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ÁLVARO OCHOA 21/01/2021

El número 14

El Sevilla Fútbol Club tiene, competiciones extinguidas aparte, 14 títulos: una liga, cinco copas, dos supercopas y seis uefas. 14 también son los años que lleva dando alegrías a su afición si ponemos el punto de partida en mayo de 2006 en Eindhoven. Y 14 son el número aproximado de jugadores en los que se puede confiar en un plantilla para conseguir uno de esos 14 trofeos que adornan el nuevo museo, merecedor de visitarlo 14 veces por año. Por ejemplo, un 14 de octubre, día en que “nació una ilusión”, tal como canta El Arrebato.

Más allá de casualidades, como que el Sevilla sea el 14º en el ranking de coeficiente de clubes de la UEFA en la última década, la Copa del Rey se presenta como una oportunidad ideal para desbaratar los guarismos del 12+1+1. Para llegar a la final hacen falta sólo la mitad de 14 partidos: primera ronda, segunda ronda, dieciseisavos, octavos, cuartos y los dos de semifinales. Una senda directa al trofeo, que pesa unos 14 kilos y se entregará en menos de 14 semanas en la Cartuja. Esta vez no habría que viajar 14 horas en autobús hasta Barcelona, donde Andrés Palop levantó la última conseguida en 2010. Quizá 14 minutos desde Nervión en coche si no hay mucho tráfico. Menos en moto o subido a Jesús Navas, que es casi lo mismo.

Y me viene a la cabeza en esta disquisición copera, por último, la recomendable película ’14 kilómetros’. Su título alude a la distancia que separa África de Europa por el Estrecho de Gibraltar y su argumento a las personas que sueñan con triunfar en nuestro continente. Como Youssef En-Nesyri, que se acerca a los 14 goles ligueros con el Sevilla en estas dos medias temporadas tras su hat-trick a la Real y su gol en Vitoria. Por cierto, en Copa del Rey aún ninguno.

Getty Images
CORNELIO VELA 20/01/2021

Identidad

Antes que nada, es mi deber pedir disculpas por no haber acudido con la frecuencia debida a este lugar de encuentro de sevillistas. Está claro que mis musas han tenido su particular confinamiento y no he podido contar con ellas en medio de estos tiempos de desconcierto que atravesamos.

Escribo estas líneas esperando el comienzo de un nuevo partido de nuestro Sevilla. Otro más. Es curioso, pero da igual cuál sea la competición, el rival. El día que juega el Sevilla es un día distinto, con su víspera inquieta, condicionando la agenda y el ánimo posterior. Así ha sido siempre y así queremos que siga siendo. Al menos, eso espero.

Leo como el grupo Mediapro quiere abandonar el fútbol Francés porque disminuye el interés por ver los partidos por televisión. Soy consciente de la diferencia entre una liga y otra, pero aquello de cuando “las barbas de tu vecino….” me hace reflexionar sobre qué está pasando en el fútbol actual y los problemas que se nos avecinan a corto y medio plazo.

Por otra parte se oyen rumores sobre la creación de una “Superliga” europea, donde sólo unos pocos elegidos podrán participar, donde los criterios de selección serán fundamentalmente económicos y que dejarán en una cuestión marginal las competiciones domésticas. Quién sabe si dentro de poco no nos encontramos con un modelo tipo NBA o similar, con franquicias y “deslocalizaciones”.

El mundo del deporte, y en concreto del futbol, hace tiempo ya que se mueven por intereses económicos y se anteponen a otros de índole más “amateurs” y románticos. Incluso las competiciones gestionadas por las propias federaciones se ven influenciadas por estas cuestiones (recordemos la última Supercopa de España en la que participó nuestro Sevilla, dónde y cómo se jugó).

Los sevillistas hemos disfrutado de 15 años de éxitos continuados. Los que ya no peinamos canas porque ni eso podemos peinar, jamás imaginamos tanta grandeza y tanto título conseguido. Espero que así sea por mucho tiempo.

Pero me preocupa mucho la deriva que está tomando todo esto. Nuestra entidad está en estos momentos pretendiendo estar entre los más “grandes” (mi Sevilla lo es desde que tengo uso de razón porque así me lo transmitieron), objetivo que cuenta con importantes handicaps económicos y de índole deportivo. Es loable y, forma parte de nuestra propia idiosincrasia, el ser cada vez mejores, el mantener esa ambición que nos ha hecho ser campeones y no rendirnos nuca ante la adversidad.

