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MIGUEL CANALES 23/11/2020

Oussama Idrissi, ¿el nombre del año 2021?

Diez minutos le bastaron a Oussama Idrissi, en su debut en Nervión, para convertirse en el nombre- que no el hombre- del partido contra el Celta de Vigo en el Sánchez-Pizjuán. La Sevilla sevillista siempre está ávida en conocer nuevos jugadores. El modelo de negocio del club rojiblanco le ha llevado a ver desfilar jugadores y jugadores temporada tras temporada. Y ella lo ha aceptado a base de plata y de jugar a un juego muy consolidado, otorgar bendiciones y odios tempraneros tras verlos debutar. Oussama no podía librarse de ello y sus primeros minutos ya lo pusieron en boca de todos por encima de cualquier otro debate en torno al partido.

Sonados fueron los primeros minutos de dos jugadores que ganaron el corazón sevillista para siempre, los de Davor Suker y Frederic Kanouté. Los de Idrissi no han llegado a tanto, pero ya han levantado el tema de conversación sobre su figura, opacando los problemas y dificultades que atraviesa la tropa de Lopetegui- Miguel Ángel Román dixit-. El marroquí está siendo y será el centro de las charlas entre sevillistas hasta el martes, donde el fútbol vuelve. Veamos si esto puede ir más allá y Oussama puede ser el nombre del año 2021 en clave sevillista.

Dentro de un modelo de juego que centra críticas, iras y fobias en la figura de los delanteros centros, los extremos aparecen como los elementos determinantes y distintivos del rendimiento del equipo. Y más en épocas donde la carga de partidos se hace muy pesada, como le pasará esta temporada al Sevilla. Ocampos, con permiso de Navas y Banega, fue la figura ofensiva del curso 19/20. El argentino añadió a sus compañeros de pódium en el juego de ataque la determinación de cara a portería. El sevillismo clama, y sobre todo espera, encontrar “otro” Ocampos para tener dos bandas plenas de profundidad y, a ser posible, en banda izquierda para que Lucas pueda volver a la derecha.

Rony Lopes por incomparecencia o Nolito por caída de su nivel no llegaron a ofrecer un rendimiento suficiente y mantenido para vestir esta temporada la zamarra blanca- roja o azul- sevillista. Munir, como bien comentaba ayer Miguel Quintana, es mejor suplente que titular. Sobre todo atacando zonas intermedias, encontrando espacios entre líneas y poniéndose de gol. Es decir, siendo un revulsivo para posiciones interiores y con aroma a segundo delantero. Y Suso parece que tiene lejanos aquellos tiempos en los que podría ser un extremo a pie cambiado con salida a ambos costados. Es más un mediapunta que parte de banda y daña más con el pase, el temple y la pausa que con el desborde y la agitación.

Idrissi aparece como esa figura “Ocampiana” en banda izquierda. Extremo de desborde, potencia, capacidad para percutir con continuidad y mantener el alto ritmo que necesita el equipo de Lopetegui para ser constante y continuo en ataque. Pero Oussama es algo más que eso. Y mis dudas aparecen en ¿qué versión potenciará Julen de él? ¿La de extremo abierto y profundo de cal, como más le gusta a él en sus jugadores externos? ¿O le dejará ser ese alma más libre que sale por ambos lados, ataca picos de área, mete diagonales desde borde del área al palo contrario, o aparece a recibir entre líneas y se perfila a portería para disparar desde fuera el área o buscar un pase interior a un compañero?

No me equivoco si digo que Julen estaba esperando la recuperación de Idrissi como agua de mayo para tratar de convertirlo en pieza fundamental de su Sevilla 20/21. Y es que el holandés, de ascendencia marroquí, tiene todo para ser el nombre de este año. Le puede ofrecer cosas al equipo de las que anda algo exento. Velocidad sin balón, ruptura al espacio, asociatividad y juego interior, capacidad resolutiva. Más allá del desborde típico de extremo que recibe al pie y busca profundidad, Ossama tiene las condiciones para ser un extremo moderno de amplio abanico de soluciones, junto con el arte del regate y el centro.

Su puesta de largo nos dejó 10 minutos que ilusionaron al sevillismo en una versión más clásica de un dorsal 11, con 3 acciones de recepción al pie, desborde y balón tenso a zona de remate. Pero la que ganará a los sevillistas es esa de extremo de pico de área y diagonal al palo largo, la de velocista al espacio o la de conducción hacia el interior en zona de minas de ¾ de campo el rival.

Primero, porque ha demostrado que es muy bueno en eso en el Az Alkmaark. Y segundo, porque es algo que no tiene el equipo y necesita. Lo necesita cuando repliega y quiere salir a la contra, lo necesita cuando busca los cambios de orientación de lado a lado para ganar profundidad y punch al espacio y lo necesita cuando ataca repliegues bajos para dar al equipo alternativas al Navas-Ocampos tan paradigmático en este Sevilla y obligar a los rivales a pensar en cómo defender un jugador que amenaza sin balón y por dentro o por fuera.

Debutó Oussama Idrissi y ya está en boca de todos. ¿Será el nombre del 21? Espero y deseo que así sea. Las condiciones las tiene y el modelo de juego que potencia tanto a los extremos le puede ayudar a ello. Lo veremos.

Autoexigencia

Si nos vamos al diccionario de la RAE no se describe el significado de la palabra que encabeza el presente artículo, al ir precedido con su prefijo.

Del lat. exigentia.

  1. f. Acción y efecto de exigir.
  2. f. Pretensión caprichosa o desmedida.
  3. f. desus. exacción (‖ acción de exigir impuestos o multas).

Fuente : https://dle.rae.es/exigencia

La autoexigencia es la característica que presenta una persona cuando se exige demasiado a sí misma y busca dar siempre lo mejor. La persona autoexigente será aquella que pretenda brindar siempre el máximo rendimiento sin importar si, a veces, sobrepasa sus propios límites o capacidades. Esta característica del ser humano se presenta no sólo en el campo laboral, también puede darse en el campo emocional.
Fuente: https://designificado.com/autoexigencia/

Llevándonos esta palabra al terreno de nuestro club en este año tan complicado de pandemia mundial que está a punto de terminar y leyendo una entrevista reciente de nuestro entrenador, Julen Lopetegui, en diario ABC firmada por Fran Montes de Oca y Jaime Parejo, aprovechando este parón liguero (qué bien nos debe venir tanto física como mentalmente), habla de lo satisfecho y feliz que está entrenando al Sevilla, tocando el tema de la exigencia del club en lo deportivo que es lo que le atañe.

Los que estamos ya en edad madura y viendo futbol desde finales de los 60, hemos visto jugar a nuestro Sevilla algunos años en Segunda División, muchos años de etapas adormecidas en mitad de la tabla en Primera División aspirando a alguna qué otra clasificación para la UEFA y desde hace unos quince años, desde nuestro celebrado Centenario, enmarcado en un ambicioso proyecto deportivo, económico e institucional que crearon Alés, Del Nido y Castro, cada uno con sus diversas virtudes que nos han consolidado en la élite del futbol español y europeo con loas de prensa deportiva internacional sobre todo en los recientes títulos europeos conseguidos.

Si miramos el coeficiente de clubs de la UEFA, vemos que el Sevilla está clasificado en sexto lugar en la temporada actual y el catorce en los últimos diez años.

Todos estamos legitimados a preguntarnos cuál es  nuestro nivel de autoexigencia con esta estadística y con nuestro potencial deportivo.

Igualmente es muy lógico ver que nuestro nivel debe de tener un tope por debajo de los equipos top a nivel mundial pues ni por presupuesto ni por tipo de equipo podemos competir con sus ambiciones deportivas anuales.

A partir de ahí creo que es de recibo valorar muy positivamente el acierto del actual Consejo, con Monchi a la cabeza en su dirección deportiva, en la contratación del actual técnico por el trabajo realizado hasta la fecha,  aunque reciba algunas críticas por su estilo de juego.

Soy de los que pienso, como en los primeros momentos cuando estuvo Unai Emery en Sevilla, que va cuajar como entrenador top con los resultados que estén por llegar y con la mejora de su nivel de juego.

La gran transformación acaecida en el tipo de futbol hace que la mayoría de clubs de alta competición tengo un modelo basado en la fortaleza física y mental del jugador ante el vertiginoso y vigoroso calendario de competición.

Sin más, el hecho de jugar partido de alto nivel cada tres días sin permitirte casi ningún fallo, hace necesario que Lopetegui quiera tener implicada a toda la plantilla de cara a su alto nivel de exigencia y a llevar a que los jugadores no habituales empiecen a dar el nivel exigido a un equipo como el nuestro.

No es la primera vez que leo las consecuencias negativas que a algunos futbolistas que han competido en la élite mundial han tenido en aspectos emocionales y psíquicos ante el trepidante ritmo de competición que ni las cantidades sumas de dinero conseguidas lo llegan a justificar.

Mirando para atrás, creo que los sevillistas debemos estar enormemente orgullosos por nuestro alto nivel de autoexigencia (incluida la afición) de estar codeándonos en la élite europea en un año tan complicado como este de la pandemia y a la espera de recuperar el terreno perdido en Liga y expectantes en el papel a realizar en Champions.

