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Divagando tras un desastre

Todavía duele la derrota del jueves pasado contra el Mirandés en Copa. Nadie contaba caer contra un Segunda División después de ver la suficiencia con la que el Sevilla Fútbol Club había pasado los envites anteriores, sobre todo el del Levante en casa.

Aparte de este lunar, la campaña sevillista está siendo muy buena. Metidos ya en el mes de febrero, el equipo es tercero en Liga, a cinco puntos del segundo clasificado y a ocho del líder. Además, esperando que llegue el próximo día veinte para jugar la ida de dieciseisavos de final de la UEFA Europa League contra los rumanos del CFR Cluj.

Hoy tenemos la oportunidad de echar un poco de tierra encima a la reciente decepción copera consiguiendo los tres puntos en juego contra el Deportivo Alavés. Como dice el dicho, una mancha de mora con otra mora se quita. La victoria sobre los vitorianos se hace muy necesaria para no generar nerviosismo ni en la plantilla ni en la grada. En el Sevilla Fútbol Club hay tal exigencia a día de hoy que dos malos resultados consecutivos supone un negativismo, muchas veces injustificado, que lastra y condiciona.

Importante para la confianza y la ilusión de aquí a final de temporada será ver cómo se acoplan al equipo los nuevos jugadores llegados en este mes de enero, En-Nesyri y Suso, y también ver cómo reorganiza Lopetegui las posiciones de hombres sobre el césped.

El debate actual está en si los recién aterrizados en el equipo mejorarán a los ya fuera del club, Chicharito y Dabbur. El caso del marroquí es un melón por calar; con veintidós años y sin haber jugado en ningún club con altos objetivos, es un futbolista que tiene mucho margen de crecimiento, pero su fichaje por veinte millones de euros y la llegada a un equipo con la exigencia de este Sevilla Fútbol Club igual no juegan muy a su favor como su respuesta en el campo no sea positiva en un periodo corto de tiempo. Suso, con veintiséis años, fue fichado en edad juvenil del Cádiz por el Liverpool, club inglés por el que el gaditano pasó de forma testimonial. Fue cedido al Almería donde tampoco destacó. Después fichó por el posiblemente peor AC Milán de la historia y la aventura le duró media temporada, cuando fue cedido al Genoa. Ya en este club sí tuvo actuaciones meritorias, tanto como para volver al AC Milán tras su periodo de préstamo y ser un asiduo en las alineaciones del equipo lombardo hasta ahora.

A todo esto, lo importante es La Liga y quedar al final de curso entre los cuatro primeros clasificados. Si queremos un Sevilla FC poderoso y competitivo en el futuro, todo pasa por jugar de forma asidua la Champions League.

Cerrada la ventana de fichajes de enero y con casi dos tercios de competición ya vencidos, la bolita está rodando sobre la ruleta. No va más.

Como siempre decía José María García, “el tiempo es ese juez insobornable que da y quita razones”.

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