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PEDRO LÓPEZ 18/02/2020

Una sevillista en Pensilvania

En el presente artículo plasmo alguna de las vivencias y opiniones de mi hija Raquel López (por mi) de Boer (por su madre), pero lo hago en primera persona porque es la mejor forma de que podáis sentir de forma más directa sus momentos de sevillismo desde la lejanía, porque cuando los colores corren por tus venas nadie puede desvirtuarlos.

En Bethlehem (Pensilvania) a 14 de febrero de 2020

¿Quién me iba a decir a mi que después de dos años y casi medio de vivir en Estados Unidos me sentiría la más Trianera y Sevillista del mundo?.

Me siento como una embajadora de MI SEVILLA FUTBOL CLUB, aunque sin título claro, porque es muy difícil explicar a los Yankees que nuestro fútbol es el sentimiento más grande que se puede defender, entendiendo que para ellos el soccer es como un juego de niños.

Las discusiones abundan, y yo les muestro nuestras gestas por Europa, nuestros títulos, que hemos sido por dos ocasiones el mejor equipo del mundo, y que el Club de mi alma es el más laureado del siglo XXI. Pobre de aquel que lo niegue en mi presencia.

¿Quién me iba a decir a mi, cuando mi familia y yo teníamos nuestras localidades en el Gol Norte de la Bombonera de Nervión y gritábamos animando al Sevilla, que ahora haría lo mismo, pero a medio mundo de distancia?. Todavía recuerdo cuando mi padre de camino al campo decía: “si te pierdes o pasa algo dile a cualquiera que pase que te lleven con El Pirata o con El Lobo, con ellos no te pasará nada malo”.

Qué infancia más maravillosa he pasado viendo a MI SEVILLA, tanto en nuestro templo como fuera de él, la cantidad de ciudades que he conocido y la infinidad de amigos que tengo gracias a dichos desplazamientos. Esas vivencias me han hecho curtirme en el Sevillismo y descubrir la grandeza de ser sevillista, para ahora poder defenderlo en tierras lejanas, llenas de bárbaros que no saben disfrutar de la vida como nosotros, nos basta con unas tapitas en Triana y una tertulia sevillista. POR DIOS CUANTO LO ECHO DE MENOS.

Mi hermana cantando Pu.. MAGALA, pu.. MAGALA, por que no le salía el nombre de la ciudad, y yo que me sabía todos los cánticos no paraba en ese Gol Norte, y por supuesto algún insulto que otro al arbitro o a los contrarios, que para eso mi padre nos lo permitía solo en el campo de fútbol.

Mi periplo americano comenzó en una ciudad llamada Reading, muy cerca de Filadelfia, en el condado de Berks, dentro del estado de Pensilvania. Allí comencé mi carrera de Neurociencia en un “Community College” que no es mas que una pequeña universidad de dos años. Residía en casa de unos amigos de mis padres, los cuales tienen un hijo llamado Oliver, sevillista desde el segundo uno con su carnet al nacer que le regalamos. Os puedo asegurar que es un sevillista íntegro y se sabe el himno del centenario del Arrebato de principio a fin, usando sus camisetas y bufandas del Sevilla Fútbol Club con orgullo y pasión.

Me costó mucho encontrar a gente hispana para poder hablar de fútbol y cambiar impresiones, pero algunos encontré, y conseguí que muchos que eran simpatizantes de los dos equipos con más presupuesto de nuestra Liga (Mafia y Farsa) se hicieran SEVILLISTAS, gracias a que nuestros colores son universales, nuestro escudo y bandera una obra de arte y nuestros cánticos pegadizos y muy guerreros. De lo que estoy muy orgullosa.

Eso es lo que me siento, una guerrera del Sevilla Fútbol Club, que se pone su camiseta del Mudo Vázquez que me regaló (en un desplazamiento contra el Patético, de la Copa del Rey, que nadie daba un euro por nosotros y nos los comimos en su casa), su bufanda, y cuando puede encontrar una página web que retrasmita el partido lo ve y si no, para eso está su madre que le retrasmite el partido por SMS o facetime. Y me pongo nerviosa, maldigo, grito, me lleno de euforia y también me entristezco, últimamente mas de la cuenta.

Ahora estoy en Bethlehem, ubicada en el condado de Northampton, en el valle de Lehigh, también en el estado de Pensilvania, estudiando además de la carrera de Neurociencia también la de Química. Aquí me estoy saliendo, en todos los sentidos, tanto a nivel académico, como en mi difusión y defensa de los valores del Sevilla Fútbol Club. Al ser una universidad privada hay alumnos de muchos países diferentes, y tened por seguro que a todos les contagio el Sevillismo.

He de reconocer que perdí una apuesta con un compañero del “Madriz” y me tuve que poner su camiseta, momento para olvidar en mi vida, además de que me quedaba muy mal y me sentía muy incomoda. Por algo será, digo yo, quizás porque es horrible.

Por último, he de deciros que esta EMBAJADORA GUERRERA del SEVILLA FUTBOL CLUB no descansará en su defensa y difusión de sus valores allí por donde le depare el destino, pues, como decía un amigo de mi padre, “NO SE PUEDE ESTAR MEJOR QUE ENTRE SEVILLISTAS”

VIVA EL SEVILLA¡¡¡¡¡

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