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Julen Lopetegui
ALBERTO CONTRERAS 18/09/2019

Al ritmo de JLo (carta a Julen Lopetegui)

Así son las cosas por aquí, Míster. Simplificación y guasa.

Desconozco qué pajarito tuitero fue el primero, pero la realidad es que ya tiene mote, y corre como la pólvora en la red social que, para muchos de nosotros, se está convirtiendo en una especie de mega grupo de whatsapp sevillista.

Practicamos la endogamia tuitera. Cada cual tendrá luego sus caprichos en forma de vía de escape transitoria. Verá, Míster, le cuento (y así nos va conociendo un poquito más):

Hay quien durante un par de tuits aparta su mirada hacia deportes americanos, la NFL o la NBA, brevemente, sólo por un rato, luego vuelve a enfocar su pasión, el Sevilla FC. Y el perrito, adora a su perrito.

Algún otro nos ilustra y nos hace salivar con fotos de pan artesano. Dice que los hace muy buenos. No tengo el gusto. En fin, Míster, cada cual allá con sus pasiones, ¿no le he escuchado yo a usted definir a su padre como “artesano de la carne”?, pues a este tuitero le gustan los panes. A lo que íbamos, también el panadero se harta de panes. ¿Sabe de lo que no se harta? De su Sevilla FC.

Son varios en el vecindario tuitero sevillista los que reparten leña mondeña a ciertos vecinos de una ciudad imaginaria. Pero, ¡hay uno!…tendría usted que leerlo. Cosas nuestras, luego casi nos llevamos bien, sólo que a veces nos gusta dejar claro quién es quién, cuánto es cuánto y que tres más dos son cinco. Y que también nos gusta despabilar a ciertas criaturas de sus ensoñaciones espasmódicas. Solidaridad, Míster, solidaridad. Que también la trabajamos.

No falta el tuitero poeta, aunque sobre su Sevilla escriba en prosa. El excelso fotógrafo, que entre captura y captura también vuelve, irremediablemente, a su pasión, el Sevilla FC.

Tenemos al gastrotuitero, que recomienda viandas pero alimenta el timeline de twitter a base de menú, dos platos, de primero Sevilla FC, de segundo Sevilla FC y de postre helado de Sevilla FC en copa de plata.

¡Ojo!, Míster, que no le hablo de oídas. Que a todos ellos y muchos más les leo como un advenedizo voyeur que aterrizó no hace mucho en la dichosa red social del pajarito pretendiendo, lo confieso, cierta visibilidad necesaria para ganarse la vida, que la profesión de uno está muy dura, y encontrándome al final atrapado en una red cruzada de seguimientos que nos conduce a todos hacia nuestra común pasión, el Sevilla FC.

Conozco sus arrobas, no sus nombres. Pero fíjese, Míster, que aun sin conocerlos, no me extrañaría haberme abrazado con alguno de ellos celebrando un gol en cualquiera de esas fiestas vividas por el viejo continente.

El caso es que no se debe usted molestar. No sale tan mal parado del bautizo tuitero. También JLo (la Jenny) transita la cincuentena y taconea de muy buen ver. Y a poco que espabilemos en marketing, le plantamos el 23 a la camiseta de Jordan (tilde aparte) y su JLo a las sudaderas y las vendemos como churros allende el atlántico.

El gusto por el apelativo es muy de aquí, nos encajan esas cosas, tanto o más que un aperitivo con una Cruzcampo bien fría. Y el suyo se veía venir. No pretenderá que le citemos con sus ocho apellidos vascos, Don Julen Lopetegui Argote Aranguren Arteaga Eizmendi Kalparsoro Usabiaga Ugartemendía, que twitter no da para tanto y las presentaciones toparían con la hora de la siesta.

Y ahí quería yo llegar, a su presentación. Supongo que usted sabrá que asomó la cabeza en una fiesta donde nadie lo esperaba. Y le miramos raro, torcimos bastante el gesto. Hasta que por encima de su hombro vimos quién le acompañaba, quién le había invitado. Don Ramón Rodríguez Verdejo, palabras mayores, Míster. Si lo invita Don Ramón, pase usted a la fiesta.

¡Pero si es precisamente Don Ramón el que nos organiza las fiestas!

Así que, sea bienvenido. Habrá reparado en el murmullo que se ha apoderado de la sala al advertir su presencia. En la mayoría de los corros se escucha la palabra “mundial”, “selección”…”traición”. He de decirle que en mi corro particular trato de convencer al personal, con poco éxito, de que en aquel episodio sólo fue usted una víctima del fuego cruzado entre una persona acostumbrada al poder y otra con ansias por acostumbrarse, en una guerra compleja y crematística que es el negocio del fútbol. Así lo creí desde el principio y así me acabaron de convencer sus propias palabras en una recomendable entrevista que le escuché, cuando el entrevistador muy a su pesar callaba y lo permitía, en el programa “Universo Valdano”.

Sólo me queda desearle felicidad, que será también la nuestra. Échele una mano a Don Ramón con la organización de la fiesta y cuando todo esté a punto, disfrútela. Elija una canción, suba el sonido, coordine a nuestros muchachos y póngalos a bailar a su ritmo. Al ritmo de JLo.

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