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Un verano agridulce

En clave sevillista, sin duda, un verano agridulce, con sensaciones contrarias. Un año terrible que no olvidaremos mientras tengamos memoria. Se han marchado para siempre amigos y familiares, no por la guerra en forma de pandemia que dirigentes irresponsables de estados poderosos nos han impuesto, pero sí durante la misma. Insisto en que la competición no debió reanudarse a pesar de los intereses de las televisiones y de la patronal del fútbol en España, pero, mira por dónde, el SFC ha salido bien parado. Desde la reinauguración del CNL el 11-6-20 en que claramente se derrotó al que presumía de igualdad deportiva con nosotros hasta la tarde-noche feliz del 21-8-20 en el RheinEnergieStadion de Kölhn, todo fue casi viento en popa, dificultado solo por la fanfarronería de quien no se resiste a no tener los focos sobre sí y no es protagonista directo en nuestra sociedad.

Para los sevillistas que, como yo, pasamos el verano en territorio “colonizado” por aficionados y simpatizantes, nativos y estacionales, de los llamados clubs “globales” de nuestra Liga, más los de otras “yerbas”, que tenemos que hacer encajes de bolillos si queremos ver a nuestro equipo, pues qué voy a decir: una satisfacción cómo cerramos el CNL, 4º puesto con derecho a la Champions 2020-21, y luego…bueno… ha sido orgásmico cantar a voz en grito los espectaculares goles de Reguilón, (“se la ha tragado, se la ha tragado, cantada total de Pau López”, murmuraban “eses” centro-peninsulares tras de mí “analizando” su golazo a la Roma) y los de Ocampos, De Jong, Suso, Diego Carlos, Munir, y En-Nessiry, fue una gozada ver las internadas de Navas por su banda y ver a Banega ultra-comprometido, y ha sido de alto riesgo cardíaco contener la respiración con las increíbles paradas de Bono.

Todo lo narrado y algo más en la acera de un bar en Zahara de los Atunes atestado de veraneantes sevillistas rodeados de transeúntes “eses” que, atónitos, eran a su pesar testigos de la solvencia futbolística del SFC frente a pesos pesados de Europa, privilegio que solo creían reservado para ellos. Solo los aficionados de los clubs vascos de la Liga Santander, especialmente los del Athletic Club de Bilbao, se alegraban con sinceridad del tremendo éxito del SFC.

El de Asteazu, ya don Julen, en colaboración directa con su cuerpo técnico más el “León de San Fernando”, ha logrado sacar lo mejor de cada uno de la plantilla. Alabanzas para Jordán, Gómez, Escudero, Fernando, Koundé, Gudelj, Torres, y Vázquez. Perdón si omito alguno en esta fase final exprés y, por supuesto, en la finalización del CNL 2019-20.

Como le decía a un amigo valencianista que me llamó para felicitarme, no fue lo mismo si la celebración hubiese sido normal y en Sevilla, pero bueno, también se disfrutó viendo el silencio de los que sucesivamente iban luciendo camisetas de la Roma, del United y del Inter. Del Wolwerhampton Wanderers no había porque ese es aún poco conocido y su equipación es rarita.

La 6ª UEL ya luce en nuestras vitrinas. Incontestable. Pero la guerra en forma de pandemia nos ha privado del espectáculo con público y de celebraciones como es debido. Ha sido todo como de tapadillo, sin el brillo merecido. Y sin solución de continuidad, ya estamos ante una nueva temporada, sin saber si se va a interrumpir o no, sin público, con un calendario atípico en el que ya la bazofia de lo asimétrico es lo de menos. No jugaremos las dos primeras jornadas, y nos conformaremos con ver a nuestro Sevilla, restregándonos los ojos, cómo muestra al Mundo el nombre de su ciudad en el estadio “Puskas Arena” de Budapest y en el Mundialito de Clubs (FIFA Club World Cup Qatar 2020 presented by Alibabá-Auto por motivos de patrocinio).

Lo que el SFC está haciendo por la ciudad es para analizarlo. Tal vez el departamento de “marketing” del club podría hacer algo más para dar verdadero lustre a la auténtica hazaña que es levantar por 7ª vez en poco tiempo un título continental (seis UEL y una Supercopa) para una sociedad radicada en una capital del Sur en donde están los barrios más pobres del país, y que además tiene que competir en nº de abonados contra un eterno rival urbano. Mas partido ha debido sacarse al hecho de ser el único representante español en llegar a una final, y ganarla.

Pero he aquí que negros nubarrones se ciernen sobre ese estado de felicidad permanente en que nos ha instalado el Sevilla en los últimos tiempos. La guerra accionarial otra vez, como si no tuviéramos bastante con la de la pandemia. Fantasma del pasado, que como un virus contagioso revestido de bravuconería, amenaza de nuevo la estabilidad del club. Creo que nadie en su sano juicio, accionista, abonado o simpatizante del SFC piensa que es el momento para iniciar un conflicto por el poder en la entidad. No se trata de defender al actual consejo y a su presidente, pero como se decía en el viejo chascarrillo, “Virgencita, que me quede como estoy”.

Alguien me dijo una vez que de éxito también se muere. Pues cuidado, porque al SFC le puede suceder. Hay quienes necesitan al club para su propia y existencia y mantener cierto tren de vida, y no al contrario. El SFC no requiere ahora mismo la presencia de ningún salvador, ni quiere que nadie se agarre a él como su tabla de salvación. Que la gestión es mejorable, sin duda, pero eso no debe ser excusa para intentar un asalto al Consejo. Los sevillistas no queremos ni directa ni a través de ningún testaferro a nadie condenado por la Justicia controlando la entidad por muchos golpes de sevillismo que se dé en el pecho. Los sevillistas de hoy, ni queremos estadio nuevo en el mismo lugar, ni venta del solar para mudarnos a La Cartuja, ni cantos de sirena, ni palabras rotundas pero huecas que son tácticas viejas de leguleyos-picapleitos más que de buen abogado y que ya no cuelan. No queremos piratas de paraísos fiscales. Nos valen los ejemplos de varios clubs históricos de España para saber que no es ese el camino. ¡Ay, quienes confiados en un Pacto por la Estabilidad ven cómo los que con su permiso entraron en el Consejo, ahora los traicionan!.

Por todo ello, un verano agridulce. Como accionista y sevillista antiguo que soy, mucho más que el “candidato” que “no desea” figurar como presidente, espero que la Junta Extraordinaria solicitada, nunca llegue a celebrarse.

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