN RUIZ 17/02/2021

El Rey Midas terrenal

Cuenta la mitología griega, que allá por el siglo VIII a.C., Dioniso le confirió a Midas el don de convertir en oro todo lo que tocase, en gratitud a la hospitalidad que había tenido hacia su amigo el sátiro Sileno.

Y casi tres mil años más tarde, vuelve a aparecer la figura del rey Midas terrenal, con más fuerza, con más hambre y con más poder que nunca. Y digo terrenal, porque nuestro rey es humano y, de vez en cuando, comete algún error (Rony Lopes o  de momento Idrissi), a diferencia de lo que se cuenta en la mitología griega.

Tras llevar más de quince años comandando la dirección deportiva del Sevilla Fútbol Club S.A.D., fue necesario que se marchara dos años de la entidad para que se le valorase aún más el que parecía trabajo ya olvidado y realizado en década y media. Cuando regresó de su periplo italiano, encontró un plantel en el que sólo había dos activos que cotizaban al alza (Sarabia y Ben Yedder). Y digo dos y no tres. No hace falta tirar de memoria para recordar la “dilapidación” pública que los aficionados le habíamos realizado a Éver Banega por su autoexpulsión en Girona con aquella patada en el pecho en los minutos finales.

Pues cuando aún no se cumplen dos años del regreso del León, a la plantilla sevillista no le faltaban novios por doquier, se mire por donde se mire. Creo que sería justo citar esos aciertos porque no deben caer en el olvido esas contrataciones:

  • Julen Lopetegui. Cuando nadie lo quería, cuando estaba olvidado ese entrenador cesado por el Real Madrid a los tres meses de comenzar, tras haber firmado tres años de contrato. Un entrenador que había sido despedido fulminantemente de la Selección española de fútbol en las previas del Mundial de Rusia, por su filtreo con el Real Madrid. Escaso bagaje entrenando en clubes con nada de éxito en el Rayo Vallecano y con buen acierto al inicio de su etapa en el Oporto. Sí triunfó en las categorías inferiores de la Selección. Pues contra todo pronóstico, Lopetegui fue el entrenador elegido para comandar el proyecto, en contra de la voz de todo el sevillismo, que nos llevábamos las manos a la cabeza con los tres años de contrato que le firmaron. Ya tocó plata el primer año y, pese a sus peculiares cabezonerías con las que a veces nos ilustra, es un trabajador y ganador nato con un hambre insaciable. Un entrenador que gana, gana y vuelve a ganar. Lo que se dice perder y demostrado está, pierde muy poco.
  • La renovación de Julen Lopetegui. No me estoy repitiendo. Simplemente creo que es un nuevo acierto haber renovado al entrenador justo antes de que le restara un año de contrato. Y Monchi se ha vuelto a adelantar a todos, ofreciéndole trabajo y proyecto hasta 2024, tres temporadas más amén de la presente. Y varias semanas después de la renovación, los aficionados hemos comprobado que vuelve a ser todo un acierto. Julen Lopetegui sabe dónde está, que hay buenos jugadores que tendrán que volar siguiendo el modelo de gestión de la sociedad anónima y deportiva, pero que si el vasco ha renovado tantas temporadas es, a buen seguro, porque se le han prometido retos más que interesantes.
  • Yassine Bono. Repescado en Segunda División del Girona, con una cesión inicial con opción a compra. Los “enemigos” de Monchi siguen pensando qué habría sucedido si Vaclik no choca con Kike García en aquella noche en la que Ocampos frenó a Dmitrovic. Lo cierto y verdad es que de casualidades está desbordado el mundo del fútbol (José Mari Bakero en Kaiserslautern, Iniesta en Stamford Bridge, Palop en Donetsk, Casillas vs Robben, M´Bia en Valencia y un larguísimo etcétera, todo amplio que ustedes quieran). Sea como fuere, el Sevilla FC tiene actualmente un portero que gana puntos, muchos puntos y hasta la sexta UEFA Europa League. Y todo esto por menos de cinco millones euros. De ponerlo en venta pese a su treintena de edad, está claro que su cotización sería muy alta. Busquen, comparen y si encuentran algo mejor, cómprenlo.
  • Jules Koundé. Criticado y cuestionado el pagar más de veinte millones por un defensa de veinte años al que se le fijó una cláusula de 80-90 millones de euros que, hoy día, a todos se nos antoja corta si lo comparamos con los dispendios que se pagan por Europa por centrales de medio pelo. Inaudito. Pues se ha convertido en la joya de la corona, pero de la de un príncipe de tan sólo 22 añitos que tiene enamorado al sevillismo y con el que gozamos tanto de su fútbol defensivo y de anticipación como de sus cada vez más habituales proyecciones en ataque. Para los aficionados del club más grande y laureado del Sur de España, hace meses que ya no es ninguna sorpresa. De Despeñaperros hacia arriba, fue descubierto en el partido de ida de las semifinales copera de hace unos días. Todo hace pensar que la Europa futbolera lo descubrirá si repite actuaciones y resultado ante el Dortmund. Y lo mismo lo hace hasta el seleccionador francés. Recuerdo algo parecido con Lenglet en Old Trafford al secar a Roman Lukaku en Octavos de Champions. Pero ya sabemos desde el yonkigitanismo habitual que profesamos, que nos da igual lo que piensen y opinen los demás desde el resto de España (normalmente centralizado informativamente en la capital).
  • Diego Carlos. Fichado del Nantes por quince millones de euros tras una mala temporada. Un jugador que ha alcanzado la internacionalidad con la canarinha en el Sevilla y que cotiza a la alza. El primero de los fichajes en llegar de la nueva era Monchi, en silencio y en vísperas del Mundial. A mí el nombre compuesto, ante mi desconocimiento del fútbol internacional, ya me hacía estragos. Menos vistoso que el príncipe galo, pero el auténtico jefe de la zaga, con una fortaleza increíble y un buen desplazamiento en largo. Todo un baluarte, nada duro pese a su corpulencia y que, hasta en tono humorístico, le cogió el gusto a hacer penaltis en pleno mes de agosto. Todo un crack.
  • Fernando Reges. Este jugador, debido a su edad, no tiene una futura venta, pero nuestro querido rey Midas terrenal volvió a dar una lección de dirección deportiva de club al recuperarlo de Turquía por cuatro millones de euros con 32 años. Que si estaba mayor, que si venía de vuelta, que si la liga turca es una liga menor, bla, bla, bla. A ver donde encuentran un pivote de cierre con el despliegue físico y táctico de Fernando, honrado como el que más, que nunca falla y que encima tiene bastante ordenado tanto al equipo como a la presión alta que ejerce.
  • Joan Jordán. Trece millones a un equipo como el Eibar que lucha por evitar el descenso año tras año a las órdenes de Mendilibar, pero del que a veces te traes jugadores, ahora llamados “box to box”, en todo su esplendor futbolístico que están llamando a las puertas de la selección nacional y que a día de hoy cotiza por más del triple del valor de su adquisición allá en 2019.
  • Lucas Ocampos. Fichado del Marsella por quince millones de euros. Ya es internacional argentino. Fue pichichi la temporada pasada causando sensación en aficionados propios y ajenos. Este curso no alcanza la cifra goleadora de hace unos meses, pero lo quiero siempre en mi equipo. Pese a sus cabezonerías del uno contra todos, es vertical, no rehúye una pelea, desborda, tiene velocidad y golpeo y, aunque no se destaque, lleva nueve de nueve en los lanzamientos de la pena máxima en las dos temporadas que ha jugado en Nervión. Todo un valor seguro y que muchos quisieran tener en su equipo, pero evidentemente a un precio ya muchísimo más elevado.
  • Gaditano y rescatado del Milán en el mercado invernal por una cifra cercana a los veinte millones de euros. Compañero allá por la temporada 2013-2014 de Aleix Vidal en el Almería. Ha sido internacional por España y parecía algo olvidado. Pues es toda una realidad desde que llegó pero más mejorado aún desde que realizó una pretemporada y se puso a buen tono físico. Juega a pierna cambiada, conexiona a los compañeros de ataque, da la pausa, permite la prolongación del lateral diestro, tiene un excelente golpeo tanto a puerta como cuando pone de gol a sus compañeros, y se le respira ese deseos de conseguir cosas con este club. Como todos los anteriores, su valor de mercado supera el de su adquisición de hace apenas doce meses.
  • Youssef En-Nesyri. Al igual que Suso, fue firmado en el mercado de invierno por una cifra de veinte millones de euros y que ha protagonizado multitud de debates en el seno del sevillismo. Con menos cualidades técnicas que los delanteros que hemos conocido en la era Monchi (Kanouté, Luis Fabiano, Negredo, Bacca, Gameiro o Ben Yedder), pero con dos características principales que se deben explotar. Su juventud, 23 añitos y su gran arma de atacar los espacios, ya sean centros o desmarques en velocidad. En la temporada en curso ya atesora diecisiete goles entre Liga y Champions cuando apenas se ha rebasado el ecuador del ejercicio. Muy marcado por aquella decisiva acción ante Neuer en la Supercopa de Europa, pero de la que se ha repuesto satisfactoriamente, además de ganarle con creces la titularidad a De Jong. Le han salido novias en la Premier que doblaban su adquisición de hace sólo un añito y, por el momento, tanto el jugador como el club han preferido cerrar filas ante cualquier hipotética salida.
  • Papu Gómez. La última adquisición de un muy buen y experto futbolista por parte de Monchi. No lleva aún ni veinte días en nuestra ciudad, pero se le divisa bastante fútbol en sus botas pese a no estar aún acoplado al equipo ni al ritmo de partidos, debido al incidente que tuvo en el Atalanta con su anterior entrenador Gasperini y lo tuvo mes y medio sin jugar. Pese a todo, aunque no hayamos visto aún al jugador del que nos hablan los expertos, viene a cumplimentar los diferentes perfiles con los que “El León” confecciona su plantel. Jugador que debe batir líneas desde la zona central, ésa en la que se posiciona en cuanto parte de la izquierda. Tiene un buen disparo y, que pese al vacío de las gradas, nos va a hacer disfrutar y mucho con sus bailes sobre el césped, con y sin balón. Su edad es avanzada, claro está, pero ese precio que ronda los siete millones de euros parece hasta barato para lo que se le vislumbra al jugador lo poco que lo hemos visto.

Pues al comienzo del este extenso artículo hablábamos que Monchi se encontró a un plantel con sólo dos valores en alza como Sarabia y Ben Yedder y a un Éver Banega desquiciado. Ahora, citados arriba, salen a bote pronto nada más y nada menos que diez cotizaciones muy en alza, entrenador incluido. Para los críticos y exigentes con este artículo, podemos discutir si Óscar en negativo y Rakitic en positivo podrían haber sido incluidos o no en el mismo, pero creo que ha quedado puesto de manifiesto el excelente trabajo del de San Fernando en su regreso a nuestra centenaria entidad.

Sea como fuere, sólo queda por desearle una larga vida en nuestro querido y amado club a nuestro rey Midas terrenal, para que nos siga colmando de felicidad a los sevillistas. Tiene pinta de no tener fin, pero el glorioso, eterno e inimaginable gozo y disfrute de estos últimos dieciséis años, que se dice bien pronto, con las más de veinte finales disputadas y los diez títulos levantados a nivel nacional y continental así lo atesoran. Harían falta vidas y vidas de muchas generaciones para acercarse de lejos a lo que ha logrado Ramón Rodríguez Verdejo. Eso sí, habrá que advertir a Monchi que no termine plagiando al rey Midas en su ruego a Dioniso, cuando le pidió que lo liberase de su don, viendo que no podía comer los alimentos, ya que a su contacto quedaban transformados en oro. Con el don se nace y Monchi además lo pone al servicio del Sevilla Fútbol Club S.A.D., ¿qué más se puede pedir?

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