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ALBERTO CONTRERAS 25/11/2020

De Juntas Generales y Westerns

Pienso en la próxima Junta General de accionistas del Sevilla FC y no puedo evitar acordarme de “Bailando con lobos”. ¿Recuerdan el film? Me lo tropecé ayer haciendo zapping y resulta ser uno de esos que no puedo quitar cuando aparecen por casualidad, aunque nunca lo busque en el canal cuando sé que está programado. Mientras lo veía saltó una noticia en mi móvil: Junta de accionistas del Sevilla FC: complementos y bloqueo de Carrión a los americanos”.

Se mezclan en mi cabeza las tramas entrelazando hilos que me impiden discernir dónde acaba la película y dónde empieza la realidad presente del club.

En aquélla había unos indios, que desde luego eran los auténticos americanos. En ésta unos americanos, que desde luego parecen unos auténticos indios. O algo así, puede que me esté haciendo un lío. El caso es que los americanos ora asustan, y mejor mirarlos de lejos, ora son amigos y benefactores. Lo mismo se comparte cacería y danza de la lluvia de dólares con ellos que se les machaca a tiros y machetazos. De un momento a otro se pasa de la caza del piel roja a me caso con la piel roja… aunque, si mal no recuerdo, “En pie con el puño en alto” no era india, ni americana, era sevillista de toda la vida, nacida en El Tardón.

Definitivamente las tramas se me entraman y ya no sé quién asume aquí el papel de Kevin Costner.

Los americanos ¿eran buenos y ahora malos? o ¿eran malos y ahora buenos?

Parece que los indios mandaban por delante a un lobo al que se le abrió la puerta del Consejo para sentarlo a la mesa. Y el lobo tiene más hambre, le enseñaron a comer acciones. Ahora ha plantado sus patas, acomodándose, mostrando sus calcetines blancos como queriendo afirmar que ha llegado para quedarse.

Apago el televisor. Cierro los ojos y voy sacando la película de mi cabeza. Vuelvo a pensar con claridad. Recuerdo la Junta General de hace dos años. La de 2018. Cuando en un extraordinario esfuerzo de agrupación de acciones se complementó la Junta con tres propuestas encabezadas por Accionistas Unidos y la Federación de Peñas Sevillistas. Aquello evitó la venta del club a los americanos. Y me permito afirmarlo así, escueta y directamente, porque así se me ha reconocido sotto voce por unos y por otros. Sí, los unos y los otros que estás pensando. Los de un lado y otro de la trinchera que hoy tienen al Juzgado de lo Mercantil como campo de batalla. Los que abrieron el gallinero al lobo y los que le prometen que habrá más gallinas.

De aquella terna de propuestas una sobresalió mediáticamente, la protección del estadio y la ciudad deportiva. Resultando que al año siguiente cuajó, en la Junta de 2019. Sobre ello escribí una columna blanca en la que decía que aquel paso no era tan grande como el que nos gustaría dar pero era un paso en buena dirección.

Y en esta próxima Junta del 2020 va a cuajar otra de aquellas propuestas. La modificación estatutaria solicitada por Rafael Carrión es consecuencia de que los indios han cambiado de bando. Y al lobo, cual si fuera de Wall Street, se le teme por el capital y se percibe en sus colmillos ganas de ampliarlo. Jugar mano con mano con los americanos la partida de una ampliación de capital es deporte de alto riesgo, porque lo mismo ellos siguen sacando billetes de la cartera cuando otros ya sólo saquen pelusas, o ni abran la cartera.

Es decir, si en 2018 pedíamos reducir el derecho de voto a un máximo del 30% por más que se acapararan acciones que representasen porcentajes mayores, para obligar a alcanzar amplios consensos en acuerdos relevantes para la sociedad (como una ampliación de capital o una modificación estatutaria) y que nadie con un 50,01% de las acciones controlase totalmente la entidad. En 2020 se solicita, Sr. Carrión mediante, lo mismo pero a la inversa, la otra cara de la misma moneda, “para evitar que el voto favorable de los accionistas que representen exclusivamente el 50,01% del capital social de la Entidad, puedan aprobar acuerdos de suma importancia para la sociedad” (el entrecomillado es literal del complemento de Carrión) propone reforzar la mayoría necesaria para adoptar acuerdos relevantes (como una ampliación de capital o una modificación estatutaria) hasta las dos terceras partes del capital presente en Junta.

Dos de tres.

Un penúltimo apunte:

Esto decíamos en la justificación de la propuesta que presentamos en 2018: “De esta manera favorecemos que la entidad se gobierne con el mayor consenso posible entre sus accionistas a la hora de adoptar decisiones y reflejamos estatutariamente una figura que abunda en el respeto a un modelo que se ha comprobado exitoso como es la responsabilidad compartida entre sevillistas de las facultades decisorias para la gobernanza de nuestra entidad sin un aglutinador mayoritario del derecho de voto.”

Y esto se lee en la justificación de la propuesta presentada para la Junta de 2020 por Rafael Carrión: “Se hace necesario para mantener el modelo actual, que se ha comprobado exitoso, en el que se favorece la responsabilidad compartida entre sevillistas de las facultades decisorias para la gobernanza de nuestra entidad, proponiendo que se establezca una mayoría reforzada para llevar a cabo cualquier modificación estatutaria, de tal forma que se garantice que estas decisiones estén amparadas por el consenso del mayor número posible de accionista de la Entidad.”

Similitud obliga. Reitero, dos de tres de aquéllas propuestas.

Y el último apunte. La tercera de las propuestas que llevábamos a aquella Junta de 2018 era mi favorita, mi debilidad. ¿Se imaginan que los lobos no puedan campar a sus anchas por los aledaños del Sánchez-Pizjuán –o salones de Los Lebreros- buscando acciones que llevarse a las fauces? ¿Se imaginan que las acciones sólo pudieran pasar de manos sevillistas a manos sevillistas? De eso, si hay ocasión (¿JGA 2021?), escribiré otro día.

PS: Aquella Junta de hace dos años la perdimos, pero la ganamos.

PPS: En la próxima Junta se atisbará el reflejo de un fracaso de los sevillistas, de los grandes accionistas. No me gusta el intervencionismo judicial en mi entidad. No me gusta que el lobo americano pueda votar y el máximo accionista, sevillista, no pueda hacerlo. Pónganse de acuerdo Señores, y búsquenle una salida al lobo.

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