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JOSÉ MANUEL ARIZA 28/11/2020

Las vacunas

Saludos.

No, no voy a escribir de la vacuna del/la covid19, ni de la gripe ni de cualquiera otra de las muchas que la Ciencia ha conseguido crear para combatir enfermedades que, en la Historia, han arrasado países y continentes enteros. Solo unos apuntes necesarios que me interesan (no tengo conocimientos suficientes) y a lo nuestro:

En éstos meses de pandemia, hemos aprendido mucho de otras que, antaño, causaron mortandades espeluznantes por todo el mundo: desde la “peste de Justiniano” (entre 541 y 549), la “peste negra”, la “viruela” [o “viruelillas locas” (varicela) que, paradójicamente, mató más siboney cubanos que los arcabuces y espadas españolas, llegando al extremo de hacer desaparecer aquel pueblo nativo] hasta la mal llamada “gripe española” porque los primeros casos aparecieron en la base militar de Fort Riley (Kansas, EEUU)  pero desde finales del XIX, cuando las fake news de entonces inventaron la famosa “agresión” española al acorazado Maine, “provocó” la entrada en la guerra de los USA contra España y la pérdida definitiva de la colonia de Cuba, hasta la de 1918, añadiendo el “española” a la gripe yanqui  (Epidemic Influenza Spanish) por…

“Ser el único país que se hizo eco del problema provocó que la epidemia se conociese como la Gripe Española. Y a pesar de no ser el epicentro, España fue uno de los más afectados con 8 millones de personas infectadas y 300.000 personas fallecidas”. (Fuente www.gacetamedica.com)

Fin de los apuntes y las resonancias y sigamos.

Desde los años sesenta, cuando la caja cuadrada y tonta llegó para apoderarse de los hogares en aquel deprimente blanco y negro (sobre todo, gris) llegó también la pandemia merengue, vikinga, con imágenes (la radio y la prensa ya llevaban tiempo haciendo el trabajo de “maduración”) impuesta desde el centro del poder político de la dictadura. El “equipo del régimen” nunca perdió su estatus y su capacidad de difusión a base de machacar inmisericorde, infame, en los programas “deportivos”. Los porcentajes que dedicaban la Primera de entonces a propagar las “noticias” blancas (muchas veces insultantes en su superficialidad, en su vacuidad) eran abrumadores e indignos. Hoy, con tropecientos canales… sigue exactamente igual en una escalada delirante. O peor porque la cobertura de los medios también se ha expandido hasta límites insospechados en un continuo sin solución, en unas permanentes fake news por sus sinsustancias.

Datos que probablemente no estén todo lo actualizados que yo quisiera:

En Andalucía existen unas 455 peñas del Madrid (alrededor de 174 del Barça) con ciudades en una proporción abrumadora frente y contra a las de los Equipos locales y sus inconsistentes recorridos futbolísticos: son sus propias víctimas y verdugos en ésa “fragilidad”. Equipos, muchos, que sin las “ayudas” institucionales de todo tipo y desde siempre, probablemente dormirían el sueño de los justos hace ya mucho tiempo.

En Sevilla, provincia, hay alrededor de 26 peñas y en Sevilla capital, 1 representación madridista (1 del Barça con 5 más en la provincia). No quiero entrar en comparaciones que por muy “odiosas” que parezcan, no dejan de ser ciertas y lastimosas para ellos. Puede, también, que sea una de las claves de que anden lo mal que andan porque sin el apoyo incondicional de los tuyos…

Éste dato sobre nuestra ciudad es llamativo en extremo porque los dos Equipos que nos repartimos los algo más de 700.000 habitantes capitalinos (no aficionados incluidos y con perdón), parecemos vacunados contra el virus vikingo. Hay pocas zonas en la Iberia que presenten mejores estos datos de resistencia a los invasores. Además, ha sido así desde siempre (unos mucho más que otros) desde los orígenes mismos porque hemos sufrido demasiadas cacicadas, demasiados abusos, imposiciones e injusticias manifiestas que nos han hecho inmunes a las influencias externas, a la plaga madrileña (y catalana en menor medida) y nos han hecho fuertes en nuestras convicciones. Por el contrario y de manera incomprensible, sí ha calado en otros puntos andaluces más… porosos, menos exigentes. La facilidad que representa adherirse a la estela brillante de más allá porque la tuya luce poco. Apostaría a que un número inmenso de ésos aficionados, jamás han presenciado un partido de “su” equipo en persona, en “su” estadio. No haré el chiste fácil sobre los “abrazateles” aunque podría.

En ésta especie de “intifada”, es muy complicado detener los tanques. Y sin embargo…

¿Todo esto es porque somos muy de lo nuestro, de lo propio? ¿Muy narcisistas? Sin duda. Ocurre que tenemos motivos sobrados para serlo porque hemos sabido mantenernos al margen de las corrientes mayoritarias, del apoyo fácil, de la traza falsaria de satisfacciones sucedáneas, de placebos. Dice la RAE que el “narcisismo” es una… “excesiva complacencia en la consideración de las propias facultades u obras”. Dicho de otro modo, no necesitamos foráneos, por muy poderosos que sean, para sabernos suficientes en nuestros colores, en nuestros anhelos y nuestras “excesivas” aspiraciones porque solo ansiamos ser nosotros mismos sin aditivos, sin conservantes ni colorantes.

Curiosamente, en Tierra de acogida de culturas en toda la Historia  (que luego transformamos, adaptamos y modificamos en una simbiosis extraordinaria y creando algo superior con nuestros aderezos propios, con nuestro particular modo de reinventar)  ésta “invasión” siempre fue contundentemente repelida y rechazada y eso jamás gustó allende Despeñaperros (los díscolos nunca cayeron bien a los dictadores). Sigue sin gustar.

Pues que se flagelen. Nosotros a lo nuestro.

Cuidaros.

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