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Europa Sur

Meritazo de Lopetegui y el equipo

231 bajas por lesiones. Posiblemente la mayor cantidad de lesionados en una temporada en la historia de la liga española. No incluyo bajas por sanciones ni por ausencias por jugar con su selección.

A pesar de ser el equipo de la liga con más casos de Covid, con el 95% de la plantilla.

De tener desde diciembre una media de siete ausencias por partido, por lo que ha sido casi imposible la gestión en los descansos (rotaciones).

A pesar de ser masacrado por los árbitros (sobre todo los de la sala VAR), privándonos de muchísimos puntos.

A pesar que a la habitual campaña de desestabilización de la prensa capitalina (valga como ejemplo la malintencionada noticia en portada el día del partido) se ha unido sorprendentemente los periodistas deportivos sevillanos que llevan un mes buscándotele sustituto, ayudando a enturbiar el ambiente.

Y a pesar (esto me parece muy triste), aunque no soy nadie para cambiar la opinión de la gente, de tener gran parte de tu propia gente totalmente en contra y con el azote a pleno rendimiento cada día de la semana.

Pues a pesar de tener mil obstáculos en el camino, Julen Lopetegui nos ha vuelto a clasificar por tercer año consecutivo en la liga de campeones.

Y yo, aun sabiendo el enorme déficit de resultado y de juego durante la segunda vuelta (producido principalmente por lo reseñado anteriormente) y que no dudo que también tenga parte de responsabilidad en lo sucedido, no me queda otra que valorar y alabar el trabajo de Lopetegui en unas circunstancias muy adversas.

Porque en esto del juego habría que saber si con la plantilla en estas circunstancias físicas y mental había otra forma de plantear los partidos para buscar los puntos que faltaban para conseguir el objetivo. A otros entrenadores habría que verlos en estas circunstancias y cuál hubiera sido el resultado final.

Esto es opinión, ahora doy información porque es muy posible que muchos sevillistas no lo sepan:

Suso, ausente en 37 partidos.

Lamela en 26.

Navas en 19.

En-Nesyri 18.

Rekik 17.

Fernando 14.

Delaney 13.

Papu 11.

Montiel, Oliver, Acuña y Ocampos en 9.

Martial 8 partidos.

Kounde 7.

Diego Carlos 5.

Y varios más hasta llegar a las 231 ausencias.

Lopetegui hoy tiene mi credibilidad como entrenador de élite.

CARLOS ROMERO 13/05/2022

Sevilla FC, un momento delicado

Y es que son muchos los años ya, ojalá por los siglos de los siglos, que estamos en la cresta de la ola, admirados en Europa, con títulos más que suficientes en las vitrinas, con épicas casi inenarrables que erizan el vello al más pintado y que llena de satisfacción a aquellos que peinan canas, los calvos militantes como yo ni eso, precisamente por vivir otros tiempos no tan rimbombantes y casi innombrables.

Nunca perdimos la fe. Se dice que se puede cambiar de marido o mujer, pero nunca se cambiará de equipo y el nuestro en la actualidad nos hace sonreír, nos hace llorar de felicidad y copa toda la satisfacción que nos puede caber por ver un Sevilla FC que recuperó su verdadera esencia que perdió tras demasiadas décadas de mediocridad en las que, incluso de esa guisa, lo sentíamos como el mejor.

Pero nos estamos encontrando con una nueva circunstancia que el sevillismo no ha vivido desde hace decenios -que me parece una bendición- y esto es la nueva generación que comienza a ser mayoría mientras los demás vamos transcurriendo por la historia, de sevillistas que nunca vivieron un Sevilla FC paupérrimo, instalado en la mediocridad más absoluta y localista, sin una ambición que fuese más allá de no descender, de intentar ganar en casa y fuera ya veremos. No es una crítica, es una constatación de lo evidente.

