Cabecera Columnas Blancas
image
MIGUEL CANALES 10/12/2020

Youssef En-Nesyri: me llaman el controvertido

El público sevillista ha tenido la suerte de ver con su camiseta grandes delanteros a lo largo de su historia de muy diversos pelajes. Sin remontarnos a Juan Arza, el Niño Maravillas, o el campeón del mundo Bertoni, Nervión ha visto botas de Oro como Toni Polster, botas de oro de mundiales como Davor Suker o a la pareja de oro de la historia sevillista, el dúo Luis Fabiano-Fréderic Kanouté. También ha contado con otros delanteros no tan recordados en el inconsciente colectivo sevillista como Bang Bang Zamorano, Álvaro Negredo, Carlos Bacca, Kevin Gameiro o el invento caparrosiano de la “Roca” Baptista. Incluso, todavía, anhela a Wissam Ben Yedder. Es decir, el sevillismo se ha acostumbrado a encadenar de manera bastante consecutiva a nueves de esos que tienen en sus botas 20 goles por temporada desde hace más de 30 años.

Por este motivo suele ser bastante crítico con los delanteros que no rinden de manera inmediata. Se levanta una corriente crítica importante y se abren bandos dentro de la afición. No hay que irse muy lejos para ver este comportamiento con respecto a Luis Fabiano -que pasó de demonio a ángel- o con Álvaro Negredo, al que se le achacaba en muchos foros sevillistas de buscar el más difícil todavía en lugar de ser efectivo. Luis Muriel, Iago Aspas o Ciro Inmobile -dentro de los años más recientes- no llegaron ni a levantar esa dualidad. El primero por su escaso rendimiento goleador -que luego ha redimido fuera de Sevilla- y los segundos, por contar con menos minutos de los que sus goles, anterior y posteriormente merecían. No es que lo hicieran mal, es que sus compañeros lo hacían bastante bien y no llegaron a coger la camiseta de 9 titular del equipo.

Con esta introducción recordando la figura de los goleadores en la historia reciente -y no tanto- sevillista, queremos poner de manifiesto que Sevilla tiene un paladar especial para los delanteros. Ha visto muchos, muy distintos y muy buenos. Por eso no suele ser demasiado paciente con sus 9s. Les exige rápido, quiere rendimiento goleador inmediato y más en esta situación histórica que vive el club de asentamiento en la máxima élite del fútbol europeo. Sabe que la figura del killer es capital para mantener el status en el que se encuentra y, aunque no se diga pero se piense con la boca pequeña, soñar con que le meta más cerca de la pelea -dentro de sus limitaciones- con los grandes transatlánticos nacionales y europeos.

Si a eso le unimos una figura como la de Youssef En-Nesyri -digamos así en primera impresión especial-, el cóctel está servido. La controversia se dispara y la dualidad en la afición sevillista vuelve a aparecer. Y más ahora, cuando parece que empieza a encadenar goles. Las tornas se vuelven y los que esperaban de él cosas interesantes o importantes acallan las voces críticas de los que, tras unos primeros meses, criticaban su calidad técnica y resolutiva de cara a portería. Ese culmen de críticas llegó con la parada de Neuer en la Supercopa de Europa, en una imagen que recuerda el peor momento de Wissam Ben Yedder fallando un penalti contra el Barcelona en otra Supercopa europea -volveremos sobre esta semejanza-.

La llegada de Youssef a Nervión no parecía la de un primer espada. Sus números no lo decían, había sido un jugador más de highligths que de anotaciones y mucho más lugarteniente que general. 13 goles en 37 partidos de titular y 12 de suplente en el Leganés y un comentario general en su anterior afición, “En-Nesyri es capaz de meter lo más difícil y fallar lo más fácil”, coronaban a un jugador más de secretaría técnica que de público medio. Con picos irregulares, siempre dando la cara en el trabajo, eso sí que es innegable, pero alternando partidos de los que dejan con la boca abierta con otros donde era demasiado romo.

