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JUANMA DÍAZ 14/10/2019

Yo… sevillista como mi padre

Una de las cosas que más recuerdo de mi infancia es la pasión que mi abuelo materno tenía conmigo. Y eso que yo era muy pequeño, pero parece que se me ha quedado grabado a fuego. Yo tendría 3-4 años y cuando llegaba a casa después del colegio me sentaba en sus rodillas y me contaba historias y cuentos, me ponía a hacer operaciones matemáticas, me enseñaba la hora -con 3 años yo ya tenía reloj y sabía perfectamente la hora- e intentó con todas sus fuerzas hacerme bético, como era él.

Me decía constantemente: “Mi niño es bético como su abuelo”. Y yo le contestaba cada vez que lo decía: “Yo soy sevillista como mi padre”. Y cuanto más me lo decía creo que más sevillista me hacía yo. Se puede decir que el sentimiento rojiblanco y el amor por unos colores se impregnó en mí de una forma consistente. Y eso que mi padre no insistía en que yo fuera sevillista. Me llevaba al estadio, eso sí, pero no tenía la insistencia que tenía mi abuelo.

Cuando ya mi abuelo Paco se dio cuenta que no tenía nada que hacer conmigo, me dejó por imposible y tuvo que aceptar que yo fuera sevillista. Mi padre fue muy sevillista, vivía muy intensamente el fútbol y, sobre todo, lo que ocurría con su equipo. Yo lo veía y me empapaba de todo lo que, prácticamente sin querer, me estaba enseñando de su sevillismo. Podemos decir que “he mamado sevillismo” gracias a mi padre.

En mi familia hay mucha afición futbolera y, como ocurre en muchas familias sevillanas, podemos decir que estamos repartidos entre aficionados sevillistas y béticos. En aquellos tiempos eso de ser de Sevilla y ser del Barça o del Madrid no se llevaba… o se era bético o se era sevillista. Igualito que ocurre hoy…

Eso sí, el respeto siempre por bandera, pero sin olvidar la guasa sevillana y el cachondeíto cuando el otro equipo salía goleado o cuando se producía la victoria en un derbi. Todo muy sano, aunque hay que reconocer que en alguna ocasión algún que otro mosqueo hubo.

Mi abuelo vivía conmigo y en mi familia era tradición juntarnos todos en nuestra casa para ver el partido que televisaban los domingos. Mi abuelo, mi padre, mis tíos y mis primos nos situábamos frente al televisor para ver el partido que echaran. Como sociedad machista que era en aquellos tiempos, las mujeres mientras tanto se solían ubicar en otro salón y de fútbol nada. Nosotros disfrutábamos del partido, mucho más si jugaban el Sevilla o el Betis… y si se trataba de un derbi… eso era lo máximo.

La pena que me da es que mi padre se fue al tercer anillo casi sin poder disfrutar como él se merecía de los últimos éxitos del Sevilla. En sus años de socio lo máximo que consiguió fue disfrutar de un par de clasificaciones europeas para jugar algunas eliminatorias de la UEFA A partir de 2006 -años de gloria sevillista- él estaba enfermo y no se enteró muy bien de lo que supuso Eindhoven y todo lo que vino después… Él falleció el día antes de jugar la final de Copa del Rey en 2010 en el Nou Camp y que le ganamos al Atlético de Madrid. Yo fui con mi sobrino y él estuvo con nosotros.

Abuelo, lo intentaste, pero creo que elegí la opción correcta, la del mejor equipo de Andalucía. Muchas gracias, papá, por hacerme sevillista. Siempre conmigo…

#yomecuro #SeguimosJuanma

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