Pero cuidado con no entrar en un bucle de continuas frustraciones ante los cantos de sirenas. Somos lo que somos, no olvidemos nuestras señas de identidad. Somos un equipo, el mejor de todos, de Sevilla. Nuestra competición es esta, nuestra existencia está construida a base de corazones que han gritado en rojiblanco, que han jugado a ser Rodri o Bonilla en la portería o Zamorano en la delantera, nuestra identidad coincide con la miles y miles que hemos reído y llorado en nuestro estadio (cuántas ganas de volver a sentarme en tu regazo) o en viajes jamás soñados.

Somos el equipo de Berruezo y de Puerta, de esfuerzos y talentos en la carretera de Utrera, somos el equipo de los que se fueron y de los que vendrán a nuestro seno, somos el equipo de los sueños en noches de diásporas y de historias de stukas de nuestros abuelos. Somos lo que somos, aquí y ahora y no lo que pretenda el futbol moderno.

Por eso, si algunos quieren crear su propia competición de los exclusivos, del futbol enlatado con partidos sin público y sin aficiones apasionadas, que lo hagan. Harán la mejor competición europea, harán el mayor de los espectáculos del mundo, no lo dudo. Pero  espero que nosotros sigamos jugando al futbol, con nuestra gente, en nuestra casa. Espero que sigamos siendo nosotros mismos.

Cuatro

Ruleta rusa y objetividad mediática

El SFC pasó con más pena que gloria la 3ª ronda de la edición 2020-21 de la Copa de SM el Rey  ante el bien plantado equipo de nuestro querido y admirado Pep Martí. Soy resultadista, lo confieso, deseo ante todo que el equipo gane siempre, aunque sea de penalti injusto en el minuto 96. Respiré hondo cuando González Fuertes, D. Pablo (del mismo Colegio Asturiano que Muñiz Fernández aunque van a distinto peluquero  y que Manuel  E.  Mejuto González), dio el pitido final. Respiré hondo porque no termino de acostumbrarme al juego de “ruleta rusa” que nos presenta Lopetegui  jornada tras jornada en las distintas competiciones que el club afronta. Los números lo avalan, pero la parquedad del marcador aun siendo favorable nos va a causar a más de uno problemas cardíacos. Ganar la UEL  con resultados ajustados es percibida de forma diferente a hacerlo contra un segunda en Copa o contra un humilde de 1ª en el CNL.

Que el fútbol practicado es plano y provoca igual impresión si se juega contra un 3ª División que contra un “team top” europeo para mí es un hecho. No sé si es el sistema o que algunos jugadores no se adecuan al mismo lo suficiente. Tampoco me atrevo a pronunciarme sobre posibles escalones entre la 2ª línea, o plan B, y la primera. Lopetegui hubo de sacar a los más habituales para evitar la “ruleta rusa” mayor de la habitual que hubiesen sido los penaltis. Pero como he escrito arriba, para mí lo importante era ganar, y se logró. En la prórroga sí, gracias a una genialidad de Oliver Torres y a una impecable definición de Ocampos, pero igualmente válida. La calidad manda en choques igualados. Y se logró ante un club y equipo puntero de la Liga Smartbank que hasta Julio de 2020 ha militado en la Liga Santander.

Durante la reglamentaria prórroga, una mano de Diego Carlos dentro del área pudo haber sido castigada con pena máxima y en tal caso lo más probable es que hubiésemos ido a la “ruleta rusa”, insisto, de los penaltis. Como no había VAR y González Fuertes  no la vio o no la apreció como voluntaria, de eso nos libramos. Tal vez haya que advertir a Diego Carlos sobre los demasiados penaltis que hace, pero ese es otro análisis.

La reacción de los profesionales del CD. Leganés y las declaraciones al respecto de Pep Martí a preguntas de los informadores locales ante la jugada en cuestión son lógicas. Normal, sólo hasta cierto punto ya que son de tirada nacional, que ciertos medios especialistas capitalinos intenten resaltarla, pero no entiendo la inquina de algún sector de la prensa sevillana en machacar sobre ella. Por más que he buscado, en ningún resumen del partido hecho en distintos foros he visto la jugada en movimiento, no puedo sacar ninguna conclusión, solo lo que he escrito arriba: que, dada la ausencia de VAR González Fuertes no la vio, o lo más probable, que no apreciara acción punible.

Verdad es que, en la mayoría de las secciones deportivas de los diarios generalistas y específicos del deporte de la ciudad, la acción se describe sin más. Solo en uno se la destaca en letra negrita  intencionadamente. Y en esto me quiero detener.

