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MIGUEL CANALES 12/06/2020

La vieja normalidad del Sevilla de Lopetegui

Comentaba Alejandro Arroyo (@Arroyer), comentarista habitual de la web Ecos del Balón durante muchísimos años, vía Twitter, que, tras 30 minutos de partido, tanto Sevilla como Betis nos estaban mostrando en el campo lo que son. El Sevilla, decía, pone estructura y sistema, mientras que el Betis su latente creatividad. Y el partido se desarrolló a través de las certezas sevillistas. Pareciera que no habían pasado 3 meses sin fútbol porque Lopetegui puso en un Ramón Sánchez Pizjuan todo lo que nos ha dejado lo que va de temporada, para lo bueno y para lo malo.

Gustará más o menos el juego del Sevilla, pero no se puede decir que no sea un equipo reconocible, que tiene claro sus fundamentos y bases de juego y que las saca cada día que salta al campo. Hay días donde las certezas sevillistas dan para menos que otros días, aunque nunca reniega de su idea. Sorprende que, tras todo lo ocurrido, pareciera, como comentábamos antes, que no hubiera pasado nada y el Sevilla estuviera compitiendo todavía en Marzo, con la misma cadencia e ideas.

El vacío templo de Nervión vio más de lo mismo a lo que se ha acostumbrado este año. A un cuadro local con muchos minutos de presión adelantada, buen repliegue cuando esa presión era superada, con mucho juego de bandas y cambio de orientación para atacar por fuera, escasas combinaciones interiores, y mucha pujanza en las carreras de Navas y, sobre todo, Ocampos y Reguilón. Volvió a verse que no creaba, en la primera parte, una gran cantidad de ocasiones, pero si más que suficientes-por lo claras- para haberse marchado por delante al descanso siendo superior al rival.

Ocampos se erigía, como de costumbre, en el martillo que más usa Lopetegui para golpear desde fuera a los rivales, desde su potencia y tranco en carrera. Fernando aparecía imperial en mediocampo para dominar los espacios y tapar los resquicios a la espalda de la presión adelantada, y firmaba un 100 % de acierto en pases, la mayoría nunca horizontales. Sí se echaron en falta dos aspectos que el mercado de invierno ha traído a Nervión para aportar más allá del sistema y estructura que Arroyo nos comentaba. El desborde y la presencia entre líneas de Suso y la ruptura al espacio y movilidad a bandas desde la posición de 9 de En- Nesyri.

Volver a ser el mismo Sevilla le fue suficiente para llevarse un derbi con tintes desiguales. Con holgura y merecimiento, sin necesidad de aspavientos ni tener que recurrir a aspectos diferentes o novedosos. No necesitó los ingredientes invernales que llegaron para dotar de algunos registros diferentes y hacerlo más imprevisible y con mayores argumentos ofensivos. Ser el mismo fue lo único necesario para dominar con prestancia.

Para cerrar estas líneas no podemos dejar de comentar los cimientos desde los que se ha ido construyendo el Sevilla de Lopetegui. Su pareja de centrales. Kounde y Diego Carlos se presentaron en la rentré del fútbol español como una pareja para jugar cualquier tipo de fútbol. Robaron alto y salieron a cerrar las recepciones cuando el equipo iba a presionar la salida de balón del Betis, dominaron el juego aéreo frontal ganando la mayoría de las disputas, dieron desahogo en la salida de balón ante la presión rival y se mostraron casi inexpugnables en el repliegue final tras el 2-0 en propia área.

El Sevilla ha fichado dos joyas atrás, con ambición, mentalidad, concentración y mucho fútbol en sus botas. En días donde la estructura y el orden no sean suficientes, mirar atrás y ver a los dos centrales llegados de Francia dará seguridad. Junto a Fernando, son los activos más importantes que tiene Lopetegui para ir a cualquier guerra. Aunque, es posible, que a Kounde, todavía, tengamos que perdonarle algún día alguna debilidad de juventud, el trío defensivo central sevillista ganará muchos puntos en los partidos que quedan y serán un sostén muy importante para competir una Copa de la Uefa -me gusta más esta manera de llamar a la Europa League- que nadie olvide que vuelve en Agosto con un Sevilla que la jugará a competir a campeón.

La llamada “Nueva normalidad” con respecto a la vuelta al fútbol de los de Lopetegui no nos trajo nada nuevo y si mucho de normalidad. Vimos “la vieja normalidad” del Sevilla de Lopetegui. Con los mismos vicios y virtudes en un derbi ganado de manera justa y merecida.

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