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PEDRO GONZÁLEZ 29/12/2019

Milagro navideño

En estos entrañables días, llenos de recuerdos, llenos de ausencias y de nostalgia, se suelen emitir por todas las cadenas televisivas, anuncios, programas especiales y películas en consonancia con ésta tan familiares fechas.

Eventos todos llenos de alusiones al altruismo, eventos que están dirigidos a tocar nuestras fibras más sensibles, aún más de lo que de por sí ya están.

Todas ellos piden o tienen un final feliz. Siempre terminan ganando los buenos sentimientos que afloran y erizan nuestra piel y llenan nuestros ojos de lágrimas y hasta los malvados, entienden el mensaje y terminan por claudicar a la bondad y ceder en sus malas acciones renunciando al lado obscuro y entregarse de lleno a la luz de la generosidad, la cordialidad y la sumisión a las buenas acciones.

Parece cierto que en estos días todos somos “mas buenos”, o, al menos, lo intentamos.

Pues bien, yo voy a pedir que el próximo día 30, que se celebra la Junta General de Accionistas del Sevilla F.C. S.A.D., se produzca un milagro navideño. Un milagro impregnado de buenas intenciones, un milagro que haga justicia y ponga a salvo de la especulación (el malvado) a nuestro Estadio y a nuestra Ciudad Deportiva.

El sevillismo de base, al que defendí, defiendo y seguiré defendiendo desde mi retiro voluntario, ha intentado, a través de los pequeños accionistas, de, una vez más, proteger de las garras de los malvados la esencia del sevillismo.

Nuestro Estadio pertenece a la sociedad mercantil Sevilla F.C. S.A.D. Creo que esto nadie lo discute. La maldita Ley de transformación de los clubes, por las deudas que arrastraban, en sociedad anónimas deportivas, hizo dueña a la sociedad de un patrimonio que pertenecía, por derecho propio, a todos los sevillistas que, de manera altruista, colaboró en su construcción y terminación. Y este patrimonio no se supo poner en valor cuando esta Ley nos obligó a transformarnos en sociedad anónima. Creo que seríamos el único Club, en aquellas fechas, que tenía patrimonio propio y no cedido o construido por las administraciones comunitarias o locales.

La petición de protección de estos inmuebles por parte de los pequeños accionistas, no debería caer en saco roto. Máxime, cuando creo firmemente, que los que tiene que tomar la decisión de acceder a esta petición, respiran el mismo nivel de sevillismo que quiénes lo están solicitando.

Mi petición directa a D. José Castro, D. Francisco Guijarro, D. Rafael Carrión, D. José María Del Nido y algún otro representante que no tengo el gusto de conocer en el Consejo de Administración, es que devuelvan a sus legítimos dueños, es decir, a todo el sevillismo, el patrimonio que la Ley obligó a incluir dentro de su Activo Inmovilizado y nos llenen de alegría a todos. Y hagan justicia, especialmente, a aquellos que son los directos dueños del estadio y ciudad deportiva, a aquellos que nos siguen viendo, y protegiendo, desde el tercer anillo del Sánchez-Pizjuán.

 Por favor, logren que este episodio sea tan memorable como cualquiera de las películas que vemos estos días. Tienen en sus manos que suceda un milagro navideño.

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