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El Sadar de Pamplona

Escribir sobre las causas que han llevado a dos históricos del fútbol profesional en España a cotas de tensión muy altas es difícil porque nos adentramos en las arenas movedizas de lo que ya no es fútbol. No descubro nada en relación a la temperatura tórrida que en las gradas y en el césped alcanzan los choques SFC & Club Atlético Osasuna (CAO) en los últimos 18 años. El último, jornada 16ª del actual CNL en la Liga Santander, no ha sido una excepción, los cánticos a coro anti-sevillanos se oían perfectamente por la TV.

Si la causa es estrictamente deportiva, no creo que nadie se acuerde ya de los lamentables sucesos del viejo estadio San Juan en la  vuelta de las semifinales de la Copa de 1935 cuando en el minuto 60 el respetable consideró que los árbitros designados para aquella eliminatoria (Melcón en el RSP y Villalta en San Juan) habían adulterado el resultado a favor del SFC e invadió el campo obligando a la suspensión del encuentro con un 0-1 a favor de los visitantes (5-1 en el total de la eliminatoria) por las graves alteraciones de orden público cometidas por la afición pamplonesa. No fueron aficionados sevillistas quienes arrojaron los aparatos de radio por las ventanas de sus casas, sino algún hincha osasunista, según cuentan las crónicas.

Debe pensarse que la escalada de tensión comenzó a principios del presente siglo, cuando un entrenador mexicano, pero con 8 apellidos vascos, encajó perfectamente en la idiosincrasia del club pamplonés y su estilo de juego consiguiendo mezclar la bravura mexicana con el lema del club navarro (salud, fuerza, vigor) y su estilo de juego llevándolos hasta el límite. Pero he ahí que por aquellos tiempos tuvo que enfrentarse a otro entrenador del mismo talante en el Sevilla FC., D. Joaquín Caparrós Camino, el cual, como antes Manolo Cardo y Carlos S. Bilardo, supo infundir a su plantilla los valores del SFC. Un choque de trenes cada vez que jugábamos, pero con una diferencia, mientras que para los medios el tren navarro todo era bravura e ir al choque con nobleza, el hispalense era ir al límite de lo permitido, juego sucio y marrullero, artero, que despertaba la alarma social y digno de revisión con su “justa” corrección si el acta arbitral no reflejaba lo que algunos deseaban.

El cenit llegó en la jornada final del CNL 2003-04 en partido decisivo para entrar en UEFA. El 23-5-2004, bajo la dirección del sr. colegiado vasco Losantos Omar, los dos equipos disputaron un encuentro caliente con varias tánganas en el césped y en la banda  que acabó con varios expulsados, con una novedad, ha sido la única vez en la historia que un agredido fue invitado a abandonar el terreno de juego: Pablo Alfaro, y todo eso sin que CAO se jugase nada aquél día. Atrás quedaban los apaños vitoriano-navarros de últimas que nos dejaban sin opciones europeas, jugar en un campo nevado e impracticable bajo la dirección de un impresentable engominado, o los duelos bajo la batuta de un trencilla habitual en los bares de Pamplona, nada de aquello se investigó nunca, pero en los días posteriores al partido de la jornada 38ª de la 2003-04, el sevillismo soportó tener que oir y leer, entre otras lindezas, hasta que era “un equipo de rugby” que se había clasificado para UEFA.

En la temporada del CNL 2007-08, jornada 21ª, hubo en el RSP enfrentamientos graves. El detonante fue un polémico penalti que Iturralde González, otro vasco designado por el CNA para arbitrar un SFC-CAO, decretó en el minuto 94 a favor del SFC. Hubo palabras gruesas y conatos de agresión por uno y otro lado, pero la “injusticia” cometida por Iturralde, colegiado de triste recuerdo para todo el sevillismo, llevó a pronunciarse hasta al presidente de la Comunidad Foral de Navarra. No recuerdo a ningún presidente de la Junta de Andalucía salir al trapo a favor del Sevilla por ninguna causa. Ahí termina el fútbol y nos metemos en otros procelosos vericuetos.

Ciñéndonos al último choque, parece que las quejas del respetable navarro que poblaba las gradas de El Sadar se dirigían al trío arbitral y a la asistencia del VAR. De las tres decisiones polémicas, dos favorecieron al anfitrión, y solo una al SFC, pero maticemos: la expulsión de Oier por doble amonestación, en mi humilde opinión tendría que haber sido roja directa porque la acción fue, disimuladamente, contra el tendón de Aquiles del rival. Si tales desacuerdos entre la afición osasunista y las decisiones de los jueces del partido justifican su desproporcionada actitud contra el Sevilla y contra su ciudad, es para analizarlo.

Da la sensación visto desde fuera que la reacción del público transciende lo meramente deportivo a juzgar por los cánticos y por cómo algunos jugadores osasunistas se emplean históricamente contra el SFC. En El Sadar, parece haberse cruzado una línea que me pregunto si destila un insoportable tufo de supremacismo moral, una línea nunca rebasada en el RSP a pesar de los soeces y groseros insultos con que los radicales del SFC obsequian al CAO cuando nos visita. Nunca en el coliseo sevillista se ha vinculado por ningún sector de su afición, ni a Osasuna ni a ningún otro club, con determinados delitos ni orígenes étnicos, y fíjense si el sevillismo, radical o no, podría sacar punta a estos dos aspectos relacionados con el club navarro, su afición (Indar Gorri), y su comunidad.

Una torpe pancarta desplegada en El Sadar en el penúltimo enfrentamiento entre ambas entidades en Enero de 2016 en apoyo de los que cometieron un execrable hecho, no mancha a toda una afición. Es para recordar el acoso al que fue sometido el presidente del SFC, D. José Castro, por la prensa local como si fuese el responsable, y con él todo el sevillismo y su ciudad, de tan lamentable pancarta. Que quienes perpetraron los hechos de Julio de 2016 eran sevillanos que se dicen sevillistas es un hecho cierto, pero tan cierto como que tan rechazables actos se cometieron en la fiesta de los pamploneses, no en las de Sevilla. Un sutil, pero no baladí, detalle. Aquí, jamás ha ocurrido en las celebraciones locales nada semejante porque no se dan las condiciones para ello. Y nunca se ha dicho palabra sobre el carácter de la fiesta de San Fermín.

Si en Pamplona, y toda Navarra, se desea seguir retorciendo y malentendiendo el significado en castellano de Osasuna (Salud, fuerza, vigor) contra el SFC es su problema. El SFC seguirá su camino. No se trata de incendiar ni de envenenar las relaciones entre clubs y aficiones, y mucho menos entre territorios, pero dado que los hechos se repiten una y otra vez hay que estar ciego para no ver que hay algo más profundo, rayano en la xenofobia y el racismo, que la simple rivalidad entre dos entidades que ni son próximas geográficamente ni pelean, habitualmente, por los mismos objetivos. Y eso hay que denunciarlo.

Amigos sevillistas, Paz y Prosperidad para el año entrante incluidos todos los aficionados al fútbol simpatizantes de cualquier club. Felices Fiestas.

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