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JOSÉ MANUEL ARIZA 15/01/2021

Cine

Saludos.

La noche del 28 de diciembre de 1895 en el salón del Boulevard des Capucines de París, August y Louis Lumière presentaron en público “Salida de la fábrica Lumière“, con un maravilloso invento al que llamaron cinematógrafo. Algo sensacional ocurrió cuando proyectaron imágenes en movimiento y aunque acudieran apenas 33 personas, el éxito fue total. Probablemente nunca fueran conscientes del alcance que tendría la maquinita. Desde entonces, el cine es y será, para los que amamos ése arte, de los más grandes hitos tecnológicos de entre los muchos que la humanidad ha logrado inventar en toda su historia. Sigue siendo, como desde el principio mismo,  uno de los mayores aglutinantes conocidos (junto con los libros porque los deportes de multitudes son mucho más jóvenes) sin que distinga de personas, países, culturas o ideologías. Hay cine para todos.

La técnica es sencilla: colocadas y proyectadas cientos de imágenes estáticas en sucesión dinámica (lo llamaron “fotografías vivas”, plasmadas en un soporte de acetato o celuloide) se crea la sensación de movimiento que todos conocemos. Y aunque los formatos hayan cambiado con las tecnologías informáticas, el principio sigue siendo el mismo.

Cuando los Lumière inventaron el cine, ya llevábamos cinco años jugando al foot-ball en la Ciudad de la Giralda. Comenzó entonces nuestra larga secuencia.

Es frecuente que entre sevillistas nos interpelemos sobre quién ha sido, para nosotros, el mejor jugador, el mejor entrenador, el mejor partido, el título más preciado… nunca nos pondremos de acuerdo y como en el cine, nos gustará más una película que otra, unas escenas o unos momentos determinados. También nos preguntan y preguntamos, por nuestra imagen favorita, ésa “foto” icónica que guardamos en la memoria como algo único y diferente, algo que nos marcó y que se nos quedó fijado para siempre en nuestro cinematógrafo mental y sensorial de tal forma que, en llegando la pregunta, sea lo primero que nos venga a la mente.

Aquel gol, aquella Copa, aquel gesto… en ésa secuencia en modo travelling que nos acompañará para siempre en el acervo colectivo e individual palangana. Tras 130 años (a punto de cumplir los 131) de foot-ball a orillas del Guadalquivir y porque la Historia así lo atestigua, los sevillistas tenemos tantísimos sucesos y momentos que será muy complicado, complicadísimo, elegir el fotograma más brillante, ése plano superior, el mejor guión (siempre el mismo, siempre reinventado) los mejores protagonistas principales y secundarios o la mejor producción. Vivimos un remake permanente que nos mantiene emocionados, sin solución de continuidad, en una saga interminable que se actualiza con cada encuentro.

Y el Oscar es para… pongan aquí sus favoritos y acertarán porque jugamos con ventaja.

Pero nosotros tenemos nuestro propio Dolby Theatre (donde se entregan las famosas estatuillas doradas y se premian las distintas categorías que intervienen en la realización de una película) que se llama Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán y el “dolby” (surraun vibrante y emocionado) lo ponemos con las gargantas en una ambientación insuperable. Y toda la toma y planos valen a la primera (nosotros no usamos claqueta) desde cualquier ángulo que se encuadren: si no estás atento a la pantalla, te pierdes el momento mágico.

Aquí no premiamos la música (la banda sonora imprescindible en la mejor producción que se imagine) porque la hacemos cada vez y siempre gana, siempre arrasa desde 2005 y nada ni nadie, en el mundo, podrá arrebatarle el premio a Javier Labandón, el güiner absoluto. El HIMNO está fuera de todas las categorías porque no tiene competencia en el mundo.

A veces nos parece cámara lenta y otras rápida, pero nuestro diafragma ocular lo capta todo: luces y sombras, color, encuadre, enfoque… y la foto fija que volveremos a usar el siguiente rodaje, el siguiente partido. Y por superar decididamente al cine, tenemos Sabor y Olor y no son de las palomitas precisamente.

Nuestro argumento es GANAR y podemos añadir aquello de “sí o sí” o “ganar y ganar y ganar…” que el resultado será el mismo. Y la adaptación es la Historia, nuestra mejor fuente de inspiración para escribir el mejor Guión.

Tras muchos años de rodaje, hemos descubierto localizaciones espectaculares por toda Europa. Allí hemos filmado escenas inenarrables, plenas de emoción y alegrías, de óscares plateados y repetidos hasta dominar ésta industria sin competencia.

Nota: existen, también, películas serie B pero se proyectan en otras salas.

Todos y cada uno de nosotros, los palanganas, somos operadores únicos, íntimos y personales. Nuestro sevillismo lo captamos por el visor y enseguida, tantas veces, coincidimos con los otros operadores que nos rodean. Tan satisfechos estamos de lo conseguido, que nos propinamos abrazos tremendos aún sin conocernos de nada. Son los mejores arrumacos posibles y son adictivos. Muy adictivos.

Pues en llegando hasta aquí y con la venia de vuesas mercedes (dejando en la filmoteca un montón de rollos) voy a ir echando la cortinilla que enseguida comenzamos a fundir la siguiente escena.

¡Tanto Cine en Blanco y Rojo!

Cuidaros.

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