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DAVID MELERO 14/06/2020

La “nueva normalidad”

Ya lo notábamos semanas atrás. Se podía respirar un ambiente cálido en las terrazas de los bares, podías sentir la sonrisa picarona de tu fiel amigo futbolero, conversaciones sin protagonismo de la palabra COVID 19… Un sinfín de condimentos que sin duda nos esbozan una sonrisa en el rostro tras estos dos meses y medio de incertidumbre y sufrimiento, donde hemos visto llenarse el tercer anillo de Nervión como nunca. Sevillistas que han dedicado toda una vida al club de sus amores y que se van sin ver jugar a su equipo en sus últimos suspiros de vida.

Sí amigos, volvía LaLiga, hecho que no trae en consecuencia la vuelta del fútbol a nuestras vidas. El fútbol no es simplemente contemplar como 22 jugadores corren detrás de un objeto redondo, aunque precisamente si hablamos de esta visión sobre el fútbol, quizás debamos mirar hacia los altos mandatarios del deporte rey español. Protagonizados bajo la firma del Señor Tebas, nuestra pasión se está viendo manipulada -durante décadas atrás- por las carteras y conveniencias de personas donde en su corazón no tiene cabida el espectáculo futbolístico. No debemos dejar pasar que la situación es la que es, es cierto, pero como ya he resaltado antes, no es reciente, tendremos que acostumbrarnos a la “Nueva normalidad”, no le encuentro personalmente una solución alternativa.

El menú que nos tenía preparado LaLiga para la reanudación no podía tener mejor primero plato, el Gran Derbi. Pese a las circunstancias, los días previos al encuentro se presentaron “moviditos”, con esos piques sanos que tanto nos gustan en Sevilla, donde toma sitio la famosa sevillanía, siempre presente ajena a la situación latente del país.

Daban las 21:58 por mi reloj y ante un estadio desértico y triste saltaban los onces iniciales de ambos conjuntos acompañados del himno del Arrebato en la megafonía. Indescriptible la sensación que puede llegar a sentir un sevillista desde su sofá al ver a su equipo saltar al césped sin que él pueda alentarlo desde su butaca habitual. Un derbi insípido. Pasión, emoción, tensión todos los condimentos listo para poder disputar el partido, sin embargo, el ingrediente estrella no tenía cabida en aquella elaboración, la afición.

Pasaremos guerras, pandemias mundiales, los años correrán y las décadas pasarán, pero aún así las tornas seguirán mirando hacía el mismo lado. Monólogo sevillista ante la impotencia verdiblanca que no lograba tentar la puerta del meta checo. Todo era alegría en el lado opuesto de la ciudad hasta que el señor balón se pone a rodar, desde ese preciso instante, comienzan a desplomarse los palos del sombrajo verdiblanco y las excusas comienzan a florecer como medio de huida.

La llamada “Nueva normalidad” no cambia nada en relación con “la Antigua normalidad”. Son 17 los puntos que separan a un equipo de otro, opinen ustedes si la distancia es sideral o no. Sin duda, el Sevilla FC sigue ofreciendo argumentos sólidos para afirmar que la ciudad de la Giralda es rojiblanca.

¡VIVA EL SEVILLA!

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