Existen el derecho a la información y libertad de expresión, indiscutiblemente, aunque hay “plumillas” que se amparan en ellos para crear mala fama y dar rienda suelta a sus atávicos odios y profundas frustraciones deportivas. El SFC suele ser objetivo de estos, cualquier cosa les vale para desgastarlo. Se presupone la objetividad en el periodismo, pero ésta solo alcanza el carácter de valor cuando se realiza siempre, no cuando interesa o forzada por circunstancias recientes, como ha ocurrido después en otro choque copero en Asturias. Quien “twiteó” escandalosamente la mano de Diego Carlos (solo en una fotografía y no con secuencia completa) se ha visto luego obligado a lo mismo, tal vez por el escaso tiempo transcurrido y por la mayor espectacularidad de los lances en “El Molinón”. Eso no vale. Si el medio en el que el “twiteador” trabaja hubiese hecho lo mismo en la “Vieja Condomina” durante la 1ª eliminatoria de esta misma competición  en la que el “referee” catalán Medié Jiménez no quiso saber nada de un balón que… ¿pudo rebasar?… al completo la línea de gol de poste a poste a favor del UCAM y no hubiese callado como las coquetas y clásicas gallinas en Cuaresma, el citado medio y el periodista en cuestión tendrían credibilidad.

Odio entrar en comparaciones y en el… “y tú más”. El sevillismo hace tiempo superó ya tales provincianismos. No voy contra la legalidad o no de los triunfos y éxitos de otros, sino contra quienes presumen de objetividad solo cuando el SFC está por medio y se le puede atacar. No soy un entusiasta del VAR porque está claro que no ha terminado con las polémicas. Su trampa está en cuándo actúa o no, está en los distintos criterios de los diferentes equipos arbitrales, está en qué competiciones se usa y en cuáles no, y también está en qué fases de un mismo torneo es utilizable. Todo un despropósito en este lío de unas competiciones sin público pero en otras si, de partidos aplazados, de otros que son de la 2ª vuelta cuando aún no ha terminado la 1ª, de supercopas que se juegan antes de la final del año anterior, de calendarios asimétricos y de grupos y sub-grupos. Y además, el VAR, no ha aplacado tampoco la costumbre de quienes se empeñan en etiquetar a los clubs de fútbol en simpáticos y antipáticos interpretando a su antojo las jugadas que deben ser analizadas y las que no.

Que el SFC jugó un partido mediocre contra el CD. Leganés, cierto. Que una jugada interpretable al final de la prórroga pudo beneficiar al SFC, cierto. Que no se debió llegar a tal situación, cierto. Que el juego del equipo es horizontal, previsible y plano que se traduce en resultados ajustados y no invita al optimismo, cierto. Que el entrenador cansa con tal exceso de juegos florales con los rivales, cierto. Pero tan cierto como que hay una excepcionalidad histórica que provoca que desde Junio la plantilla esté casi sin parar, y a pesar de ello va bien situada en el CNL 2020-21 para alcanzar el objetivo final con un partido menos y que está en 1/8 de final de la Copa de SM el Rey y de Champions. Y todo ello a puntito de CUMPLIR 131 AÑOS DE HISTORIA DEMOSTRADOS porque el club lleva lustros profesionalmente estudiando su pasado mientras que quienes lo rechazan empiezan ahora. Así que, como escribo siempre, a quien le escueza, polvitos de talco en los ángulos inguinales.

Y a ciertos informadores, les recomiendo que no se lancen a la piscina del VAR tan rápido, porque con ésta herramienta y con su “libre albedrío”, lo que hoy es criticable, en muy poco tiempo puede ser lo contrario.

QUIQUE DE LA FUENTE 18/01/2021

Vacunas rojiblancas

Ahora que estamos en espera de las vacunas, podríamos encargar a los científicos que hicieran algunas vacunas para sevillistas, tanto para jugadores como para aficionados, a ver si así se les quita a algunos las patologías obsesivas. Una vacuna para el mudo, que le meta un poco de adrenalina, que uno lo ve terminar el […]

JOSÉ MANUEL ARIZA 15/01/2021

Cine

Saludos. La noche del 28 de diciembre de 1895 en el salón del Boulevard des Capucines de París, August y Louis Lumière presentaron en público “Salida de la fábrica Lumière“, con un maravilloso invento al que llamaron cinematógrafo. Algo sensacional ocurrió cuando proyectaron imágenes en movimiento y aunque acudieran apenas 33 personas, el éxito fue […]

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