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ENRIQUE BALLESTEROS 05/09/2020

El Seny sevillista

El tanteado por ColumnasBlancas, Rubén Uría, muy querido por el que escribe y por la comunidad sevillista, ha enjabonado a Lionel Messi en una entrevista exclusiva mundial donde el crack argentino se delató a sí mismo a la vez que intentaba poner en evidencia al Presidente del Barcelona. Todo ello dentro de un culebrón de verano que a los sevillistas ni nos va ni nos viene más allá de que somos la víctima favorita del Maradona del Siglo XXI. Sin embargo, a un servidor le gusta el fútbol y la actualidad, y mientras seguía esta “novela” caía en la cuenta de la diferencia entre un aficionado del Sevilla o de cualquier equipo con cierta identidad no tiene nada que ver con el hincha que elige lo más fácil, que en España es el Real Madrid o el Barcelona.

El caso de Lionel Messi en el Barcelona es el mismo que el que sufrimos nosotros con Dani Alves al término de la temporada 2006/2007, o extrapolándolo a otro club y más visible en nuestros tiempos, el de Fernando Llorente en el Athletic Club en el proceso de transición del viejo al nuevo San Mamés. La guinda ha sido una encuesta de mi querido compañero Albert Valor que a su entorno azulgrana le pregunta, después de la exclusiva de Goal, que si a la estrella albiceleste hay que perdonarla después de su fallido movimiento. Y la respuesta mayoritaria ha sido “No hay nada que perdonar”.

Nadie duda que Lionel Messi es y ha sido durante la última década el mejor futbolista del mundo, así lo hemos sufrido nosotros que incluso nos ha privado de títulos con él sobre el tapete; pero no significa menos que lo que representó Dani Alves para el Sevilla, hoy muy querido pero que, cuando levantó en Madrid el quinto título en 15 meses se declaró en rebeldía. Considerado uno de los jugadores más técnicos, sino el que más, de nuestra historia, descubrimiento de Monchi en toda regla y protagonista de primer rango en el “Sevilla Top Class” que eliminó de un plumazo más de medio siglo de carestía sevillista, se plantó.

Se negó a disputar la primera jornada de aquella temporada frente al Getafe aparte de no viajar a Atenas para jugar la previa de la que sería la primera, y por tanto histórica, Champions League (no confundir con Copa de Europa) del equipo andaluz. La afición nervionense condenó aquello. No le parecía bien la actitud del que había sido su ídolo, su estrella. Varios clubes de la elite europea, por supuesto el Barça entre ellos, había tentado al brasileño con cifras mareantes y éste, ante su último contrato, intentó presionar declarándose en huelga para que, en aquel tiempo, José María del Nido se prestara a negociar y, por tanto, a vender. Con el caso “Sergio Ramos” tan presente, el club se negó y no es descartable que, en aquel instante, estuviera equivocado, pero al seguidor sevillista, embriagado de títulos hace 13 años, ni se le pasó por la cabeza cuestionar la decisión, acertada o no, de la institución.

Todo lo contrario, condenó a Dani Alves, porque el aficionado sevillista valoró que, por encima de todo, está el honor y la respetabilidad no de un jugador en particular sino de clubes poderosos que intentan pisotearte a golpe de talonario. La desgraciada y repentina muerte de un compañero como Antonio Puerta le hizo rectificar (es curioso como el único que le visitó en el hospital durante aquellos días agónicos y póstumos fue él, puesto que el equipo se encontraba en Atenas). A partir de ahí, el genial lateral se retractó, decidió continuar en el club, realizar una buena temporada 2007/2008 y ser al año siguiente la venta más cara, actualmente, de la historia del club que manda en la Europa League (unos 40 millones sumando variables).

La redención que pide ahora el barcelonismo sobre Lionel Messi no tiene nada que ver. El argentino no solo se ha negado a jugar sino que se ha dedicado a “echar mierda” sobre el club, o sobre una persona que fue elegido democráticamente según los estatutos de ese club. Se ha mofado del escudo del Barcelona por ¿un año de contrato? Ha querido echar un órdago y ha hecho el ridículo, también desde el punto de vista jurídico, lo que evidencia también a su entorno. Dentro de unos meses se irá libre a ganar más dinero, como si lo necesitase; y en el Barça no habrá dejado un duro, pero sí a un rebaño internacional de borregos embaucados por sus records inalcanzables o por crear toda una era futbolística a nivel mundial. Salvando las distancias, lo que hubiera supuesto Dani Alves si no llegase a rectificar, o lo que supuso Juande Ramos, o Enzo Maresca en una época (o Vitolo, Unai Emery o Sergio Rico en otra), o todos aquellos que deportivamente marcaron un antes y un después en la historia del club andaluz pero que, con mayor o menor grado, por una u otra circunstancia, no salieron por la puerta grande de la Bombonera de Nervión. Y es que “Roma no paga traidores” Más que nada porque por encima hay un sentimiento, unos valores, en definitiva, un escudo.

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