Que no nos sirva lo conseguido como status de autocomplacencia y , ya que hemos demostrado hacerle sufrir a algunos equipos top europeos sabiendo nuestros límites aspiremos legítimamente al dicho de Ancelotti: “ Hay que ganar con un futbol espectacular “

Delantero centro, médico y… náufrago

Cuentan las lenguas antiguas, que a principios del siglo XX, jugó como delantero centro del Sevilla FC Francisco Zapata Castañeda (nacido en 1.890), hermano de Fermín y de Manuel Zapata Castañeda, quienes fueran también jugadores de nuestro club.  Fermín llegaría a ser el socio número 1 en 1.958 y podemos verlo incluido en algunas fotos de alienaciones históricas (entre 1.905 y 1.910) en la página web del Sevilla.

Manuel Zapata formó además parte de la directiva que, con José Luis Gallegos Arnosa a la cabeza, redactó y aprobó los estatutos del Sevilla y que inscribió al club en el Registro de Asociaciones el 14 de octubre de 1905. Llegó a ser vicepresidente con la directiva de José María Miró Trepat, siendo también Manuel miembro de la misma. Manuel formaría parte de otras directivas, como por ejemplo la de Piñar y Pickman.

Francisco, mientras tanto, había estudiado medicina en la Universidad de Sevilla y una vez finalizado sus estudios, pasó a trabajar como médico en transatlánticos de la compañía española Pinillos, Izquierdo y Cía.

En la temporada 1916/17 el Sevilla FC sería Campeón de Andalucía, y nuestro doctor de indudable abolengo sevillista, realizaba su viaje número 13 como médico del crucero de lujo Príncipe de Asturias.

El Príncipe de Asturias tenía 140 metros de eslora, 18 metros de manga y casi 13 metros de calado, desplazando hasta 16.500 toneladas de carga y era la joya de la corona de los trasatlánticos de lujo de la compañía Pinillos. Este buque fue construido en los astilleros de Glasgow y botado el 30 de Abril de 1.914, dieciséis días después del hundimiento del Titanic.

Se trataba pues de un enorme buque que aunaba el lujo y los mayores avances técnicos de la época. Podía transportar casi 1.900 viajeros, siendo 150 de primera clase, 120 en segunda clase, otros 120 en segunda clase económica y 1.500 en los sollados del buque, en enormes salas con literas destinadas a los emigrantes. Hay que recordar que entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX se produjo el mayor movimiento migratorio de ciudadanos europeos a Norteamérica y Sudamérica.

El barco estaba dotado de un pequeño hospital, con un quirófano, farmacia e incluso salas de aislamiento para enfermedades contagiosas. Al frente del mismo estaba el doctor Zapata, que para 1.916 contaba con 26 años.

El buque hacía la ruta entre Barcelona y Buenos Aires, haciendo escala en Valencia, Almería, Málaga, Cádiz, Las Palmas de Gran Canaria, Santos (Brasil) y Montevideo. Había partido de Barcelona el 17 de Febrero de 1.916 y la noche del 4 de Marzo se celebró a bordo una fiesta de Carnaval para los pasajeros, cuando ya se encontraban frente a las costas de Brasil.

Sobre las 4 de la madrugada de esa misma noche, y con el capitán Lotina en el puente de mando, la niebla era intensa y el barco comenzó a tocar la sirena prevista para esas circunstancias. Esperaban poder avistar el faro de Punta de Bois, pero las condiciones de visibilidad eran nulas. A las 4:14 un relámpago permite ver al capitán, con enorme sobresalto, que se encontraban extremadamente cerca de costa de la isla brasileña Ilhabella y ordena navegar atrás a toda máquina. Eran las 14:15 cuando se escuchó un pavoroso estruendo a bordo, que respondía a la colisión con una masa pétrea que quebró la panza del buque en unos 40 metros. No dio tiempo ni a arriar los botes salvavidas, el barco acabaría hundiéndose completamente en unos cinco minutos.

Francisco Zapata se encontraba en su camarote descansando cuando escuchó el estruendo. Inmediatamente abrió la puerta y se encontró al capitán Lotina que pasaba corriendo y que le dijo: “hijo mío, estamos perdidos ¡pobre gente!”. Estas fueron sus últimas palabras y la última vez que alguien lo vio con vida. El médico salió corriendo de su camarote en paños menores e intentó desatar uno de los botes salvavidas cercano a su cabina, el número 17, pero una ola se lo arrebató y se lo llevó al mar antes de que pudiera utilizarlo. En ese momento se derrumbó una chimenea que le hirió el hombro y el brazo izquierdo y a la desesperada Francisco se lanzó al mar. Fortuitamente se agarró a la puerta de una cabina que encontró flotando y se alejó cuanto pudo del barco que se hundía a gran velocidad.

