Cabecera Columnas Blancas
image
Familia Gallegos
CARLOS ROMERO 29/09/2020

José Luis Gallegos, el sportsman total

Desgraciadamente, la historia del fútbol se ha escrito de forma muy descuidada durante muchas décadas. La cosa funciona así; alguien escribe una primera versión basada en recuerdos y testimonios variopintos, y una vez publicada se va perpetuando en futuras versiones con otros autores que la dan por válida, añadiendo los hechos que van sucediendo a posteriori. La investigación histórica ha brillado por su ausencia, y los resultados se los pueden imaginar.

En el caso del Sevilla FC sucedió así, pero con la particularidad de que algunos de los autores, que no fueron precisamente sevillistas, añadieron intencionadamente facetas y episodios que si algo tuvieron que ver con la realidad fue pura coincidencia. La historia sevillista fue escrita en muchas ocasiones a la baja, reseñando episodios poco importantes, y obviando en otras tantas los esenciales.

Quizá hartos de que fuesen otros los que nos escribiesen nuestra historia, todo esto comenzó a cambiar en los primeros años de la presente centuria, las publicaciones comienzan a ser fruto de la investigación, los errores no se perpetúan en el tiempo, están sujetas a una metodología de trabajo. Y la historia fluye, emerge, tal y como sucedió, o muy parecida a como pudo ser, porque la historia es una ciencia social, y como tal utiliza el método científico, abierto permanentemente a otros descubrimientos, hipótesis, y teorías.

A lo que vamos, fue entonces cuando reapareció un personaje muy interesante, olvidado en la mayoría de las historias de corta/pega, y que protagonizó episodios esenciales que conforman, a pesar de que ha pasado más de un siglo, el actual Sevilla FC. José Luis Gallegos Arnosa, está considerado como uno de los más de 130 personajes que hemos localizado entre 1890 y 1905, que compusieron lo que llamamos “la generación intermedia”. Llegado desde Inglaterra en 1900 donde se le envió a estudiar fue, por tanto, jugador sevillista durante los primeros años del siglo XX, con 26 años es elegido cuarto presidente del Sevilla FC, tras Johnston, Aguilar, y Calixto Paz, probablemente porque en ese momento era uno de los de mayor edad de los integrantes del club y por su formación académica, no en vano estudió en Oxford siendo perito mercantil, dominando múltiples idiomas.

Fue uno de los grandes regeneracionistas que arribaron en el club, junto a Miró Trepat más tarde, o bien Paco Alba, personajes también esenciales, que entendían el deporte como una forma de transformación de la sociedad que debía inculcarse a los más jóvenes, en una Sevilla pestilente y llena de podredumbre, y, sobre todo, inserta en un país deprimido por la pérdida de las últimas colonias sucedida pocos años antes. Gallegos, junto a Carlos García Martínez, es el impulsor del cambio en la sociedad de football sevillista, imprimiendo el deporte, no sólo como una manera de mantenerse en forma personalmente, (idiosincrasia de los sportsmen) sino que debe ser entendido como una herramienta de transformación, y el club, insistimos, adquiere un carácter social. En 1908, tan sólo tres años más tarde, la sociedad sevillista consigue albergar 80 jóvenes que practican el football en sus distintos equipos, un deporte que a los sevillanos les sonaba a chino, como comprenderán.

Catorce años después de promulgada la Ley de Asociaciones de 1887, el Gobierno dicta un Real Decreto, de 19 de septiembre de 1901, en el cual se insta a las Asociaciones a cumplir el requisito formal de la inscripción en el Registro.

Este Real Decreto vino acompañado, seis meses después, de una Real Orden Circular, de 9 de abril de 1902, dirigida a los Gobernadores Civiles de las provincias, en la cual se les encomendaba que fueran especialmente diligentes, para que cumplieran con su obligación de acudir al Registro, con las asociaciones para fines religiosos y las formadas por extranjeros, las cuales ejercían actividades en España y cuyos interesados consideraban que la Ley de 1887 les eximía de cualquier obligación.

Por esta razón, el club le encomendó a Gallegos la inscripción del Sevilla FC en el libro de registro de sociedades en 1904, de la misma forma que lo hicieron el FC Barcelona (fundado en 1899) en 1902, y el Recreativo de Huelva (1889) en 1903. Igualmente era necesario darle un carácter de oficialidad a este deporte que estos jóvenes jugaban en “calzones”, (según la óptica social de la época en la que las mujeres vestían tapando sus tobillos) y eran perseguidos por los guardias por ‘vestimenta indecente’ y alborotadores, lo que les obligaba a disputar los partidos en lugares semiclandestinos como en el corralón de la Fábrica de vidrios de La Trinidad, por tanto, el football en Sevilla era algo poco noticiable como pueden comprobar.

No sería posible emprender una tarea regeneracionista y volcar una actividad que es entendida como social, si el club no sale de la clandestinidad y a la luz pública, debidamente reconocido por las autoridades, como así sucedió, el club realizó su puesta de largo en el partido a favor de los damnificados del terremoto de Mesina, (Italia), jugado en el Hipódromo de Tablada ante lo más granado de la sociedad sevillana, frente al único club posible ante el que jugar, pues no existía ningún otro en el sur, el Club Recreativo de Huelva.

Miembro y socio del Centro Mercantil, (hoy Círculo mercantil) de José Montes Sierra, presidente a su vez de un partido republicano, Gallegos es el vocal responsable de la Biblioteca, lugar donde prácticamente todos los jugadores sevillistas son socios, no sólo a principios de siglo, sino desde finales del siglo XIX, desde Johnston, hasta el propio Gallegos, y muchos continuaron muchos años después. El Centro Mercantil y su presidente Montes Sierra, son hilos conductores del Sevilla FC desde finales del XIX, es su sede durante décadas, y su presidente republicano es su mentor. Esto podría darnos muchas pistas de por qué el Sevilla FC nunca intentó obtener el título de Real.

Hasta la aparición del segundo equipo en la ciudad, el sistema de competición consistía en disputar partidos entre los distintos equipos de la misma sociedad, y contra Huelva cuando era posible, siendo el partido estrella y derbi sevillano cuando se enfrentaban el equipo inglés y el español, ambos sevillistas, con muchos partidarios sevillanos de un equipo y otro.

Pero Gallegos, que presidió el club en tres ocasiones, tenía una amplitud de miras y un criterio quizá más globalista del deporte, y en 1914 entiende que el Sevilla FC debe ser un club más amplio en cuanto a una concepción polideportiva, no sólo el football, y añadidamente, entiende que los clubes sevillanos deben fundirse en uno sólo para crear un gran club polideportivo.

Esto crearía un cisma entre los componentes sevillistas, se postularía una facción que apoyará a Gallegos, y la otra, más conservadora, que esgrime que el Sevilla Football Club es un club cuya actividad fundamental es aquella para la que fue creado a finales del XIX, es decir, el fútbol,  liderada esta por Paco Alba, y aduciendo que no debe ser fusionado con ningún otro club sevillano, peor aún, absorbido por el Balompié que comenzaba a promover el título Real, porque partía en esta supuesta fusión con más fortaleza.

Paco Alba terminaría por ganar esta batalla en la que obtuvo más apoyos, y dio como resultado un club que reforzó su identidad como club futbolístico. No sabemos qué hubiese ocurrido si Gallegos hubiese podido llevar a cabo sus planes, especulando por nuestra parte es muy posible que hubiese en Sevilla un gran club sin rival local, cualquier otro surgido a posteriori habría sido fagocitado muy probablemente, pero esto es ciencia ficción. Sí sabemos que ocurrió con el club blanquirrojo en los años posteriores tras aquel episodio apasionante, pero Gallegos, tras esto, pasó para siempre a estar en un segundo plano, no se le volvió a ver en ninguna directiva, ni tampoco en ningún acto social posterior, muy seguramente fue olvidado con los años, pero nosotros estamos para hacer resurgir a las grandes figuras del sevillismo.

Gallegos fue un gran presidente, remozó la actividad dándole nuevos bríos, oficializó el club, dio un carácter social a la entidad, muchos jóvenes se beneficiaron de esta obra que cumplió su función a la perfección. Intentó darle un carácter interdisciplinar al Sevilla FC, y por ello fue el gran sportsman de principios del siglo XX.

PD.- La primera historia del Sevilla FC fue escrita en 1941, varias décadas después de que Gallegos oficializara al club.

ALFONSO RAMOS 22/09/2020

El guitarrista de la Plaza España

Qué cabrones somos con quienes más queremos. Hay que ver lo que nos cuesta decirnos las cosas buenas a la cara. Coño, que parece que decirle “te quiero” a tus padres o a tus hermanos es como sacar dinero en un cajero ajeno, que conlleva comisión. Lo de sincerarte con algún amigo y decirle cuánto lo admiras, también es casi una quimera. Y lo verdaderamente jodido del asunto no es disponer del arrojo necesario para hacerlo, sino no hacerlo a posteriori. Hacerlo “en su momento” resulta tan difícil como apreciar la felicidad cuando la tienes. Y es que esta vida sería la leche si no existiera el tiempo. Supongo que lo inventaría el mismo mamarracho al que se le ocurrió lo de “el trabajo dignifica”. Porque, claro, cuando me levanto temprano para trabajar por cuenta ajena, me encuentro tan llenito de dignidad que no me cabe ni la media de aceite y jamón del desayuno, sí.

“Quillo, sa muerto Javi el yonki”. Con este mensaje me he despertado esta mañana. Una foto de Javi, que sirve de obituario digital, ha corrido como la pólvora por los grupos de wasap del barrio.

Javi era conocido en Sevilla como “el guitarrista de la Plaza España”, un apodo mucho más digno que el que usábamos en El Porvenir para referirnos a él. Y mucho más justo. Porque, a decir verdad, la única adicción visible de Javi era su guitarra. Y con guitarra me refiero al instrumento, porque no tuvo una sola sino cientos. Muchas de ellas heridas de guerra, con remiendos de esparadrapo. Otras, con menos cuerdas que una flauta. Y rara vez se le veía con alguna impoluta, porque así le duraban muy poco.

Recuerdo, hace unos años, que mi padre se cruzó con Javi y este le dijo que unos desalmaos le habían roto la guitarra, llorando esmorecío. Mi padre no dudó en subir a casa, trincar la guitarra que me regalaron mis tíos por la comunión (y que nunca supe tocar, salvo el punteo de Salir, de Extremoduro, que me enseñó mi hermano), y dársela a Javi. Eso necesitaba Javi, comprensión y reconocimiento “en su momento”. De nada sirven los “qué pena, tío”. “Joé, pobrecillo”. “Qué arte tenía”. Mensajes lastimosos que llegan tarde, sobre todo para él. Coño, que en vida, la mayoría de las veces le rehuimos la mirada, no seamos hipócritas. Y bueno, los que le conocíamos sabíamos que pesao también era un rato. Y resabiao, porque la vida le obligó a ser así. Que te pedía dinero pal autobú en la Calle Valparaíso y todos sabíamos que dormía en un cajero de Felipe II, cuando lo que más había en Felipe II eran bancos. Luego vino la fiebre de los bares de tapas, que obligó a Javi a pernoctar en otros lugares, eso sí, aprovechando la coyuntura para tocar su guitarra por los veladores a cambio de algunas monedas con pelusilla de bolsillo.