Nos contaba Bertoni, aquel mítico jugador setentero que nos visitó hace un par de años, que cuando el Sevilla FC le fichó, hizo un comentario en la rueda de prensa de presentación que rezaba que harían todo lo posible por ganar el campeonato de Liga, algo natural de un recién campeón del mundo que aterrizó -para nuestra enorme fortuna- en el equipo blanquirrojo. Cuando se incorporó al vestuario al día siguiente -por primera vez- se encontró con una agria bienvenida, caras largas, cosa que el bueno de Bertoni no llegó a comprender de sus compañeros en primera instancia, aunque después descubrió cuáles eran los verdaderos objetivos ¿Cómo se le había ocurrido decir tal desfachatez? Les ponía el listón tan alto, cuando con salvarse ya serían cuasi héroes.

Sí, sé que no es bueno generalizar, asumo cualquier crítica sobre esto, no era una cuestión instalada en los jugadores solamente. Para usted, señor o señora mayor era un éxito mayúsculo, objetivos de primer nivel, el no va más de “Puerta de Jerez” y fiesta hasta las tantas por subir a Primera División o clasificarse para la antigua UEFA -sin más perejiles- suponían los verdaderos hitos para aquella afición, que en absoluto era conformista, que exigía a su directiva y a sus jugadores algo más que no bajar a Segunda División, el grito de guerra de “otro año igual” que se cantaba en la grada cuando la UEFA nos quedaba demasiado lejos como para clasificarse para jugarla. Pero éramos así.

Y si se clasificaba para Europa, ¿a qué sevillista le iba a entrar en la cabeza que podríamos ganarle a un Inter de Milán, a un Manchester United, a una Roma, e incluso al Liverpool? ¡Qué digo!, llegar siquiera a una semifinal de algo. Quizá en otro universo fuese posible, pero, ¿en qué dimensión podríamos imaginar que llegaríamos a disputar una Supercopa de Europa al Bayern de Múnich y hacerles sudar tinta china para que la consiguiesen, cuando estábamos en el estadio del Salto del Caballo de Toledo jugándonos la vida para sobrevivir en Segunda División? ¿Y vivir un Trofeo Ciudad de Sevilla como si de una competición europea se tratase?

Cómo cambian los tiempos.

No llegar lejos en Champions es un absoluto fracaso hoy en día, no clasificarse para para la máxima competición europea un auténtico drama, incluso no competirle la Liga a Madrid y Barsa podría llevar a la mayor de las frustraciones a este nuevo sector generacional del que nos ocupamos y también para algunos desmemoriados, cuando el que escribe estas líneas piensa que nunca volveremos a ganar una Liga tal y como está planteado este sistema de competición prefabricado para dos, muy ocasionalmente para tres y siempre son los mismos. Quítenselo de la cabeza.

Se llama evolución, bien es cierto, es obvio que muy pocos clubes en el mundo han evolucionado como el Sevilla FC, la niña o niño que en 2006 tenía 10-15 años, hoy está en torno a los 30-35, lo que supone un sector importante de la afición que siempre vio un club instalado en la élite y que vive el éxito de los títulos como algo natural y cotidiano.

Pero constatemos la realidad inequívoca de que Sevilla es una ciudad media tirando a pequeña (sólo imaginemos que cualquier ciudad China de nombre irreconocible, media tirando a pequeña cuenta con 14 millones de habitantes), en la que, para más inri, habitan dos equipos rivales en la élite y nos enfrentamos a los clubes de las grandes capitales europeas con millones de seguidores, que aportan una cantidad ingente de recursos que son inalcanzables para nosotros. No podemos compararnos con ellos ni en idiosincrasia, ni en objetivos, por más que nos empeñemos.

Y que aún así, este club ha sido capaz de poner en marcha un modelo económico y deportivo que es paradigma en el fútbol mundial, que aparece en los primeros puestos de los rankings europeos más importantes, que cuenta con el mejor director deportivo del mundo, con estructuras de gestión que se van modernizando a buen ritmo, el Sevilla FC es el club soñado para los que vagamos penando tiempos ha por los valles de lágrimas y envidiado por los que creyeron que podrían ser iguales que nosotros.

Una cosa es la exigencia -ejerzámosla sin titubeos- y otra muy distinta es la intransigencia, la primera nos lleva la excelencia, la segunda al fracaso y a la frustración, es necesario saber distinguirlas teniendo en cuenta los factores históricos que tenéis a bien leerme. Debemos conocer de dónde venimos, para eso sirve la historia, para saber a dónde vamos, frase manida ya, lejos de un discurso conformista, pero también de la sinrazón.

Son muchas las generaciones de aficionados, directivos y jugadores que construyeron este Sevilla FC que hoy disfrutamos, no se llegó a la élite mundial de la noche a la mañana, mucho sufrimiento hubo de por medio, es necesario poner en valor este Sevilla FC pase lo que pase a final de temporada, esta o cualquiera, con una visión más global y con un conocimiento de los avatares de la historia.

Decía Alejandro Dumas, “¿Sabéis lo que es el deber? Lo que se exige a los demás.” En la mayoría de las ocasiones fuimos capaces de estar a la altura como aficionados, la exigencia, además, debe estar fundamentada porque el camino no sólo está lleno de éxitos, sino también de sinsabores, de fracasos y debemos ser conscientes de ello.

Debates

Pasaron las fiestas primaverales de la ciudad las cuales son cada vez menos nuestras gracias a la alianza entre la política y la hostelería y en éste sentido, mi momento favorito, en clave de fútbol evidentemente, fue cuando el cuadro flamenco de la caseta de la que soy abonado consorte, oriundo de un pueblo entre Utrera y Jerez de la Frontera creo, gritó al término de una actuación: “¡Hala Madrid!” sin que nadie les contestara. Fue como un soplo de resistencia a la “madrileñización” de la Feria y también a la transformación que está, solapadamente, sufriendo para parecerse a la fiesta de otra ciudad andaluza. ¡Que los éxitos del RMCF, en Sevilla, importan un rábano, vamos!

Se aproxima el final de la temporada 2021-22 y el sevillismo está enfrascado en la continuidad o no del actual entrenador de la 1ªplantilla. Ha sido el debate de todo el año. Desde éstas líneas yo, a día de hoy, no me atrevo a pronunciarme. Entiendo el enfado de la mayoría aunque habría que matizar varias cuestiones.

La 1ª, y que nuestra exigente (y no exenta de razón) afición nunca debe olvidar es el fraude que es nuestra competición liguera y que esta temporada se ha manifestado en toda su verdadera dimensión. El SFC lucha contra un ramillete de clubs, el que llamo “tripolio” (RMCF, FCB y CAM), que nos duplican en presupuesto, pero no es esto lo más importante porque en otros torneos como la Bundesliga es posible que un desconocido y humilde Hofenheim llegue a campeonar, y en la “Premier” inglesa, a pesar del “Big Six” (allí al menos son 6 los aspirantes de inicio, y no 3 como aquí) puede algún año colarse un Leicester de la vida. En España es impensable. Hace 20 años que el Valencia CF rompió las alambradas de lo que es considerado un coto cerrado por los arriba citados, y hasta hoy. Y anteriormente habría que remontarse a los primeros ochenta (entra ya en la Historia, casi en el “proto-fútbol”) para ver cómo durante 4 años ninguno de los del “tripolio” fue campeón.

Amén del debate sobre la figura de Lopetegui, lo expuesto es también un tema de discusión interesante. Varios años lleva el CAM gastándose lo que no tiene, su argumento es que son 10 temporadas seguidas las que lleva en “Champions”, pero muchos creemos que hay algo más que atenta contra el tan cacareado “fair play” financiero (que tanto dicen defender las instituciones del fútbol patrio) que ayuda, y de qué forma, a esta entidad a no caerse del cuarteto de cabeza. Este invierno, cuando antes algunos clubs han sido descendidos administrativamente, algunos hasta han desaparecido, y otros históricos, y no quiero dar nombres, las están pasando canutas en la Liga Smartbank con el aliento en el cogote del sr. Tebas sobre el tope salarial, el FCB, endeudado hasta las cejas, ha hecho un equipo, entrenador incluido, que le ha permitido saltar desde la mitad de la tabla hasta el 2º puesto, arbitrajes aparte, y casi nadie ha dicho nada, sólo algo se ha insinuado en alguna emisora radiofónica local, y en la del SFC. Hace unos días le decía a un amigo, simpatizante madridista, que el domingo perdían contra su vecino urbano para hacerles el favor de asegurar plaza “champions”. “No hombre, es un “derby”, eso no lo permite la afición merengue”. “Al tiempo”, le contesté, “Vais en el mismo barco, un RMCF con la final asegurada y con el título liguero conseguido no va a pelear como lo hizo en el RSP”. Si alguien vio el partido en el Wanda-Metropolitano de anoche que me diga en la cara que no fue una pantomima desde la alineación merengue de salida hasta el final.

Si los sevillistas reparamos en esto, tal vez la caída el equipo, incluso antes de la 2ª vuelta, hasta perder toda posibilidad de hacerse o disputar el título, e incluso la 3ª plaza, se nos haga menos traumática. Hoy, 9 de Mayo, en una de las emisoras capitalinas al servicio del “tripolio” ha estado nuestro presidente. De muchas cosas parece que ha hablado, incluso hasta de un posible cambio de nombre del RSP (tal anuncio merece un artículo aparte que incluya la protección como BIC del mosaico de Santiago del Campo), pero en nada se ha referido al fraude que es la liga española, y tengo que escribir que a los sevillistas nos gustaría dirigentes algo más osados que se refiriesen a esta, para mí palpable, realidad. Sólo Ramón Rodríguez, cada vez que lo entrevista la impertinente reportera de “Mediapro” al término que el SFC juega en los campos del “tripolio”, se atreve a llamar las cosas por su nombre para que lo crucifiquen luego.

Hechas estas matizaciones, el debate que sólo parece interesar al sevillismo, cuando quedan tres jornadas para el final del Campeonato, es el del entrenador. En éste sentido yo no oculto lo que me parece un mal juego ni el atasco u ofuscación de ideas que de solución a la escasez de goles o a la casi inexistencia de un medio campo. Cuando el equipo visitó Mendizorroza escribí que pocos puntuarían allí en un intento de justificar y defender el papel del entrenador, me equivoqué. Se sacó un empate milagroso que luego, como ayer en La Cerámica y en otras ocasiones, se ha demostrado claramente insuficiente a tenor de lo que han hecho otros. Hoy, el sentir general de la afición es que se han perdido puntos, a pesar de la escasez de derrotas, contra equipos con los que nunca, dadas las aspiraciones de la sociedad, tendrían que haberse perdido.

Explicaciones y justificaciones pueden darse las que se quieran: COVID, lesiones de más o menos larga duración, la caída de un pilar básico como Fernando, decisiones arbitrales claramente perjudiciales (Son Moix, Vallecas…), torneos de naciones en fechas intempestivas, etc… pero la realidad es que el entrenador no ha dado con la solución para sacar el máximo rendimiento a cada uno de los jugadores que tiene a su disposición. Hay jugadores, no doy nombres, que están solo para lanzar faltas, y otros, que no se van ni de su sombra. Lopetegui, da la sensación de estar perdido y que la situación, llámese exigencia, fracaso en los torneos continentales y en la Copa, ésta con todos sus atenuantes, jugadores que no responden, o lo que sea, parece fuera de control.

Mas es indiscutible que los números lo sostienen.

El Miércoles nos visita un RCD Mallorca agonizante tras ser vapuleado por un rival directo y con un entrenador, que en tiempos, se las mantuvo tiesas con el SFC. Le llevamos 33 puntos, pues temo por el resultado. Arriba escribí que aún no me atrevía a manifestarme sobre la continuidad de Lopetegui, tiene contrato hasta 2024, y habría que valorar esto también. Mi opinión va a depender de la clasificación entre el cuarteto de privilegio pero también de las sensaciones de juego que de el equipo, incluso si en el próximo encuentro se consiguen los tres puntos (nada debemos esperar de otros resultados anteriores de la misma jornada). Solo quedan dos puntos para el objetivo liguero, deben conseguirse el Miércoles y como diría el gran Caparrós, ponerse ya las chanclas. Si eso no sucede, todo se complicará más.

EFE
PEDRO GONZÁLEZ 03/05/2022

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