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JOSÉ MANUEL ARIZA 04/08/2021

Gradas vacías

Saludos.

En poco menos de dos semanas comienza la Liga y en el sevillismo andamos inmersos en un mar de incertidumbres. Y alguna certeza.

Seguimos sin saber qué nómina de jugadores defenderá el Escudo (aunque tengamos a Monchi y confianza plena en su trabajo, no podemos sentir un cierto nerviosismo, el nerviosismo de cada año ciertamente, que luego se suele trocar, afortunadamente, en felicidad) y con importantes operaciones económicas en curso que podrían significar cambios importantes.

Pues en más de un año con las gradas vacías nos ha ido bien, muy bien: la sexta EL, record histórico de puntos y nueva participación en el selecto club de Champions. Y si nos ha ido tan escandalosamente bien… ¿por qué facilitarnos la vuelta para llenar el Ramón Sánchez-Pizjuán de sevillistas? Pues porque parece que ya no somos necesarios y cada vez lo seremos menos. Ya no y ha quedado demostrado. Ya, el plus de “casa” y la “presión de la grada”, han perdido valor y pueden ser prescindibles. Demostrado, insisto, porque no han sido necesarios para marcar hitos.

Decía aquel que si funciona, no lo cambies, no lo toques. Pues con las gradas vacías, la máquina (de hacer dinero) funciona perfectamente y cada día, cada año, estamos mucho más cerca de ser, como los otros por todo el mundo, artefactos magníficos (marionetas) en HD: cómodamente instalados en nuestros sofás, cervecita helada (con alcohol y sálvese quien pueda) al alcance de la mano, piernas estiradas y las avellanitas que no falten (puede valer cualquier otra chuchería, por supuesto) ¿Cómo vamos a comparar eso con los tiempos perdidos en desplazamientos, sangrías de previas, estrecheces, escaleras, cacheos, salchichas de plástico, la sin… del Estadio, por favor? Seamos serios.

¿Y la de molestias y gastos (seguridades varias, cruces rojas, limpiezas…) que nos ahorramos teniendo que lidiar con cuarenta mil gentes rulando por la Casa no merecen la pena? ¿Y las recurrentes sanciones por recordarles los ancestros a los lacayos del poder que en eso nos “distinguen” de vez en cuando?

No es necesario que vengáis al fútbol: nosotros te lo llevamos a casa. Como slogan cabría perfectamente para la próxima campaña, la siguiente o la de más allá. Porque, además, el Gran Hermano (share) nos pedirá que cantemos los goles en casa con más ardor, Sr. Smith, aunque molestemos a los vecinos de otros lares, colores y agnósticos peloteros.

Y como al final renovaremos los abonos (somos como somos) sin saber cuántos ni cómo ni cuándo, tendremos un remanente considerable para gastos corrientes un añito en cuenta y que absorberemos con los intereses bancarios. Porque las gradas vacías volverán a ser todo beneficio y la calculadora echando humo. Jugada perfecta y golazo.

Vemos también, apocados y no sin enfado, que en otras actividades públicas, deportes y hasta en los toros, se permiten aforos mucho más numerosos (no me cuelen la de los comparaciones porcentuales que una plaza de toros, por ejemplo, tiene una superficie mucho más pequeña que un Estadio y un 50% allí es, potencialmente, mucho más peligroso que en fútbol); lo vemos en otras comunidades y países con datos pandémicos peores que los nuestros y se siguen produciendo aglomeraciones importantes. Añado que, a pesar de ello, toda medida precautoria me parecerá correcta si es lógica, si tiene sentido. Sin embargo, con el ritmo de vacunación que llevamos, no termino de entender las restricciones tan duras que imponen en fútbol. Además, aquí al lado, en La Cartuja, hemos podido ver más asistentes a la Eurocopa que los que dejarían entrar en el Sánchez-Pizjuán con un 25% y entonces teníamos muchos menos inmunizados.

¿Ha intentado el Sevilla ejercer alguna “presión” ante la Junta por el aforo? No me consta. Y si así fuera, sería de agradecer que publicaran las gestiones que están haciendo, qué les han preguntado y sobre todo, qué les han respondido.

Visto lo visto, la fidelidad queda, desgraciadamente y como vemos, para el número de socio (que ya lo es en sí mismo aunque cada vez más placebo) abonado o pagano. Sobre todo, pagano. De hecho, mejor le pagas a la operadora de TV que ya ellos nos lo devuelven con un margen sustancioso de mejora… porque se trata de eso y eso parece ¿no?

Fuego amigo, dicen en las guerras.

¡Dios, qué buen vassallo, si oviesse buen señor!

Cuidaros.

