Cabecera Columnas Blancas
image
MAYTE CARRERA 21/10/2019

Paren el mundo que yo me bajo

En el intermedio del partido de ayer, mientras Ana (mi compañera del programa de la radio “La Red Blanca y Roja” de SFC radio) y yo, nos tomábamos un refrigerio y comentábamos el partido y el malaje de la lluvia que había caído en dos ocasiones, asistimos atónitas a un fenómeno que si no lo veo, no lo creo.

Tres filas más abajo, un chaval joven con gafas de sol -sí, gafas de sol-,  y una chavala monísima ella, empezaron a ser visitados por chicos y chicas de entre 7 u 8 años y quizás 12 o 13 para hacerse una foto con ellos. Lo que al principio empezó con uno o dos jovencitos, se fue convirtiendo en una auténtica marabunta de nenes enfervorizados por sus ídolos. A tal punto llegó la situación que un seguridad tuvo que venir y llevárselos a otro sitio al que no se puede pasar si no tienes entrada para esa zona. Una chiquilla de unos 9 años más o menos, iba llorando -sí, llorando- porque iba a hacerse una foto con los chicos.

A todo esto, el resto de la grada que no dábamos crédito a lo que veíamos, nos preguntábamos quiénes eran dichos personajes, y nadie sabía contestarnos. Así que llamamos a unos de los críos que venía de conseguir el preciado trofeo de una foto con sus ídolos y para nuestro estupor nos dijo que era la novia de Reguilón y su hermano, dos youtubers famosísimos. ¡DOS YOUTUBERS!

Mi compañera, que es una chica joven de la edad de mi hija, tampoco sabía quiénes eran (cosa que me reconfortó) pero pregunto vía whatsapp a sus amigos y éstos nos explicaron que los tan famosos compañeros de grada eran dos youtubers, que el chico tiene 4.5 millones de seguidores y la chica “tan solo” 1.51 millón de seguidores.

Parece ser que cuando el hoy jugador del Sevilla FC, Reguilón la presentó como a su novia, comentó que tenía más seguidores que él.

En nuestros tiempos, nuestros ídolos eran futbolistas, cantantes, actores, deportistas consagrados, personajes que se habían ganado la fama con su trabajo, repito con su trabajo.

Ahora no hace falta trabajar, ahora te dedicas a compartir tu vida en las redes sociales y parece ser que vives y bien de eso, de vender tu vida y contar cuatro “tontás”. Y lo peor no es que ellos lo intenten, sino que para que lo consigan, hay millones de personas que lo compran.

¿Cómo le transmitimos a nuestros hijos la cultura del esfuerzo, del trabajo para ganarse la vida, cuando alrededor ven que con salir en la tele o en las redes sociales se pueden labrar una carrera? Claro que la duración de esa carrera está por ver, pero eso ni ellos ni nosotros lo sabemos.

Ahora resulta que un jugador que ha vestido la camiseta del Real Madrid, y ahora de nuestro Sevilla FC, que es jugador de élite,  tiene menos seguidores que su novia que es youtuber.

Por favor, paren el mundo que yo me bajo.

Escribe una respuesta

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies