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ALEA, Peña Sevillista Alsolano
JOSÉ MANUEL ARIZA 26/02/2020

Enteros

Saludos.

Introducción necesaria y aclaratoria:

1.- Me gustaba mucho Juande y su forma de entender el fútbol, pero le cegó su ambición desmedida por los euros. Puso unos magníficos cimientos aquí y luego quiso construir un edificio con otros materiales y en otro sitio. Salió de la peor forma quemando sus naves.

2.- No me gustaba Unai (me irritaba mucho su cabezonería porque como bien sabemos los que sabemos de esto, nuestras alineaciones perfectas hubieran sido mejores que las suyas), pero nos trajo mucha plata europea con lo que me hube de tragarme, dichoso, mis fobias. Salió regular porque tenía posibilidades de mejorar lo ya bueno que hizo. No volvió a ganar título continental.

3.- Entre ambos y después varios errores groseros, propios y ajenos, que no merecen mayor consideración salvo que significaron un frenazo en la proyección manifiesta que teníamos y que nos costará recuperar.

4.- No me gusta Lopetegui (me crujieron las meninges cuando se anunció su fichaje) porque nada de lo que ha venido en la historia procedente del Madrid, ha hecho algo importante en Nervión. Alguno terriblemente negativo. Es, como Unai, cabezota como él solo (tentado de consignar el tópico vasco) y desesperante en la persistencia de lo que no funciona o funciona mal. Aun así y a estas alturas de la liga, incluida la cagada copera, el Equipo sigue arriba y con buenas perspectivas. Quiero que, como el otro, me calle la bocaza que tengo.

Dicho lo cual, veamos éste concepto:

ENTERO.- En Bolsa, centésima parte (1 %) del valor nominal de las acciones o títulos. Se utiliza para medir los cambios de cotización que éstos experimentan.

(Notarán que he debido acudir a portales especializados porque como de casi todo lo demás, no tengo pajolera idea de economía. Y más allá de la bolsa del supermercado, ése idioma y el arameo es lo que menos entiendo en el mundo. Kiswahili ama).

Pero el valor de la especulación en la economía mundial es fundamental para el funcionamiento de los mercados (sigo copiando a otros) y como no entiendo y me parece un mundo tan lejano y críptico aunque me afecte profundamente (los pobres e incultos sufrimos éstos dislates), me abstengo de valorar el mercado persa.

Pues de retorno a algo más prosaico como el fútbol y tomando el adjetivo en su primera acepción (hay distintas formas de hacer poesía), miremos algunas cotizaciones recientes porque será de justicia hacerlo.

(De esto, verán, tampoco tengo idea. No obstante, sí tengo el descaro y la osadía de escribirlo y el inmenso favor de Columnas Blancas que me permite soltar por aquí mis salidas de tono).

La vigente temporada del Sevilla Football Club (me encanta llamarlo por su nombre original) es con diferencia la de mayor inversión económica en jugadores (no sacaré las inversiones de consejeros del Consejo que me pongo de aquella manera y no es buena) de toda nuestra Historia. Las salidas y entradas de profesionales a puñados es clave fundamental en nuestro desarrollo como Equipo y como Club del siglo XXI. La política de fichajes, de la mano magistral de Monchi, nos ha traído un camión de plata como jamás hubiéramos pensado los que hemos vivido los tiempos de la precariedad, el desaliento y la desesperación. Pero cual Ave Fénix y como en tantas otras etapas de nuestra Historia, supimos resurgir de nuestras cenizas con matrícula de honor y colocarnos en la élite europea.

Y en la 2019/2020, para dar continuidad al modelo (si funciona, no lo toques) arriban un ramillete de gladiadores (DD incluido) y se les da pasaporte a otros tantos. Como resultas de la fórmula magistral, el Sevilla FC, a éstas alturas de las competiciones (Copa no, desgraciadamente) está en disposición de hacer una campaña notable. Con suerte, excelente… y todo por un partido contra una de las revelaciones del año. Un hueso al que hemos sabido roer con sus propios dientes.

Un partido, el de Getafe, en que hemos recuperado sensaciones perdidas en varias semanas, que nos ha hecho automedicarnos con el único fármaco que conocemos, el que nos hace vivir, el que nos mantiene activos y vibrantes: el Sevilla FC . Conviene recordar, porque está en el ADN, lo de “casta y coraje” que, otra vez, salió a relucir en toda su extensión.

Y de pronto, desaparecen las nubes y luce el brillante sol provisional; vemos justificados los designios de Monchi (que también yerra aunque mucho menos que yo, afortunadamente); descubrimos que no era gratuito que algunos no sudaran y que otros casi no llegaran a hacerlo; que los “mataos” no lo eran tanto y que a pesar del mareante baile de millones, hay que esperar al final de la película para juzgarla.

Y si no fuera suficiente, tenemos que genuflexionar porque a medida que se van adaptando algunos varios, cada vez van razonando y justificando porqué lucen el blanco y rojo y negro de nuestra indumentaria.

Pues son los “enteros” que parecían perdidos, la magia de la Bolsa, que se disparan para arriba y la “acciones” se vuelven fuertes y poderosas. Los gráficos, las puntas de lanza, los sueños…

¡Ésa maldita impaciencia de la juventud (yo lo fui, creo) del ahora, hoy, ya…!

Ya acabo que me lanzo y no paro: en espera nervionosa de los hagamos con el Cluj, se me han recargado las pilas como nunca y como siempre. Soy así y no quiero cambiar por nada.

Solo Sevilla Football Club.

Cuidaros.

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