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Autor
JOSÉ MANUEL ARIZA 29/12/2019

La Copa del 130

Saludos.

Falta un mes escaso para que el Sevilla Fútbol Club cumpla 130 años de vida. Un mes para celebrar que aquel 25 de enero de 1890 (la Noche de Burns) un grupo de escoceses, ingleses y españoles, a la luz de unas pequeñas cervezas (cañas), inventaran un Team de Football al que tuvieron la perspicacia, tal cual establecían las normas de la Association, de bautizar con el nombre de la ciudad. Y la marca fue nuestra para siempre.

130 años son muchos años, muchísimos, una barbaridad sevillista que se mantiene en el tiempo y que no cesa de crecer, de engrandecerse y de cosechar lo que todo Club persigue sin ningún género de dudas: goles, triunfos y títulos. No tendrían sentido otras aspiraciones.

Obviamente, el crecimiento no ha sido lineal y el temido diente de sierra con sus cimas, simas  y mesetas (como el propio desarrollo humano) nos ha marcado con largas etapas duras y dolorosas y con otras brillantes. Brillantes porque los que tenemos ya demasiada edad, sabemos lo que significa la palabra “infierno” o lo que supone el angustioso y deprimente “otro año igual”. Nos curtimos en galeras hasta que descubrimos que se navega mejor en el puente del galeón. Y por ésa magia que el Destino (también llamado esfuerzo, trabajo, exigencia, lucha, sueños cumplidos y por cumplir, sevillismo…) te regala de vez en cuando, ése “otro año igual” ha cambiado de significado diametralmente. Ahora, tras haber saboreado el néctar de los dioses del siglo XXI, ya no nos conformamos con placebos ni con sucedáneos: nuestras papilas gustativas han sufrido una metamorfosis espectacular porque hemos aprendido a comer bien y ya no nos gusta cualquier plato. ¿Nos hemos vuelto exquisitos, sibaritas tal vez? ¿Y por qué no serlo si nos lo hemos ganado?

Y llega el 130, el cumpleaños del “abuelo”, cuando todos los sevillistas (de todas las generaciones vivas y pasadas que entre todas se construyó esto) alzaremos nuestras copas para que éste robusto anciano siga teniendo tan larga vida como ha tenido hasta ahora (aunque muchos ya no lo veamos desde abajo pero que habrá otros muchos que si lo hagan en vivo y en directo).

Por eso el próximo año, el 2020, debería quedar para las futuras generaciones palanganas como “la Copa del 130”. Dos cifras redondas que pueden tener acento de plata que es, no lo olvidemos, un metal precioso y que para nosotros llega a ser el más preciado. Para los demás también aunque algunos nunca lleguen a catarlo porque sus anhelos van por otros derroteros.

La Historia del futuro la estamos escribiendo ahora y es la mochila cargada que les dejaremos, el cofre del tesoro.

Pero el 2020 contiene dos números pares, redondos y… ¿por qué ésas generaciones que vendrán, ésos/as palanganas que estarán dentro de muchos años, cuando llegue el 140, el 150 o el 200 aniversarios, no recordarán aquel tiempo en que logramos DOS platas? ¿Y si fueran CUATRO?

-“¿Y te acuerdas del 130 en que ganamos, otra vez, DOS copas? ¿Fue en el 2020, no?”

Podría ser perfectamente una charla entre sevillistas cuando que se pongan a rememorar los momentos sublimes del Sevilla Fútbol Club. Nietos, biznietos o tataranietos nacidos en lo alto de la cresta de la ola, ésos privilegiados (y envidiados) que sólo han visto ganar al Equipo, ganarlo casi todo, haciendo un avaro y maravilloso recuento del caudal heredado del abuelo. Puede, incluso, que otras platas ya hayan nutrido el Museo alargando la inmensa “sombra” luminosa del Decano del Guadalquivir, del Eterno Campeón de Andalucía.

Somos el Equipo europeo que ostenta el record absoluto y en solitario de una de las dos competiciones continentales. Somos, también, uno de los Equipos que con menor presupuesto, ocupa lugares de privilegio en la élite exclusiva de los muy poderosos. Por ello, nuestra proyección incontestable solo puede agrandarse porque hemos llegado ahí arriba para quedarnos. Y aunque aún quede montaña por escalar, el campamento base lo hemos situado bien alto, cerca de donde el aire se enrarece, de ése Parnaso del balón, en el Olimpo absoluto que asaltaremos sin duda.

Puede que haya un antes y un largo después del 130 porque aunque yo no crea en la numerología, haberla hayla. Miren y descompongan ése número: 1 + 3 + 0 = 4.

Y es que en el mundo traidor

nada hay verdad ni mentira

todo es según el color

del metal con que se mira.

Cuidaros.

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Saludos. No, no será éste un artículo al uso sobre el

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