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ÁLVARO OCHOA 15/11/2020

El Sevilla – Krasnodar con público

Llevo días dándole vueltas a esto. Cuando acabó la primera parte se lo comenté a mi compañero de sofá. “Imagínate cómo estaría el campo ahora”. Con el Sevilla perdiendo 1-2 contra el Krasnodar y con un jugador menos en el campo. Tiremos de imaginación y vayámonos al principio. A la cola para entrar en el estadio, por ejemplo. “¡Venga, que nos perdemos el partido!”, se quejan en alto a los guardias algunos que salieron tarde del trabajo. Ya en la grada, ‘storie’ para Instagram con el himno de la Champions y comentario de equipo grande entre risas: “No conozco a nadie de esta gente”, refiriéndose a los rusos. Comienza el partido. Primeras ocasiones, primeros fallos en ataque y primeros comentarios sesudos: “No tenemos gol y así es imposible ¡Qué bien nos vendría Ben Yedder o Bengoechea”.

Minuto 17. El Krasnodar, que no había casi cruzado el centro del campo, se encuentra con una falta al borde del área. Shapi, no sabemos si pariente de Ferrer, marca. El runrún comienza, pero la mayoría del estadio confía porque el Sevilla ganó moralmente en Stamford Bridge, entre otros argumentos. Cuatro minutos después, el segundo acercamiento del conjunto ruso. Bulla en el área y penalti VAR mediante. Primeros silbidos. No se sabe si al árbitro, a Koundé, a Lopetegui o a Castro. 0-2 y petición de cambios. Tras un ratito de intentar recomponerse, llegan los cambios. Escudero y Koundé, “que ya vale cinco millones menos por lo que ha hecho hoy”, salen. Al rato, y tras varios ‘Échale huevos, Sevilla échale huevos’ de los Biris, Rakitic acorta distancias. La grada se viene arriba y la siguiente llegada del rival acaba en la tercera expulsión de Jesús Navas en toda su carrera. Muchos se levantan y piden explicaciones al banquillo, una costumbre tan del sevillismo como llevar la bufanda atada a la muñeca. Los jugadores se marchan al vestuario en un silencio maestrante.

En la cola del baño: “Escudero no está para jugar”, “cómo echamos de menos a Banega” y “nos está ganando un equipo que en España sería de Segunda”. Y en la de los perritos: “A ver cuándo ponen otra cosa que no sean perritos calientes… ¡qué estamos en Champions!” . La vuelta al asiento, tras pisar a un chaval con un 47 de pie, es la vuelta de los jugadores al césped. Tímidos aplausos, que sólo devuelve Vaclik al acercarse a la portería de Gol Norte. “Necesitamos un delantero de verdad”, le dice un hijo a su padre, que asiente con la cabeza malhumorado. Sale el delantero para muchos “de mentira” en el minuto 60 y mete dos goles de verdad en tres minutos. El estadio es una fiesta y la afición ha sido clave para sostener al equipo cuando más lo necesitaba con un jugador menos. “Ahora sacaba yo al Mudo”, dice uno mientras el cartelón anuncia el descuento. El partido acaba y la comunión con el equipo es total.

La prensa titula que ‘El Sevilla nunca se rinde’, ’90 minutos en Nervión son ‘molto longui’’ y demás tópicos mientras el atasco que forma el embudo de la grada baja de Fondo se soluciona. Tres puntos más y un partido menos del abono total. Ya sólo queda escuchar la rueda de prensa en la radio del coche y mañana a preparar el siguiente partido.

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