El bodeguero del bar de segunda clase, Buenaventura Rosés, de 31 años, intentaba arriar uno de los botes salvavidas cuando se lo arrebató el mar y la misma ola lo sumergió en las frías aguas de Atlántico. Se aferró a una tabla y al alba vio que uno de los botes salvavidas, el Nº 17, que había arrancado del barco el oleaje y que sería el único que no se hundió con el buque, se encontraba flotando vacío a unos 20 metros. A pesar del fuerte oleaje se lanzó al agua y consiguió llegar nadando al bote y una vez dentro, lo dirigió para recoger a otros náufragos, entre ellos al segundo oficial de a bordo, Rufino Onzaín y Urtiaga, que tenía 24 años cuando ocurrió el naufragio. Consiguió arribar con el bote hasta la playa de Valle Sereno. Dejó allí a los náufragos y se adentró de nuevo en el mar junto con Rufino. Al rebasar en este segundo viaje la Ponta de Piraburas, encontró a flote entre otros a nuestro doctor, llevándolos a la playa. Este bote hizo varios viajes para recoger a los náufragos que aún estaban flotando vivos en el mar y logró salvar más de 120 vidas. Solamente se salvaron de la catástrofe 147 personas, de los que sólo seis eran oficiales del barco, uno de ellos el doctor Zapata.

El vapor francés Vega recogió a los supervivientes y los llevó a la ciudad de Santos, donde se hospedó a nuestro doctor en el hotel Praia Grande, recibiendo allí el cuidado necesario por sus heridas. Al hotel acudieron a visitarlo el cónsul español, una comisión de la Sociedad de Medicina y Cirugía de Sâo Paulo e incluso un famoso político y literato, Afonso Arinos, del que el doctor se había hecho amigo en un viaje anterior en el Príncipe de Asturias a raíz de una enfermedad del político que había sido tratada por Francisco. Además acudieron a entrevistarle varios reporteros de medios brasileños. Uno de ellos lo describe así:

“Es un mozo joven y simpático; alto, de cuerpo lleno, moreno, de una bella cabellera negra y lisa y rostro afeitado. En el momento en que lo visitamos se encontraba más o menos tranquilo, rehecho del gran golpe moral. Hasta ayer, después del siniestro, no había conseguido conciliar el sueño (…) El doctor Francisco Zapata, que es un caballero finísimo, se graduó en Medicina en Sevilla, de donde es hijo y donde tiene a su familia”

Y así fue como un delantero centro de las primeras alineaciones del Sevilla se vio implicado y salvó la vida, en el que se ha considerado el mayor desastre de la marina mercante española, habiendo sido tildado frecuentemente como el Titanic español, por los paralelismos que presenta con aquel famoso hundimiento.

En 2016, coincidiendo con el centenario de la catástrofe, ABC dedicó un artículo a los paralelismos de los hundimientos del Titanic y el Príncipe de Asturias, y recogió de esta forma un resumen de las rocambolescas teorías que en su época se habían manejado para explicar cómo pudo acaecer el hundimiento del buque español, que como el propio Titanic, se consideraba insumergible:

“Desde las [teorías] que hablan de la irresponsabilidad del capitán y la tripulación, borrachos por la fiesta de carnaval que se celebraba en los salones del barco -teoría en la que no creo en absoluto-; hasta las que dicen que las estatuas que llevaba el barco para el Monumento de los Españoles de Buenos Aires estaban malditas. Hay quien ha hablado de un ataque de un submarino alemán o un barco inglés por una gran cantidad de oro que supuestamente viajaba en las bodegas, quien comenta que un cargamento de metales habría anulado el funcionamiento de los instrumentos, quien alega que la zona en la que se produjo el naufragio es una especie de Triángulo de las Bermudas… No faltan teorías para todos los gustos”

En cualquier caso, suponemos que esta experiencia, para más inri en su viaje número 13, debió dejar a nuestro doctor sevillista sin más ganas de aventuras marítimas. El caso es que emigró a México y fundó los Laboratorios del Dr. Zapata. Este laboratorio destacó por la gran cantidad de científicos españoles del ámbito de la bacteriología, la química orgánica y la bioquímica, que acogió a su llegada como exiliados a México tras la guerra civil, y actualmente sigue existiendo. Francisco murió en 1.965 en México y suponemos que siguió ávidamente la trayectoria de su Sevilla FC durante sus años de azarosa existencia.

FERNANDO GALLEGO 19/11/2020

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Recientemente decía algún incauto que la Historia es inamovible. Atrevida ignorancia. Sólo hace falta consultar el once del Sevilla FC para darse cuenta de que tal aseveración es totalmente errónea, pues tiene el club blanquirrojo en la banda derecha un chaval (sí, chaval, porque en nuestro imaginario será siempre un niño) que cada vez que […]

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No dejes tus acciones en el cajón

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