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ALFONSO GENTIL 12/11/2020

¡¡¡Árbitro!!!… ¡sevillano!

Transcurrían los años sesenta. Sentado en el Estadio Colombino para ver jugar al Recreativo, mi familia y yo nos disponíamos a pasar una alegre tarde de domingo. Todo era festivo. Una merienda excelente me esperaba en el descanso del partido. En medio de este, tras una jugada algo confusa entre jugadores de los dos equipos, se levantó en la grada un espectador y exclamó: ¡¡¡Árbitro, sevillano!!!, entre otros variopintos insultos. Aquel individuo estropeó la tarde. En plena tribuna de preferencia se hizo ostensible lo que algunos compañeros de clase, en los Maristas, ya me habían hecho llegar. El rechazo al otro, la rivalidad pueblerina. El disgusto de mi padre fue inmenso y no solo porque el que arbitraba fuera su hermano. En el descanso aprovechó mi padre para llevarnos a casa. Mi padre esa tarde me contó que alcalde de Huelva por aquel entonces, Federico Molina Orta, le había pedido contar con él para una concejalía del Ayuntamiento. Lo rechazó diciéndole que, con un sevillano, como él, en el Ayuntamiento de Huelva ya era suficiente. Mi vida en Huelva era muy feliz. A un niño casi todo le parece bien. Va formando poco a poco su memoria.

Los hechos recientes de desencuentro entre Huelva y Sevilla por la inauguración de una placa que conmemora el primer partido oficial conocido entre Huelva Recreativo Club y Sevilla FC han avivado mis recuerdos.

Es conocido que uno se convierte en lo que observa, en lo que recuerda, en lo que anhela. Nuestro futuro como seres humanos depende de lo que se elija ser, de lo que se nos permita hacer y decir, de lo que se quiera recordar, de lo que se decida amar. Por eso es fundamental la educación, la buena información, la libertad. La responsabilidad del educador, del político, del periodista, del filósofo está en la búsqueda del conocimiento y de la verdad.

Aquel incidente, que recuerdo ahora con una sonrisa, solo fue expresión del daño que muchos años antes se había producido por mala información y el desconocimiento. Por la falta de comunicación. Las redes sociales en estos días lo han reflejado. Quedó y aún queda en el recuerdo de muchos onubenses.

El 22 de abril de 2001 cayó una valla publicitaria del Gol Norte del Sánchez-Pizjuán, cediendo este, con el resultado de cincuenta heridos leves. Roberto Alés, a la sazón presidente, visitó el Hospital V Macarena donde yo estaba como Jefe de Guardia. Se informó y visitó uno a uno a los heridos que estaban en Observación, y se ofreció para lo que necesitaran.

En estos años hemos demostrado con creces que la única forma de crecer como sociedad deportiva es poner los talentos a trabajar. Pongámonos en la tarea también en la reconciliación Huelva-Sevilla. Lo demostró Roberto Ales. Aquel día y en todo su mandato como presidente. Se ofreció para lo que se necesitara. Tendió la mano y puso lo mejor de sí y de su directiva. Los grandiosos éxitos vinieron poco después.

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