CARLOS MARTÍN 31/07/2021

Magia en tiempos de pandemia

Esperanza no descansaba. Peleaba cada día por ese viaje familiar. Se había pasado todo el año ahorrando y había conseguido un pack que le permitiría, tras mucho esfuerzo, llevar a su familia al lugar que siempre había soñado. Como una hormiguita consiguió unos billetes con unos asientos que les permitía disfrutar de un pequeño descuento, aunque no era el sitio con el pasaje más económico. A ella no le importó, pero la historia daría un giro inesperado al poco tiempo. Llegó una pandemia y, después de muchos meses sufriendo las consecuencias, la compañía se vio obligada a suspender el vuelo regular con público. Esperanza, aunque había pagado por adelantado, no pudo disfrutar de ese viaje en la fecha prevista. Al menos a ella le consolaba la posible devolución y ver otros viajes por TV imaginando que llegaría una nueva fecha. El dinero no le vendría mal, aunque la empresa a cambio le ofrecía ventajas en las tiendas del aeropuerto o descontarlo en las próximas vacaciones. Los datos reforzaban este planteamiento y un 97,2% de los viajeros no tendría que desembolsar el precio completo, pues todos aquellos que decidieron mantener el dinero de su devolución en la caja tendrían ya entregado a cuenta el importe que les correspondía. Esos gestos demostrarían su fidelidad a la compañía, aunque siempre podría recuperar el dinero si lo deseaba. Esperanza confió, el sueño era mucho mayor, y se apuntó al ‘Quédate conmigo’. Tiempo después podría volver a sacarse un nuevo billete para el esperado viaje. La sorpresa llegó al comprobar que había subido de precio. Podría disfrutar del descuento, pero las condiciones no se correspondían con lo adquirido previamente y la ventaja desaparecía. Además, el contexto no daba ninguna garantía de poder asistir a este vuelo. ¿Quién había pensado en el esfuerzo familiar de Esperanza?

Alegría llevaba muchos años regentando un diminuto espacio. Con esfuerzo pagaba el importe por este humilde lugar. Aunque el sitio era más pequeño de lo imaginado, y no contaba con todas las comodidades por el precio que se pagaba, merecía la pena. Le habían prometido mejoras en la zona que quitaría el calor del sol y las molestias de la lluvia, modernos accesos y servicios de restauración próximos de primer nivel, pero no le importaba que se quedara en una promesa. Allí había vivido los mejores momentos y quería pasar el resto de la vida. La pandemia obligó a cerrar temporalmente y, aunque había realizado una gran inversión personal, no le quedó más remedio que bajar la persiana y confiar en que pronto podría volver a la normalidad. El casero, entre buenos deseos, comentaba el papel importante que jugaban su inversión en la economía general de la sociedad y que pronto podría reunirse con aquellos que siempre le habían acompañado. Un espejismo que se confirmaba cuando tiempo después veía como el coste del alquiler subía con la justificación de que era el segundo más bajo de las últimas décadas cuando se habían cumplido todos los objetivos fijados. ¿Era el mismo contexto para compararse en el espejo de décadas atrás? ¿Estaba justificada la subida cuando no se había recuperado económicamente del aciago 2020? ¿Quién había pensado en la entrega de Alegría?

Caridad era una cliente fiel en el quiosco del barrio. Cada día acudía por el periódico. Desde hace años se acogió a un bono total como signo de confianza en el que, pasara lo que pasara, ella no fallaría. Fuera mejor o peor el equipo editorial, se cayeran los principales anunciantes o se complicara la tirada, su apoyo siempre estaría ahí. Durante muchos años fue una suscriptora fiel, que contó algunas decepciones y otras temporadas más que amortizadas. La pandemia la dejó sin uno de los rituales más preciados y tuvo que resistir viviendo de cerca a la inestabilidad familiar de los ERTE. Al volver de las exigentes medidas sanitarias se encontró que el periódico cambiaba de precio y que, si quería mantener las condiciones, debía pagar además un suplemento para consultar todas sus secciones El motivo era que los ingresos entre fieles suscriptores solo suponen para la empresa entre el 6 y el 7% de los ingresos totales, porcentaje muy inferior al de otros periódicos de referencia en España. Además, si quería acudir al quiosco enseñando su carné de suscriptor debía pagar diez euros más para recuperar este formato porque ya no le facilitarían la tradicional acreditación que tenía un gran valor sentimental. ¿Quién había pensado en el compromiso de Caridad?