La muerte de Javi me ha hecho reflexionar. No podemos ser tan mariconas en el presente y redimir nuestros “pecados” en el futuro. Que me he cruzado a más de una excompañera del colegio a la que traté de inferior por ser poco agraciada físicamente cuando éramos niños y ahora, que está más fuerte que el Instagram de India Martínez, es super agradable conmigo (salta la sorpresa) cuando en realidad merezco ser escupido, cuanto menos. He visto a gente tatuarse el Carpe Diem, como si al depositarlo en tinta bajo su piel ya fueran capaces de llevar a cabo esa actitud ante la vida. Vivamos el presente, sí, pero amando al prójimo, cabrones. Que nos hemos tirado toda la semana hablando de que el Sevilla puede vender a Koundé y estamos a 48 horas de disputarle, o intentarlo al menos, la Supercopa de Europa al puto Bayer. Tengamos respeto por el club al que amamos y centrémonos en disfrutar estos momentos de gloria, que son irrepetibles. Pongamos en valor lo conseguido y lo que se puede conseguir. Porque el Sevilla no son Koundé, Diego Carlos y Ocampos. El Sevilla es tu abuelo, tu tío y tu padre. El abrazo con tu amigo en el salón de casa con 4 platos de ganchitos por testigo. Y luchemos contra la lógica, carajo. Contra los alemanes. Contra los presupuestos. Contra las cuotas de las casas de apuestas. Contra ese cabrón que es el tiempo, que te obliga siempre a darte cuenta de que eres feliz cuando ya no lo eres tanto. Digámonos te quiero ahora, “en su momento”. Y presumamos de Sevilla como lo hacía Javi, el guitarrista de la Plaza España.

Qué más quisiera Nueva York.

Porque Sevilla es Sevilla

que todo es de maravilla

Mira por dónde,

la vida es que nunca se orvida.

Sirva este escrito como homenaje a lo auténtico. A aquel que se muestra tal y como es, mostrando su identidad y su verdad al mundo. Va por ti, Javi.

FERNANDO GALLEGO 21/09/2020

Días señalados

Me sucede desde que tengo uso de razón.

Lo sé, no soy al único al que le pasa.

Muchos también padecéis lo mismo: si escudriño mi mente siempre localizo mis recuerdos con las referencias de tus partidos.

No puedo evitarlo.  Todos los hechos de mi vida tienen aparejado un suceso tuyo.

El día más triste, aquel en que Guillermo se marchó, el 1-0 al Murcia con gol de Antoñito.

El 30º cumpleaños de mi hermano es la chilena de Chevantón.

El día de aquella práctica de campo de Geografía que hizo perderme la final de Copa de 2010.

La comunión de mi sobrina mayor es el de la expulsión de Ben Yedder por aplaudir al árbitro.

Y así podría seguir hasta el infinito…

No hay efeméride en la que tu compañía no me aclare la memoria.

A veces, culpable por sí misma, pues me obliga a fijar en mi calendario vital tus días grandes: sé dónde estaba el 10 de mayo de 2006 (y así con cada uno de tus partidos épicos), y también sé con claridad dónde y qué estaba haciendo el 26 de agosto de 2007. Dudo que me puedan preguntar una fecha señalada de tu almanaque sin ubicarme en espacio y tiempo.

Sin duda, como dijo Miguel Hernández, eres el alba que da a mis noches un resplandor rojiblanco. Y añado yo: eres el ocaso que da a mis días un crepúsculo plateado.

El metal soñado, los sueños cumplidos.

Los retos grandes, la valentía colosal.

La deuda saldada, la Perla fugaz.

Los pies pequeños, el Duende inmortal.

Un sinfín de eslóganes aún por completar.

Por ello te pido, abuelo viajero, añade otro jueves a la agenda de mis días. Completa nuestro repertorio con otra evocación a tus fechas.

Toca en Budapest, ciudad imperial.

Botas atadas, dientes chirriantes, puños apretados, ojos inyectados.

La final.

La Supercopa.

Una vez más.

¡Vamos Sevilla!

PABLO F. ENRÍQUEZ 20/09/2020

Monte Porrino

La memoria, como la conciencia, te sitúa en el mundo. Te haces mayor y, sin buscarlo, te sorprendes a ti mismo escudriñando referentes agridulces en la recámara del tiempo. Buscas equilibrio, por salud, para compensar tanto azúcar y para que la gloria, el éxito puntual, tan efímeros como deseados, no desarbolen las cuatro certezas que […]

ALEJANDRO CADENAS 18/09/2020

Busquen la paz

Voy a escribir sobre lo que menos me gusta: el tema accionarial. Un jarro de agua fría sobre lo que han conseguido unos profesionales como la copa de un pino y donde me veo representado como Sevillista. Unos jugadores que deben ser orgullo y ejemplo de entrega, UNIDAD y sacrificio para todos los que vengan […]

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies