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MIGUEL CANALES 27/01/2021

Lopetegui: De Isco al Papu Gómez

Vayamos atrás con la memoria. Retrocedamos en el tiempo y veamos dónde empezó a fraguarse la sexta Europa League del Sevilla en el año 2020.

Madrid, 4 de Septiembre de 2017. Estadio Santiago Bernabéu. España se enfrenta a Italia en la fase de clasificación del mundial 2018.

Ese partido marca la explosión mediática de Julen Lopetegui como entrenador. España avasalla a Italia en la capital de España tras estar llevando a cabo una restructuración de su columna vertebral. Florentino Pérez observa desde el palco el fútbol desarrollado por el combinado nacional en su casa con dos de sus jugadores como baluartes principales: los merengues Isco y Asensio.

No sólo es el Gran partido, hasta ese momento, de la carrera del entrenador vasco. Supone el principio del cambio de dominancia en la selección española. Del Xavi-Iniesta parece intuirse que el relevo debe llegar en la figura de Isco Alarcón. Lopetegui le ha dado la selección y el malagueño se ha erigido en la gran figura de una victoria de las que cambian el devenir futuro.

El presidente madridista observa todo eso desde el palco de su casa. Lo tiene claro. Quiere que su Real Madrid, post-Zidane, juegue así. Y si es posible, con un Isco tan estelar como el que se ha visto esa noche. Meses más tarde vendrán todos los acontecimientos que todos conocemos y que terminaron llevando, dos años más tarde, a Julen Lopetegui a Sevilla y a la conquista de la sexta Europa League.

La figura del entrenador actual del Sevilla ha estado bastante ligada a la de Isco antes de llegar a la capital andaluza. Primero en la sub 21, luego en la absoluta, sus selecciones han tratado de irse engranando con el malagueño como pieza principal. Junto a Julen, el centrocampista ha jugado una parte interesante de sus mejores partidos. Ambos han tenido una relación simbiótica de la que los dos salieron ganando, otra cuestión es lo que ha ocurrido una vez sus caminos se han separado.

Por este motivo, no es de extrañar que el Sevilla haya estado al acecho de la situación deportiva y contractual de Isco. Algo que también ha pasado con Suso, con nexo en Julen. Llegados aquí, el lector se preguntará qué tiene esto que ver con la llegada de Papu Gómez al Sevilla. Siga leyendo y le sacaremos de dudas.

El matrimonio Lopetegui-Isco Isco-Lopetegui ha sido muy bien avenido. Pero -prensa mediante- ante la imposibilidad de la llegada del futbolista a Nervión durante este mercado de invierno, los movimientos sevillistas en el mercado han tenido que desplazarse a otro lugar. La salida de Banega ha restado dinámica al juego con balón del equipo andaluz y ni Rakitic ni Oliver Torres -con perfiles diferentes- han terminado de conseguir que su fútbol se la proporcione. El objetivo de mercado ha estado claro a la vista de la llegada de Alejandro Gómez, un jugador dinámico en ataque.

El motivo principal de esto está en que el Sevilla donde encuentra sus problemas principalmente es en el ataque de defensas bajas, en zona de ¾ y no tanto en la iniciación. Eso se acentúa todavía más en el perfil izquierdo donde Ocampos no ha terminado de ofrecer las cifras ofensivas de la temporada pasada ni consigue quebrar defensas rivales al ritmo de antaño, aunque consigue llevar al equipo bastante arriba. Y ahí es donde debía encontrar una nueva pieza que le otorgue calidad ofensiva, que le permita potenciar el juego interior y tener la doble vertiente de ataque por fuera, que darían un plus ofensivo muy importante al juego. El Sevilla ha buscado un perfil de jugador que ya está más que probado por Lopetegui y al que le ha sacado rendimiento más que certificado. Ese perfil de jugador al que no le quema la pelota, todo lo contrario, es de los que la quiere, que encuentra espacios en campos de minas rivales y sale de callejones que no parecen tener salida con su gambeta, que dirían sus compatriotas. Que pueden partir de banda pero tiene alma de mediapunta.

Podríamos decir al respecto de este perfil de jugadores que Papu es algo menos asociativo y más vertical. No tan combinativo y sí con un colmillo más afilado para encontrar a los que juegan delante de él. Quizá su perfil, por ese motivo, pueda ser más productivo en las circunstancias en las que se encuentra el Sevilla actual, como hemos comentado antes. A la vez, parece encajar mejor como posible interior en un mediocampo de 3 del modelo de juego que usa Julen.

Convertido en una de las super estrellas de la Serie A y mostrando su capacidad y rendimiento en la pasada Champions, El Papu no llega a Sevilla para ser un futbolista más. Su trabajo con Gasperini en Atalanta le ha convertido en un jugador diferente, referencial y discursivo en el juego ofensivo. Y para tomar ese rol, lo ha fichado la dirección deportiva sevillista. Rendimientos mandan, pero, sobre el papel, su fichaje no es un fichaje cualquiera. Le debe corresponder tomar posesión importante del equipo, ser determinante y marcar muchas diferencias. Y así debe ser porque el talento lo tiene y ha dejado patente que puede hacerlo en las últimas temporadas.

Lopetegui tiene a su mando un jugador de los que cambian la cara de un equipo y al que, muy posiblemente, le vaya a dar los galones suficientes para hacerlo. En ese sentido, mi mente se retrotrae al trabajo que hizo con Isco y de ahí las comparaciones que hemos hecho a lo largo del artículo.

Sigamos viajando en el tiempo y veamos de dónde viene y dónde está el Papu Gómez en la actualidad. Hagamos un recorrido por su paso por Atalanta para ver dónde y cómo puede encajar en el actual Sevilla.

El paso de los años, la evolución de su comprensión del juego y el desarrollo como equipo del Atalanta han ido transformando al argentino. Sus comienzos fueron de “falso extremo izquierda” -más bien mediapunta izquierda-. Desde ahí podía ofrecer desborde uno por uno buscando más diagonales interiores que salir por fuera, o bien mediapuntear mucho sacando a relucir una de sus principales virtudes y de la que no se habla tanto por su calidad técnica en el regate, disparo de media distancia o visión de juego para poner de gol a los compañeros. Esa virtud que vale tanto dinero es la de encontrar espacios para recibir donde otros no los ven -y es una de las virtudes que ha mantenido y mejorado- a la que suma orientación corporal para que la ventaja posicional conseguida se convierta en superioridad para ganar profundidad.

Si algo ha ganado con Gasperini el argentino es interpretación para los desmarques de apoyo e inteligencia en su posicionamiento para recibir. Una vez libre con balón, empezaba su espectáculo en conducción. Desde esa posición de falso 11, sacaba otro aspecto muy productivo: la finalización. Partiendo desde ahí atacaba muy bien zonas de remate en el área, tanto al segundo palo, como la frontal o el punto de penalti. A pesar de ser un futbolista más de desborde y tiro que de remate, su capacidad para interpretar los espacios también se veía reflejada en el área.

Hoy día es un jugador distinto. Ha pasado de ser un falso extremo que mediapuntea a ser un mediapunta que “extremea”. Su recorrido en el ancho del campo se ha hecho más grande. En su última temporada y media en la DEA partía de salida como 10 clásico, por detrás de dos delanteros. Pero su fútbol no estaba enfocado en la zona de tres cuartos ni la frontal del área. Se había convertido en un verso libre que aparecía por todos lados. Sus movimientos se han invertido, en lugar de ir de fuera a dentro en gran medida se producían de dentro a fuera, buscando recepciones limpias a la espalda de medios laterales o entre estos y los mediocentros rivales. También ha bajado su ratio de regates y sus conducciones por banda. Ahora regatea y corre más por dentro cuando baja a recibir a zona de medios. Busca más jugar de cara que a espaldas de presión rival y más el pase largo que la gambeta.

Las estadísticas son claras en ese sentido, ha disminuido su ratio de regates y disparos por partido pero ha aumentado bastante el número de pases que realiza y entre ellos el número de pases largos. Y se han invertido las cifras de goles y asistencias, siguiendo cercanas a las dobles figuras en ambas. Ha pasado de hacer dieciséis goles a firmar el mismo número de asistencias en una temporada.

En clave sevillista, Monchi le ha dado a Julen materia prima suficiente para encontrar un nuevo referente como ya tuvo en Isco. Ese jugador sobre el que orbitar el juego ofensivo y que le permita implementar un caudal de juego interior mayor, con mayor verticalidad. Con el que conseguir un ataque más agresivo y punzante.

La duda de todos es, qué hará con él Lopetegui. Las variantes son amplias, podría buscar recuperar su versión más antigua en Atalanta como extremo izquierdo, llevando a Ocampos nuevamente a derecha para formar sociedad con Navas y que Suso fuera más mediapunta. Podría darle al Papu la teórica mediapunta como 10 y que sea un alma libre en su versión más actual en Italia. O bien, podría hacer un híbrido con él dentro de su más habitual 1-4-3-3, donde partiera como interior izquierda teórico pero con plena movilidad y luego en repliegue pasar al 1-4-4-2, liberándole de trabajo defensivo y siendo referente para salida a la contra.

Sí parece claro que su llegada debería potenciar la figura de Ocampos, si éste mantiene su posición de extremo izquierda. Ahí va a encontrar Lucas en Alejandro un socio en sus movimientos a banda para que le otorgue atracción de rivales y calidad en los pase profundos para atacar el espacio. Otro que debería aumentar su participación, y aquí no podemos tener quejas en su rendimiento, es En-Nesyri. Con una doble vertiente, tanto en apoyo como en desmarques al espacio. En sus movimientos al mediocampo para organizar el ataque, el argentino busca mucho pase de apoyo al 9 para que éste le devuelva la pared y desde zona de mediapunta pueda habilitar al espacio a los otros compañeros de ataque. Y también podría alternar con Youssef los pases profundos verticales al espacio en zonas interiores.

Sobre el papel, la llegada de Gómez al Sevilla debe enriquecer mucho el juego ofensivo, hacerlo más vertical y agresivo. Lopetegui debe estar muy contento. Monchi no ha podido traerle el objeto de su deseo por circunstancias que no se pueden controlar. Papu no es Isco pero le puede ofrecer a Lopetegui muchas de las cosas que el malagueño ya le ha dado a Julen en su tiempo común.

Si Lopetegui consigue que Papu se sienta como en Atalanta, todos nos vamos a divertir mucho. A Sevilla ha llegado una estrella del fútbol italiano, de las que están año tras año en el 11 ideal del campeonato y marcan diferencias de manera constante. No es un jugador cualquiera. Ojalá en Nervión pueda sacar todo ese fútbol que ya ha mostrado en Italia.

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