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Autor
CARLOS ROMERO 20/01/2020

¿Qué es lo que nos hace grandes?

Como cada loco con su tema, y en mi locura sevillista no podría ser de otra manera, decir que, en los albores del 130º aniversario de la fundación del Sevilla FC, se hace necesario explicar qué papel juega la historia en un club de fútbol.

No habría necesidad de ello si de un club británico -principalmente- alemán, o incluso portugués se tratase, ya que es algo sin lo que el fútbol en estos países se entendería, sólo hay que darse una vuelta por los alrededores de un estadio inglés para darse cuenta de ello.

Tampoco vamos a descubrir que “lo importante es que la pelota entre”, frase lapidaria y manida, que sin dejar de ser cierta repudio y abomino profundamente. Y esto es porque para que la pelota entre, deben suceder muchas cosas previamente. Sin un buen entrenador, unos buenos jugadores, unos buenos dirigentes, un gran director deportivo que compre esos buenos jugadores, una gestión económica que le permita tener dinero para comprarlos, un césped maravilloso, una plantilla de empleados modélica… la pelota entraría a veces, pero no lo suficiente. Por cierto, también entra en la portería de un campo de Tercera División, y en la del patio del colegio.

Quizás usted esté esperando que yo diga -así expresado- que lo más importante en un club es su historia, y por ello incurriría en una terrible equivocación, pero no me equivocaré si digo que nuestra historia es lo que nos hace grandes ¿Acaso el palmarés glorioso no lo es? ¿Quién no lleva a orgullo ser pentacampeón de copas y torneos que antes ni soñábamos? ¿Quizá pensar en las jugadas de aquellos héroes que nunca se borrarán de nuestra mente? ¿Aquel gol que le dio el orgullo y la felicidad eterna, y que ni hace falta que le diga cuál fue? ¿Aquella final, otra más, que nos catapultó al Olimpo de los dioses? ¿Aquellas lágrimas derramadas de alegría con los que se marcharon para ejercer su sevillismo en el tercer anillo?

¿No es todo eso, probablemente, la esencia de su sevillismo, y lo que le abre expectativas de un futuro más brillante aún? La historia es tan importante para una entidad futbolística, que si llegase a desaparecer lo único que quedaría sería su historia.

Dicho lo cual, todo en el plano afectivo, (al fin y al cabo su filiación futbolística lleva impreso un sentimiento que en su racionalidad e intelectualidad a veces es inexplicable), la historia es un compendio de todo lo contrario y antagónico a lo mercantil, y a todo lo que acabe en “ting”, porque como diría mi amigo Antonio Ramírez, la historia era como el abuelo que está en casa, ya no produce, pero al pobre hombre hay que darle de comer si nos queda algo de sangre en las venas y de humanidad en el alma, y nosotros tenemos la sangre roja y el alma blanca.

Pero fíjense que, por arte de Birlibirloque, en estos tiempos que corren de mercantilismos varios como normas fundamentales de las SAD, mor del fútbol moderno, es precisamente la atención a la historia la señal inequívoca de que una institución ha evolucionado y sólo los grandes clubes, los potentes entes y emporios empresariales, los grandes generadores del fútbol mundial, los que siempre meten la pelotita, tienen fuertemente integrado en sus estructuras ‘mega-profesionales’ un departamento dedicado exclusivamente a su historia con planes y proyectos muy específicos.

¿Saben por qué?

Porque se dieron cuenta de que la historia hace posible que se refuerce el sentido de pertenencia, y ancla la fortaleza de los aficionados globales con su institución. Es un nexo en común de todos sus componentes, les une ante la competición, potencia la identidad, y posibilita una idiosincrasia que les hace sentirse únicos, porque los sevillistas somos únicos y con nosotros nos basta.

Lo dije al principio del presente escrito, los británicos saben de esto, y llevan varios lustros haciéndolo, ahí tienen sus cientos de millones de seguidores en todo el mundo, muchos años de ventaja difundiendo su historia, haciéndola épica, consiguiendo fans que quieren sentir y vibrar con la esencia de esos equipos. Al final resulta que la historia no sólo da beneficios intangibles enormes, sino que potencia la marca globalmente, y además da beneficios materiales. Bendito abuelo, qué calladito se lo tenía.

Pero además es inevitable, se quiera o no se quiera, te guste o no, no es algo que se pueda extirpar, es implícita, y es inseparable de la propia institución. Tenemos una historia que no se puede subdimensionar, ni siquiera sobredimensionar, porque tiene la importancia que tiene, valga la redundancia, grande, pedagógica, gloriosa, épica, arrolladora, cautivadora, motivadora, inspiradora, magistral, llena de grandes alegrías, y desgraciadamente de terribles tristezas, pero nuestra, formando parte del “TODO” que es el Sevilla FC. La historia nos marca el camino a seguir.

No puedo más que sentirme orgulloso de pertenecer a un equipo de personas que ha puesto en marcha un departamento de historia modélico para otros clubes, el club de mis entretelas, mientras me dejen, cosa que inició mi querido amigo Agustín Rodríguez poniendo la primera piedra de este tinglado junto a otro gran investigador, Juan Castro, y por supuesto gracias al club que lo ha permitido. Es de bien nacidos ser agradecidos.

Recuerde: guardianes de la memoria sevillista somos todos, no lo olvide nunca. Y como dirían Tip y Coll, (valiente viejuno es uno ya) en la próxima ocasión hablaremos del gobierno.

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