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SEBASTIÁN POLO 23/10/2019

¡Yo soy más del BAR!

La decisión ya está tomada y no volverán atrás. EL VAR EXISTE …mira que yo siempre lo había escrito con B… y ahora tenemos que acostumbrarnos, pero para que el fútbol se siga pareciendo al fútbol, con todos sus ingredientes, es imprescindible ajustar las formas y los tiempos.

Es absurdo pelear contra la modernidad imperante de los adelantos tecnológicos, que dicen que nos facilitan las cosas. Porque es el inexorable avance de la humanidad. ¿Puede ser el fútbol la excepción, entonces? Inevitablemente no.

Pero yo era más de tratar de rearbitrar los partidos desde el BAR… juntos a mis amigos … donde cada jugada es sometida al mayor escrutinio -no como ahora que sólo lo hacen en una serie de supuestos-; donde cada fuera de juego en contra es “justificado” con alguna parte del cuerpo del defensa rival…, o con ese mítico argumento del ángulo del tiro de cámara…, o incluso aquellas cegueras selectivas con los penaltis en contra reconocido como “eso es fútbol” y “sigan… sigan”; y los errores a favor se minimizaban con aquél robo histórico de antaño… También recuerdo las charlas con mi abuelo en su casa de la calle Feria -desde aquí mi pequeño y humilde Homenaje a la Peña Sevillista Macarena- con quien desde su raciocinio y templanza no evita su ser más forofo y realidad sesgada.

Sin embargo, los jefes de este “negocio” creyeron que era hora de rectificar lo que siempre se había esgrimido como norma para no variar, que el fútbol era un juego “humano” y que su enorme repercusión incluía la posibilidad de convivir con el “error”, sobrevivir y resucitar tras ellos, para volver a vestirte de corto ilusionado con la incertidumbre de un resultado.

La intención de incorporar más “justicia” en las decisiones arbitrales, vocación loable e indiscutible, desembocó en un grupo de trabajo arbitral y la discusión pasó del BAR al VAR (sin extinguir nunca la primera) y generar confusión tal que -definitivamente- no se sabe quién es el que dirige los partidos.

Entonces, se condiciona la decisión final del juez ante la advertencia específica de los que están arriba o allá en un cuartito en Las Rozas –que muy buenos BARES no deben tener alrededor-. Hay situaciones evidentes, que deben corregirse. Pero otras son de interpretación y ahí es donde se vicia el sistema, porque antaño siempre quedaba la eximente completa de que “NO LA VIO”, pero ahora … qué excusa-justificación tienen ahora.

El equipo del VAR, solo actúa si se da alguno de los cuatro supuestos que la FIFA considera jugadas decisivas: goles, penaltis, tarjetas rojas y errores de identificación de jugadores. Mientras que en el BAR se revisa todo el partido, pero TODO ES TODO.

Ahora no se puede expandir el grito del desahogo cuando se da el milagro sagrado de un gol; las alegrías, los besos y abrazos -algunas caídas por la euforia también- no tienen ticket de devolución…. Sí, la consulta es inmediata, y en ocasiones la felicidad vuelve luego, pero ya sin la misma fuerza de la espontaneidad con la confirmación; o la alegría y los aplausos al árbitro (qué locura !!!) por rectificar una decisión a tu favor.

¿En el fútbol prima más la emoción y después la justicia estricta? Es un tema de discusión, por lo menos. Porque la tecnología no actúa sola, la manejan y la controlan personas humanas. Y sobran antecedentes de injusticias, ahora compartidas (o no) por dos fuentes diferentes. La decisión del VAR ya está tomada. Y no volverán atrás, seguramente, pero a otros SIEMPRE NOS QUEDARÁ EL BAR Y SUS DISCUSIONES…

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