Las historias de Esperanza, Alegría y Caridad podrían ser situaciones reales. La compañía aérea sería denunciada mediáticamente por sus condiciones abusivas, el casero se encontraría entre las tendencias en las principales redes sociales y el periódico vería como numerosos mensajes inundaban la redacción mostrando su descontento. Las medidas adoptadas por las empresas mostrarían una falta de empatía por unas decisiones alejadas de la realidad familiar dentro del contexto social y económico. La presión, en algunos de estos casos, incluso generaría un cambio evidente. Sus testimonios son cercanos, aunque tengan otros nombres y apellidos.

¿Por qué eso no ocurre en el mundo del fútbol? La principal razón puede ser que los que deciden saben que este producto es consumido por una clientela que, a pesar de ser exprimida o arrinconada del espectáculo, seguirá pagando por algo que se concibe como mucho más que una opción de ocio semanal. Se trata de un sentimiento y, aunque duela, eso parece no tener precio para cuarenta mil familias que sienten en blanquirrojo.

‘Vuelve la Magia’, ese es el lema escogido por el Sevilla Fútbol Club para la campaña 2021/22. Magia en tiempo de pandemia para que en las casas de Esperanza, Alegría y Caridad vuelvan a sacarse de la manga una nueva manera de conseguir ese carné que tanta felicidad trae. Pero ¿y si algún día alguien se cansa de esta falta de tacto?

RAFA VELASCO 30/07/2021

¿Por qué nos tratáis así?

Seth Godin, sin parentesco alguno con el central uruguayo, es uno de los teóricos del marketing más importantes del siglo XXI y dice que “Es más fácil amar a una marca cuando la marca te ama también a ti“.

En nuestro club, que dicen funciona como una empresa, no deben haber leído sus libros porque está quedando meridianamente claro que los aficionados aman la marca Sevilla FC pero la marca como empresa no ama a sus aficionados.

Diría más, no solo no los ama, sino que los utiliza siempre a su conveniencia con una falta de sensibilidad que a veces llega a producir la más profunda tristeza.

En una situación económica como la que estamos padeciendo, sabiendo que se interrumpió una temporada faltando los partidos de más enjundia y después de una temporada en blanco lejos del estadio, se esperaba otra cosa del club.

Reconozco, iluso de mí, que creía que la cúpula del club iba a dar un golpe de efecto diciendo que esta temporada, en la que habrá límites de aforo, sorteos y aún no se sabe si volverá la normalidad, quedarían renovados todos los socios que estaban de alta en 2020.

Esta posibilidad que expongo, estaría apoyada en el discurso que tantas veces hemos escuchado de la dirección en el que se nos ha dejado claro que los ingresos por los abonos son una cantidad irrisoria dentro del presupuesto anual.

Era el año, era la temporada de dar ese abrazo a la afición, ese guiño que siempre nos falta y que nos hace sentir los últimos invitados a la fiesta.

Escuchaba ayer decir a unos sevillistas que nos trataban como clientes y yo analizando la situación creo que no es verdad, a los clientes se les trata infinitamente mejor que a los aficionados.

Señores directivos, bajen el balón al suelo de los barrios, pisen el césped de la calle, pónganse la camiseta de los sevillistas de a pie que se gastan sus ahorros en defender este escudo y no olviden que ellos son los que hacen grande al Sevilla FC.

Y por favor, no me hablen de que el club es una empresa y no entiende de sentimientos porque la fuerza de esta empresa para ustedes, equipo para nosotros, está precisamente en el sentimiento y en el amor a unos colores que nos legaron como la más preciada herencia.

Me duele en el alma escribir estas líneas y más sabiendo que para las próximas Juntas de Accionistas llamarán a filas pidiendo nuestro apoyo y exigiéndonos que actuemos con los mismos sentimientos que ellos ahora nos niegan.

Mucho tiene que cambiar la actitud de estos señores para que los sintamos algún día, como de los nuestros.

Los días de sufrimientos en la grada os harán más sevillistas y los días de palco y canapés, os harán más empresarios.

¡¡¡ Viva el Sevilla, de los sevillistas de verdad !!!

RAFAEL CÁCERES 27/07/2021

Renovando a ciegas

A falta de menos de tres semanas para el comienzo oficial de la Liga de primera división del fútbol español, los aficionados observamos con estupor, como las autoridades sanitarias no aclaran el porcentaje de espectadores, que podrán asistir a los estadios. Mañana miércoles es la fecha prevista para que el SevillaFC lance su campaña de […]

JOSÉ MANUEL ARIZA 23/06/2021

Pitos y flautas

Saludos. No, no quiero decir “entre” pitos y flautas: entre unas cosas y otras, teniendo en cuenta el todo. Digo lo que digo. A saber: Vaya por delante una declaración que firmaría ante notario y con cuarenta mil testigos: jamás he pitado a un jugador aunque lo estuviera haciendo rematadamente mal y he visto, desgraciadamente, […]

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