Los 20 millones pagados por él en el mercado de invierno y la situación anotadora del equipo en aquel momento tampoco eran la mejor situación para presentarse en Sevilla a resolver unos problemas que no eran suyos ni que debía asumir. Aunque ese fuera el sentimiento general en la afición, Youssef parecía, a su llegada, un delantero para sumar desde las rotaciones y crecer dentro del crecimiento general del equipo y no lo que muchos esperaban de él: la solución goleadora.

En-Nesyri había ido creciendo en Leganés junto al protectorado de Martin Brahitwaite. En un modelo de juego que se basaba en la complicidad y complementariedad de ambos, el equipo pepinero había solventado una difícil salvación en Primera División sumando piezas alrededor de ellos. Youssef era el “currela”, el que peleaba los envíos largos, el que caía a bandas, el que más se fajaba lejos del área, alternado apoyos y rupturas muy largas a la contra. En eso, y volvemos a la semejanza con Wissam, Ben Yedder llegó a Sevilla siguiendo un camino similar, siendo el complementario de Bratihwaite en Toulouse. No decimos que su juego fuera similar, pero el francés barría más que el danés, como ocurría en Leganés con el marroquí, y tiraba más apoyos, se sacrificaba más y partía más veces desde banda que Martín.

Ambos aterrizaron en Sevilla sin vitola de titular, trabajando en una doble punta, y teniendo que ganarse el puesto por detrás de otros compañeros para ser el único 9. En ese proceso está ahora Youssef, en el de reciclaje desde el que le ha traído a Nervión. Pasando de moverse en todo el ancho y largo del campo, corriendo mucho, peleando más y en un modelo de juego que le pedía ser más insistente que certero.

En-Nesyri, en esta temporada en Sevilla, ha reducido su radio de acción a prácticamente el tercio central del campo, participa la mitad de las veces de lo que lo hacía en el Leganés, disputa la mitad de los balones aéreos que en su anterior equipo y chuta un 40% menos a potería que en la temporada 18/19. Son 3 meses solamente los que van de competición y quizás todavía no sean suficientes para establecer que esa tendencia se ha consolidado en su juego. Seguramente sea así si Lopetegui sigue manteniendo el modelo de juego que tiene donde prima el ataque por bandas y elaborado al de buscar espacios interiores, juego directo o el contragolpe de donde viene Youssef.

Sin embargo, su acierto en el pase ha subido un 25% y su capacidad resolutiva todavía más. Participa menos, pero lo hace mejor en lo que llevamos de temporada con respecto a lo que hacía en el Leganés. Sigue siendo embarullado en su conducción, su físico desgarbado en carrera tampoco le ayuda a ser estéticamente bonito de ver y la definición sigue siendo peor que su remate de primeras –sobre todo de cabeza-. Los controles y apoyos de espaldas le siguen costando y encima se le han reducido los espacios y participaciones. Pero ahí viene mostrando una evolución en su juego, adaptándose a moverse menos, trabajar menos para un compañero de ataque y esperando más las situaciones de juego o jugando más de espaldas que corriendo al espacio o saltando a ganar los balones largos.

Su figura seguirá siendo controvertida en cuanto y en tanto los goles dicten, como la de cualquier delantero, potenciada por sus limitaciones que las tiene como cualquier jugador que no es un dechado de técnica. Pero como ocurriera con Ben Yedder, por citar el último gran delantero sevillista con el que hemos establecido una línea temporal de semejanza, está en un proceso de reciclaje. Ojalá su recorrido sea como el de Wissam, señal de que ha sido muy productivo para el Sevilla y señal también de que la dirección técnica del club ha sabido ver más allá de lo visual y visualizado un proceso de adaptación efectivo a lo que se le pide en este modelo de juego.

Y mientras tanto, no está tampoco mal que, como contra el Rennes, nos deje ver sus virtudes, que también las tiene, como el atacar el remate al primer palo -moviéndose bien el área- o atacar los espacios en profundidad -mejor de derecha a izquierda y definiendo de izquierda a derecha-.

You might also like

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies