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JULIÁN RUÍZ 23/10/2019

La importancia del coeficiente UEFA

Como bien saben todos los sevillistas, el Sevilla FC ha participado en 15 de las últimas 16 temporadas en competiciones europeas. Se tomó un pequeño respiro la temporada 2012-2013, para luego revalidar por tres ocasiones consecutivas más (Turín, Varsovia y Basilea), el tan preciado título de la Europa League.

Como les gusta decir a los llamados hombres de fútbol, este detalle a veces queda sin un análisis complementario por parte del aficionado y, que sin ir más lejos, se puede apreciar perfectamente en esta temporada. Cuando llega la hora del sorteo, resulta que aparece la denominada “suerte del Sevilla FC”. No se trata de tener suerte o no. Va mucho más allá de todo eso, ya que lo que prevalece es el coeficiente UEFA, que precisamente se va incrementando con participaciones europeas, con victorias y, sobre todo, con el logro de los títulos continentales.

Y todo lo narrado hasta ahora se resume en que el Sevilla FC llegó al sorteo de la Fase de Grupos de la Europa League, como el club con mayor coeficiente de todos los participantes (casi ná), permitiéndole la posibilidad de medirse al Qarabag de Azerbaiyán, al Apoel de Chipre y al Dudelange de Luxemburgo, equipos, a simple vista, bastante inferiores al Sevilla FC y con poco o casi ningún atractivo para el aficionado sevillista que tantas y tantas noches de gloria europea ha vivido y disfrutado en Nervión.

Y resalto la importancia que tiene esto porque, en una temporada de absoluta remodelación en la entidad, con Director Deportivo nuevo (aunque regrese), entrenador nuevo, trece fichajes y todavía un número mayor de salidas, opino que es fundamental el tiempo para que el rodaje y el empaque del equipo sea el que todos deseamos y, a estas alturas, yo prefiero jugar ante estos equipos modestos en la noche de un jueves, cuando se avecinan las vísperas de un Sevilla-Real Madrid y de un Barcelona-Sevilla, aunque luego hayamos perdido ambos encuentros.

Evidentemente no hay que ser un lince para saber que el desgaste intersemanal es muchísimo menor. Se puede gestionar el manejo de la plantilla utilizando rotaciones masivas como se ha hecho en los dos partidos disputados. Se pueden evitar esfuerzos y sobrecargas, donde los jugadores acumulan muchos minutos tanto en clubes como en sus selecciones. Y estas características te las puedes permitir en un grupo configurado con estos rivales que, a priori, te van a exigir poco o, al menos, te van a permitir darte un respiro.

Si vamos más allá y solapamos un poquito más ambos calendarios, tras recibir este jueves al Dudelange, con menos de 72 horas de descanso, recibiremos a un correoso Getafe, equipo también europeo y que ya está empezando a cosechar resultados muy similares a los de la temporada pasada. Cuando regresemos de Luxemburgo en la primera quincena de noviembre, nos espera el siempre deseado derby, partido de máxima intensidad en Sevilla, independientemente de lo que diga la tabla clasificatoria y al que tendría que llegarse con la clasificación matemática en el bolsillo para los dieciseisavos de final. A final de noviembre, teóricamente ya clasificados, recibiríamos al Qarabag para luego medirnos al Leganés en casa, mientras que la última visita a de la Fase de Grupos sería a Chipre, en vísperas de recibir a un renacido Villarreal que parece volver aspirar a conseguir puestos europeos.

De sobras es conocido que somos una afición bastante exigente, a la vez que entregada y cariñosa con los nuestros. Huimos de justificaciones y de conformismos. El artículo redactado debe estar muy lejos de considerarse como una excusa. Estamos acostumbrados a jugar dos partidos por semana desde hace década y media. Esto le ha venido muy bien a Lopetegui que, mientras sigue trabajando para desarrollar aspectos de juego que permitan al equipo ser mejor y más compacto, no va a tener obstáculos intersemanales debidos al pedigrí europeo desarrollado por el Sevilla FC durante tantos y tantos años.

Y creo que convendrán ustedes conmigo que, mientras se arma un equipo con un plantel que, afortunadamente, poco o nada tiene que ver con el de la temporada pasada y que no es algo que se haga en un abrir y cerrar de ojos, que mejor receta que tirar de pedigrí europeo en los sorteos y dejar trabajar a los profesionales, esos que ha fichado nuestro aclamado y laureado Monchi, que deben ser los que nos den el mayor número de alegrías posibles y, por qué no, nos hagan tocar plata de nuevo.

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