Cabecera Columnas Blancas
image
SEBASTIÁN GUERRERO 24/08/2020

En algún lugar de la plaza de América…

Jean-Claude Nicolas Forestier fue un paisajista clasicista encargado de rediseñar el Parque de María Luisa, donado por la Duquesa de Montpesier, para adaptarlo con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929. Junto a Aníbal González decidieron que para cada una de las rotondas dedicadas a personajes ilustres, se plantara en medio un árbol que representara en cuestión al personaje homenajeado. En la Plaza de América, uno de los lugares más bellos de la ciudad, y del mundo, franqueando al Pabellón Real se encuentra la Rotonda a Cervantes. Pese a ser de dimensiones minúsculas, era considerada la rotonda principal de la Exposición, esto es porque al salir del Pabellón Real, donde daba sus discursos el Rey Alfonso XIII, recordadas son aquellas palabras de Un Alfonso dijo aquello de Sevilla no me ha dejado (Alfonso X “El Sabio”) y ahora otro dice, yo nunca dejaré a Sevilla, y se hacían las recepciones oficiales más importantes, lo primero que se veía, al tener la visión de la lectura, de izquierda a derecha, era el referido espacio.

Pues bien, tras una infausta búsqueda encontraron el árbol perfecto. Si una persona piensa en Cervantes, piensa en su literatura, y si piensa en su literatura, piensa en El Quijote, y si alguien piensa en El Quijote, se le viene a la cabeza molinos y gigantes. Pues el árbol perfecto que pensaron fue la auricaria araucana, ¿por qué? Pues porque el árbol cuando es pequeño crece con las ramas bajas hacía abajo, las centrales para los lados, y las de arriba hacía arriba, asemejándose a los molinos. Así lo plantaron para la exposición, otra particularidad es que crece mucho y rápido, por lo que pronto se convertiría en el árbol más grande y así, en el gigante del parque. Para colmo, los araucanos eran un pueblo nómada de Los Andes, muy bravos, que no tenían inconveniente en luchar contra pueblos más numerosos y fuertes.

Esta curiosa, interesante y poco conocida historia, no puede recordarme más a nuestro amado club. Esos molinos de viento es luchar por un ideal, por cumplir unos sueños, por conseguir objetivos, y todo ello en un camino lleno de complicaciones y piedras. Y cuanto más se refuerzan esos ideales, cuantos más sueños cumplimos, cuanto más altos y complicados son nuestros objetivos, más gigantes se hacen esos molinos. Y la cuadratura del círculo, ya pueden ser esos molinos gigantes y llamarse UEFAS, clasificaciones, copas, Barcelona, Madrid, Atlético, Liverpool, Inter, United, poder mediático, poder establecido… nosotros al final enseñamos al mundo que su grandeza es un espejismo, es terrenal, y acabamos consiguiendo los títulos, asentarnos en Europa, ser respetados por los medios y hasta que haya un reparto televisivo justo. Y todo bajo un mismo denominador común, haciendo que parezca fácil lo que era catalogado como machada. Somos como ese pueblo conquistador andino, unos tipos capaces de ir a luchar contra cualquiera a pesar de estar en una aparente desventaja. Somos esa pequeña rotonda en el lugar más bello del mundo que pese a su tamaño es la de más importancia y con el árbol más grande de todos con los que compite. Al fin y al cabo el futbol es literatura, qué orgullo vernos representados por una de las obras más importantes de la historia. Y esto no acaba aquí, que seamos el equipo que mas finales europeas llevamos disputadas en lo que va de siglo, es solo el comienzo, nuestros sueños apuntan cada vez más alto, y paso a paso, peldaño a peldaño seguimos caminando hacía ellos. Disfrutando mucho, muchísimo, sin complejos, conquistando el cielo, como las auricarias, a pasos agigantados. Superando problemas y obstáculos, que a veces nos ponemos nosotros mismos, véase la frivolité de José María Del Nido, personaje anacrónico hoy día en lo que debe ser la dirección del club, pero que nadie dude qué si hay guerra accionarial de nuevo, si es que ha dejado de haberla en algún momento, lo superaremos.

Y unas palabras de agradecimiento a nuestros amigos del Shalke 04, nuestro Sancho Panza particular, siempre acompañándonos en el camino durante estos últimos años, especialmente en su tierra en estos momentos tan complicados. La sexta es un poco suya también. Y a nuestros guerreros que han estado luchando en el césped y en los banquillos estas semanas, ustedes entráis desde ya dentro de nuestro emblema de sangre de nuestra sangre por méritos propios, sencillamente, fuisteis nosotros. Unos locos.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies