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200

Hace pocas fechas, nuestra web oficial, se hacía eco de un nuevo hito: 200 partidos europeos, que se dice pronto, resumidamente 137 en Europa League, 52 en Champions League, 5 de Supercopa de Europa, 4 de la Copa de Ferias y 2 de la Recopa de Europa.

Echando la vista atrás, trataba de recordar cuál de ellos fue el que, como sevillista, más me marcó. Evidentemente a la mayoría se nos viene a la memoria aquéllas imborrables finales de los títulos, sin embargo para mí, hay uno en especial que me marcó para siempre, no fue una final, no fue una épica remontada, fue la primera gran alegría que como sevillista me marcó para muchos años.

Pertenezco a esa generación de sevillistas que veían pasar temporada tras temporada preguntándonos si alguna vez viviríamos alguna final, todo lo más de Copa, (campeones europeos era ya mucho pedir) y el clasificarnos para la Copa de la Uefa era todo un éxito que celebrábamos, como si de un título se tratara, en la Puerta de Jerez.

Llegaba la temporada 82-83, merced al séptimo puesto conseguido el año anterior volvíamos a disputar competición europea. En treintaidosavos habíamos eliminado cómodamente al Levsky de Sofía búlgaro por un global de 6-2, nos esperaba el PAOK de Salónica.

Fue un 3 de Noviembre de 1982, un Sánchez Pizjuán remodelado tras el mundial el cual pocos meses antes había sido sede de aquélla mítica semifinal entre Francia y Alemania, la ciudad lucía engalanada esperando la visita, dos días después del Papa Juan Pablo II.

En el partido de ida, infierno griego le llamaron, habíamos perdido 2-0 lo que hacía la eliminatoria bastante complicada a priori, más de 50000 sevillistas abarrotaban las gradas esperando que fuera una de aquéllas noches que pasaran a la historia….como así fue.

Santi, López, Magdaleno y Pintinho firmaron un 4-0 que nos clasificaba para los octavos de final. Locura en la grada, cánticos de es “esto es Sevilla aquí hay que m…” o “así , así , así se juega aquí”….

Guardé aquella entrada y aún la conservo, hoy desempolvándola para acompañar este artículo, con su esquina rota que era como la picaban antes, me hizo retrotraerme a aquélla mágica noche, pasaron muchos años para vivir una alegría igual, seguramente los que me lean de generaciones más recientes, les sea complicado entenderlo, con la de PAOKs de la vida que han visto ellos pasar por el Pizjuán, pero quizás también entiendan que estas son las historias con las que realmente podemos valorar lo que hoy somos y todo lo que conseguimos.

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