Cabecera Columnas Blancas
image
JOSÉ MANUEL ARIZA 16/01/2020

130 colores

Saludos.

Hace ya un tiempo que vengo siguiendo los trabajos de D. Rafael Navarrete (@historiacolor) en su magnífica labor de poner colores al pasado y ofrecernos una perspectiva distinta y más cercana a lo que debió ser en realidad.

No obstante y a pesar de ello, cuando hice mis estudios de fotografía y me monté mi propio laboratorio en casa, quedé subyugado para siempre con las imágenes que iban apareciendo en el papel entre blancos y negros, como un hechizo con el uso de la luz, potenciando unos u oscureciendo otros: los tapados. Era cuestión de equilibrio aunque en ocasiones, el desequilibrio resultara más atractivo. Ciertamente que tenía ya una “preparación” previa con el cine, que aprendí a amar desde bien temprano, y la apasionante fuerza que transmiten las escalas de grises.

El Sevilla Football Club nació cuando el cinematógrafo apenas gateaba, cuando ése maravilloso invento mecánico todavía no enganchaba a miles de millones de personas de todo el mundo con su magia arrebatadora. Luego se elevaría a la categoría de arte y ahí sigue para siempre. Y como es lógico, el Sevilla FC era de blanco y negro aunque, dicen las crónicas, en aquel primer partido de marzo de 1890, jugaba un tal Yugles que ponía notas de color y de humor llegando, incluso, a marcar con el culo. Por la noche, en las obligadas cenas post partido entre ambos contendientes, ejerció de equilibrista con incierto resultado: se pegó un costalazo.

Quince años más tarde, el Sevilla obtuvo su carné de identidad, sus papeles oficiales para decir que éramos nosotros y que había un documento que lo testificaba. Y apenas tres después (en el primer partido solidario registrado en España) los sevillistas deciden, porque deslumbra, que serán de blanco entero y con soportes negros para la eternidad. Conviene recordar, sin embargo, que por un problema de tiempo y transporte, aún se tardaría un poco en añadir el rojo que pudo haber sido nuestra primera identidad.

En ése intervalo vimos nacer los azules que más tarde tornarían a verdes y nos divertimos con ellos.

Con 27 años, ya muy rodados y habiendo repartido muchos disgustos entre el vecindario próximo y próximo lejano de ésos otros colores (sería la tónica habitual hasta hoy mismo) pegamos el flash (¿de magnesio?) con el primer destello luminoso oficial ganando el Campeonato de Andalucía. Es la imagen que acompaña éste artículo, obra de Miriam Pariente (@miriam_pariente), sabiamente transformada en dibujo cuasi sepia con la maestría que despliega siempre ésta mujer y que muestra exactamente el momento en que Alcocer, capitán del Sevilla, posa glorioso con el trofeo en sus manos arropado por innumerables palanganas.

Es, para mí, la Copa más significativa de nuestro palmarés porque iniciábamos una carrera incontenida: hasta 18 veces (de 21) se reprodujo la escena con distintos protagonistas. Una sucesión imparable y abrumadora de títulos como nadie en Andalucía y que comenzaban a cimentar el dominio absoluto en el Sur. Y también el primero de 31 por ahora.

Muy poco después y ya en blanco y rojo y soportes negros, creamos la única denominación de origen del fútbol español que existe: la Escuela Sevillista. Jugábamos de cine, en tecnicolor (técnica y color) para admiración de extraños (algo les tocaba en la pedrea a los vecinos aunque jamás mostraron reconocimiento por el detalle) poco habituados al barroco sevillista, heredero de la escocesa fundacional y que como en tantos otros legados, hicimos nuestro, perfeccionamos y enriquecimos con la materia prima propia, la del crisol. Nadie ha conseguido nada igual en la Iberia.

En 1935 nos hicimos nuestra primera foto de tirada nacional ganando el Campeonato de España (Copa Presidente de la República). En 1939 la segunda. Y en 1946, copamos las portadas deportivas y sus huecograbados trayéndonos La Liga. En 1948 volvemos a lograr el Campeonato de España (Copa del Generalísimo). Hasta ahí en riguroso blanco y negro porque los colores rabiosos llegarían más tarde.

Entretanto, nos abonamos al gris inmisericorde durante décadas para poder erigir un tesoro en forma de Estadio, construido por millares de corazones blancos, rojos y negros. Era el color del dinero y ahí acudieron en masa los sevillistas todos para posar en la maravillosa foto.

Pero la gran explosión de color tardaría muchos años en llegar. En 2006, comenzamos a enseñar/campeonar por Europa nuestras camisetas en una sucesión de tonalidades (algunas, por cierto, dignas de ser apercibidas seriamente por míster Pantone y con riesgo de expulsión de la gama) que inundó el continente de blanco, rojo, negro y plata. Lluvias de papelillos multicolores acompañando cada trofeo logrado (tengo un querido y admirado amigo que conserva algunos de ellos a pesar de la pequeña odisea personal que vivió para conseguirlos) repetidos hasta en cinco ocasiones.

Nuestros colores ondean solitarios en lo más alto y  se tardará mucho en compartir espacio en la cumbre.

El Sevilla FC ha enseñado sus colores en tres siglos y dos milenios: blanco, rojo, negro, plata y todos los demás.

130 años de color embriagador.

Cuidaros.

You might also like

Since 1890

En fechas recientes el Sevilla FC y la Base Aérea de

La cola del tigre

Saludos. Aunque José Ramón Yúfera escribiera recientemente un magnífico artículo en

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies