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JOSÉ MANUEL ARIZA 25/05/2020

Los honrados

Saludos.

“Se multará y sancionará a los que duden de la honradez de los árbitros”.

“Los colegiados ya no tendrán edad de jubilación y se sancionará a quien dude de su honestidad.”

“La realización por parte de cualquier persona sujeta a disciplina deportiva de declaraciones a través de cualquier medio mediante las que se cuestione la honradez e imparcialidad de cualquier miembro del colectivo arbitral o de los órganos de garantías normativas; así como las declaraciones que supongan una desaprobación de la actividad de cualquier miembro de los colectivos mencionados cuando se efectúen con menosprecio o cuando se  emplee un lenguaje ofensivo, insultante, humillante o malsonante, serán sancionados: …”

Todo eso y más, podría ser la “nueva normalidad” del fútbol que nos espera aunque en realidad, si lo piensan un poco, no será tan diferente de lo que había. La pugna entre RFEF, La Liga y el CSD (unos pidiendo “mano dura” y otros poniendo guante de seda al puño de hierro) vendrá para certificar la historia misma de una larguísima tradición de parcialidad (siempre inclinada en un sentido) que ésa misma historia puede relatar paso a paso, con datos y nombres en una completa relación de vejaciones, en la que la mayoría de los equipos del fútbol español hemos padecido desde los inicios mismos de la oficialización y reglamentación de las competiciones futboleras. Y sus estamentos afines y aledaños sin los cuales no hubieran sido posibles.

Dudar de la honradez de un árbitro y expresarlo, en un Estado de Derecho, lo es menos en éste vigoroso submundo con serias lagunas constitucionales (establece sus propias leyes al margen porque estarán “sujetos a la disciplina deportiva”) con la sorprendente aceptación de los implicados y sobre todo, de los organismos públicos, CSD, que se suponen que deben velar por la limpieza de las competiciones.

Y no se jubilarán, con lo que alargamos sine die la tropelía y nos aseguramos la continuidad unos años más.

Pero lo realmente asombroso es que quien pretende auparse sobre el derecho de libertad de expresión de cualquier ciudadano (futbolista o no) sea el primero que tiene instaurado desde hace mucho tiempo, un modelo de organización arbitral que impide, por ejemplo, que un colegiado arbitre a equipos de su ciudad. Dicho de otro modo: eres culpable de parcialidad previa, de falta de honradez, antes de cometer el “delito”.

Sin embargo, un colegiado de otra región en la que exista un equipo que compite directamente con el tuyo, sí puede. De hecho, es habitual y reiterativo. ¿Ahí no hay conflicto de intereses? ¿Se da por entendido que será “honrado” y que no arbitrará en favor de los suyos? ¿No hay un principio de contradicción en ello?

¿Qué papel juega en todo esto la “designación de árbitros”, en ésa oscura sala de maquinaciones? La opacidad, la terrible falta de transparencia y la impotencia del aficionado que ve como su equipo es tratado con reglas distintas (y por tanto perjudiciales) a las que se les aplican a otros pocos.

¿Quién y por qué teme un sorteo puro?

No, los árbitros, lo dice la RFEF en primer lugar, no parecen honrados. Por tanto, opinar y expresar ésa coincidencia de principios y que te sancionen por ello, me parece éticamente vergonzante.

En baloncesto o balonmano no se aplica el criterio territorial. En el fútbol sala solo en los derbis de tu ciudad. Y en el Reino Unido, aunque residas en una metrópolis, puedes arbitrar enfrentamiento locales si eres seguidor de un equipo de otra región, lo que nos llevaría (imposible en España aunque tengamos sospechas fundadas de parcialidad) a que los colegiados deban declarar sus filias… ¿recuerdan lo del 90 y el 10% del ínclito Iturralde? En Francia solo se les veta en su ciudad, no en su región. En Italia y Alemania (llamativo por el supuesto carácter de los teutones), los criterios son similares a los españoles.

Quizás pueda compartir que no arbitren derbis locales de su ciudad por razones entendibles. Pero incluso así, choca con la pretendida imparcialidad de un juez y si lo apartas, estás declarando su posible falta de integridad.

Si, además, los medios periodísticos afines a los equipos más poderosos, cuando no te arbitran como tú deseas (es decir, siempre a favor independientemente de si es justo o no y como hemos presenciado en multitud de ocasiones) y las cosas no salen como esperan, son los primeros en echar a los pies de los caballos a los colegiados. Son los principales y más destacados potenciadores de la animadversión de los aficionados con los arbitrajes. Y cuando los mismos nombres reinciden una y otra vez… algo ocurre en las “designaciones”.

¿Qué hay de los famosos “códigos éticos” de los medios? ¿Quién sanciona a éstos? Vale, no los consumimos y ahí estará el “castigo”, pero si pensamos que nueve de cada diez titulares son, reales o inventados, a favor de tus colores (dos o tres), es complicado pensar que no se venderán, escucharán o verán. Pero como los equipos súper poderosos tienen millones de seguidores, se permiten mantenerse en sus batallas y ya de paso, echar toda la mierda posible a los demás, a los que deben competir con ellos aunque los desequilibrios presupuestarios dejen a ése verbo bastante maltrecho.

La “nueva normalidad” será la “misma normalidad” potenciada, vigilada y sancionada. Más todavía.

Nada nuevo en la Historia.

Cuidaros.

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