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QUIQUE DE LA FUENTE 27/01/2022

La mujer de Martial

¿Hay algo más desagradable y cansino que un mercado de fichajes? Que sí, que teniendo a Monchi es mucho más divertido, pero también un coñaso, porque nos encaloman a to lo que se menea y está en el mercado. Como por ejemplo Lo Celso, con lo contento que están lo vecinos y le meten la noticia esta, que por muy fake que sea, se les quea esa cosilla ahí del «verá tú killo»… Que si ya es desagradable pa ellos ver a Navas en la puerta del aeropuerto, imaginarse la foto de Lo Celso allí puesta… Fíjate lo que te digo, yo es que lo fichaba hasta lesionao, namá por ponerlo allí con la camiseta del Sevilla. Futbolísticamente sería ruina, pero… ¿y lo que nos íbamos a reí chiquillo?

A mi vecino el verdolagui no le hace gracia el mercado este de fichajes, salvo que sea pa que nos quiten a Diego Carlos, entonces no te digo yo que cambie de opinión. Ayer me lo crucé y me dijo:

-Lo de fichar en medio de la temporá tenía que ser ilegá, amo vé Killo, eso no eh… si tienes a Idrissi, Óscar… po es lo que hay pa to la temporá.

Otra cosa es la Copa de África en medio de la liga. Eso sí lo ve el del carajo, mira por dónde.

Mi vecino está que trina con que alguien como Martial venga al Sevilla, pero como le digo yo: «tranquilo cojones, que solo es pa unos meses»… Eso sí, en esos meses podemos tocar otra vez plata y cuidadín al asunto, que no sea plata de las que no se les puede llamar paragüero, aunque la imaginación de algunos ya sabemos que es espectacular y ya le buscarían alguna forma de llamarle a la liga, botijo o vete a saber tú.

Algunos sevillistas eso de criar pollitos no les gusta mucho, ¿desde cuándo ligarte a una guiri es un marrón porque no la vas a ver más, cojones? Imagínate que te prestan un Mercedes que no te puedes permitir unos meses y solo pagas la gasolina y parte del seguro el tiempo que lo tienes o como los buffet de hoteles de 4 estrellas, esto es como comer en los buffet de los hoteles, en una semana que estás, te desayunas 3 donut, una tortilla con salchichas, zumo, café… hay que aprovechar al máximo, que estas cosas no se te aparecen to los días. Que vale, que no es pa siempre claro, y la feria dura una semana namá, pero no te va queá en casa porque sólo es una semana, aprovecha al máximo…

Monchi que es un zorro pa estas cosas, sabe que tiene unas armas, que pocos clubes de la premier no tienen por muchos jeques que tengan detrás: la ciudad, el ambiente, la calidad de vida en Sevilla… y es que Inglaterra es más triste que un adolescente sin el móvil. Es más, tiene que dar coraje hasta ser rico allí ¿pa qué? Es como regalarle un balón al Langui. No sé ustedes, pero a mi me dan a elegir entre tener 25€ pa gastar en una terracita al sol, y tomarme 5 cruzcampos fresquitas, media de adobo y un solomillo al whiskey o tener 100€ pa tomarte 5 cervezas naturales en una tasca de mala muerte y comerte un… ¿Qué cojones se come allí? Es que no hay coló killo. Allí por ejemplo tener un descapotable tiene que dar coraje, como no lo descapotes dentro del parking del centro comercial, ya me dirás tú.

Ya verás tú cuando la parienta de Martial y el niño vengan pa Sevilla, le enseñen una casa con jardín y vean que prácticamente to los días te puedes salir a tomar el sol, que me imagino el niño diciendo…

-Mamá ¿eso de ahí arriba amarillo que es?

-¿Qué va a ser niño?, el sol

– ¡cómo va a ser el sol mamá, si estamos en febrero!

Esa mujer cuando vea Semana Santa, la feria, se pruebe un traje flamenca, esa primavera por Sevila, se dé un paseíto al sol sin chaquetones ni paraguas… que vea que tiene playas con mucho sol a solo una hora, que pueda ir desde mayo a ponerse morenita, pero morenita sin meterte en un sarcófago con fluorescentes, sino morenita de sol natural mientras está tirá en la arena, cuando esté aquí 4 meses, ésta coge a Martial y le dice…

-Cucha marti ¿lo de la cesión es contigo namá no? ¿De nosotros no han dicho nada no? porque a Manchester va a volver un romano.

Vamos, que la primera palabra en sevillano que va aprender la parienta de Martial va a ser, «teskieya Marti viá volver yo a Inglaterra».

Ahí está el tema. Monchi sabe que ya la negociación no es con él, ni con Castro, ni siquiera con el Manchester o su representante, ahora Martial va tener, el grandísimo marrón, de tener que decirle a la parienta, que hay que cambiar Sevilla por Manchester. Ojú chiquillo, ríete tú de cualquier marrón. Vamos, te digo yo que ir al Ikea por la mañana, al Primark por la tarde y por la noche cená en cá la suegra con tu cuñao que se acaba de comprar un tv nuevo y te lo quiere enseñá me parece un plan genial comparado con esa tesitura.

Conclusión, disfrutemos de Martial de momento y ya veremos lo que pasa en el futuro, confiemos en la mujer de Martial.

ALEJANDRO CADENAS 26/01/2022

Parón y mercado invernal

Hemos llegado al parón. Ese parón que tanto necesitábamos cual ciclista subiendo el ultimo puerto y le dan un nuevo bidón de agua. O ese maratoniano desfallecido, que encuentra en ese último puesto, ese líquido que le da fuerzas para acabar el Maratón. O esa persona que se desmaya y que esa bombona de oxígeno, lo reactiva y le hace recuperarse tranquilamente.

Pues sí, así estaba nuestro equipo, dando las boqueadas cual pez que lo sacan del agua y se revuelve por su supervivencia, por recuperar su vida, hasta que de vuelta al agua, nada en su hábitat lleno de felicidad.

Y es que toda nuestra afición, era consciente, que nuestros gladiadores estaban físicamente muy mermados, con un equipo lleno de bajas, jugando con lesionados y jugadores muy por debajo de su rendimiento, sin poderles dar un relevo, exigiéndoles lo mismo de siempre: LA VICTORIA EN CADA PARTIDO.

Hasta 11 bajas hemos tenido por diversas causas. Jugadores con su selección en África, lesiones musculares, lesiones por contusiones, por roturas varias, etc., etc. Todo se unía y si fuese poco hasta el dichoso y casi invencible COVID, también se cebaba con los nuestros. Una agonía que veíamos en los nuestros y veíamos como se llegaba al final de cada partido con nuevas bajas, el equipo exhausto, y buscando ese oxígeno que tanta falta hace.

Vaya desde aquí, mi sombrerazo a esos guerreros, que mermados, jamás se sintieron vencidos, que en cada partido, en cada acción, en cada jugada, se dejaban hasta la última gota de sudor, hasta el último esfuerzo, hasta la última bocanada de aire. Como reza nuestro himno, casta y coraje, esos que nunca se rinden, esos que hacen que el escudo que llevan en el pecho, sea orgullo de su afición y de su gente, esos que sí nos representan, porque esta sabia e inteligente afición, que es incomparable con otras, sabe reconocérselo y es lo único que pide. Porque el Sevillista, lo primero y lo único que pide es la entrega y el sacrificio, el sudor de todo lo que se pueda dar, la calidad, ya vendrá y cada uno aportará la suya. Pero cuando uno es profesional, lo que principalmente se le pide es esfuerzo y entrega, y eso, estos dignos y eficientes mercenarios del balón, lo han dado a espuertas.

Cierto es, que la afición también sufría el desgaste. Intentaba con ese grupo Biris, incansables y siempre al frente de esa perfecta animación, que tanto llega a nuestros jugadores, y liderando al resto del Estadio, que también se unía, pues como vieja y sabia, olía que era el momento de arrimar el hombro, de dar ese plus que al jugador le podía faltar, haciendo una simbiosis de equipo-afición, que al contrario le ponía muy cuesta arriba vencer a nuestro equipo.

Y llegamos a éste parón, y a éste mercado invernal. ¿Y qué sucede? Pues sin oficialidad del fichaje de Martial (aunque con altísimas posibilidades de incorporarse y así lo doy yo por hecho), lo que ocurre es que nuestra piedra angular, nuestro cerebro gris, nuestra arma letal, nuestro mago, se vuelve a sacar de la chistera un cañón de ilusión y de fuerza en forma de dos fichajazos, al menos en principio como son Tecatito y Martial, además añadamos, que al parecer Diego Carlos se queda, otro subidón de moral y otro factor de positivismo.

Lo ha vuelto a hacer y ha vuelto a llenar de ilusión por una cota altísima como objetivo, a toda una afición, que seguro va a responder a este reto con un apoyo total y con una fe , ilusión y positivismo que esperemos sea letal para conseguir el objetivo.

Enhorabuena a todos, y esperemos que toda esta corriente generada por nuestro Monchi, sea para bien y a final de curso, podamos sacar matrícula de honor.

VAMOS TODOS JUNTOS ¡!!!

ENRIQUE VIDAL 19/01/2022

La noche de los cristales rotos

El pasado sábado en el estadio Benito Villamarín asistimos a uno de los episodios más graves y bochornosos de la historia del fútbol sevillano, aunque no tanto como los acontecimientos que le han sucedido después. Lo que se suponía una eliminatoria de Copa singular, por ser la primera entre eternos rivales que se disputaba a partido único, acabó convirtiéndose en un sumidero para el desahogo de los complejos acumulados por generaciones de aficionados del equipo local ante una ocasión única de obtener un triunfo efímero ante el campeonísimo local, regional, nacional y europeo de la ciudad.

Para comprender los hechos podríamos remontarnos como mínimo al 10 de mayo de 2006, cuando el ayatolá del Fontanal, Manuel Ruiz de Lopera, dejó de ser aquel ídolo de masas que con sus geniales ocurrencias hipnotizaba a las “criaturitas” sin que nadie le tosiera, y al que se le justificaba cualquier salida de tono con risitas por lo bajini y un “Don Manué en estado puro” que hacía las delicias del grueso de la afición. Lopera tuvo un enorme tirón, prácticamente unánime, y generaba expectación allá por donde iba porque conectaba como nadie con su público, que se reconocía en él, al encarnar con más carisma que otros el inconfundible y perdurable “Estilo Betis”. A Don Manué hubo que demonizarlo ante la opinión pública con todo el aparato propagandístico, institucional, periodístico y judicial del partido político que medra alrededor de ese club desde la transición para poder expropiarle sus acciones. El detonante, no lo olvidemos, fueron los primeros triunfos europeos del Sevilla F.C.

Lo vivido desde aquella gloriosa primavera, revalidada por tantas otras jornadas de orgías en sevillista, no es necesario recordarlo. Nuestra es la plata y nuestra es la memoria. Hay estudios antropológicos que han demostrado la capacidad de los clubs de fútbol de establecer identidades colectivas en tanto que conforman tribus sociales e incluso se habla del ADN de esos grupos. El sevillismo de mi generación se crio con los relatos triunfantes del eterno campeón de Andalucía, de los stukas, del Sevilla clásico campeón de Liga y de Copa y cuartofinalista de la Copa de Europa, de jugadores míticos y de envidias localistas de Despeñaperros para abajo sin excepción, donde para ver jugar en su apogeo a los Di Stéfano, Kubala, Zarra o Puchades en Primera División había que asomarse forzosamente a las gradas del viejo campo nervionense. Pero también nos educamos con el durísimo golpe de realidad que supuso sucumbir a números rojos de la construcción del Sánchez-Pizjuán y la consiguiente ruina deportiva y social que desencajó a la institución del rumbo que se había ganado durante décadas. Ya en este momento, el abandono a traición de las autoridades públicas y la entrega de sus favores al populismo de la periferia eran hechos consumados. El estadio inacabado se convirtió en símbolo de la afición, en la imagen de un proyecto de grandeza deportiva interrumpida pero que estaba ahí, latente, representado por la mole de su edificio y su solidez imperecedera. El resultado es una generación que se nutre del orgullo, de la fe, de la perseverancia, que ha sobrevivido enormes desgracias y hostilidades e incluso a sus propios enemigos interiores. Es la generación humillada que descendió a los infiernos en 1995 y sin embargo, supo regenerarse por sí sola. Nuestros hijos no han crecido mirando a los costados sino hacia arriba. No se trata de qué hacen los demás sino de qué podemos hacer nosotros. De repetir y mejorar lo que consiguieron nuestros mayores.

Mientras, la misma generación en la acera de enfrente vive un tremendo conflicto de conciencia que solo unos cuantos reconocen. La engañosa década de los setenta, deportivamente hablando, y la habitual tendencia a desconsiderar cualquier pasado que se remonte más allá de la propia experiencia vital, lleva al convencimiento erróneo de que una situación siempre ha sido como la recuerdas, sobre todo si esa elección es la más confortable de las posibles. “Volver a ser lo que fuimos” se convierte así en el lema del desconocimiento de la propia historia más memorable que se recuerda. La genética victimista, la envidia o el odio encarnados en el triunfo sobre el rival como mayor y casi única aspiración deportiva lleva a los malos modos generalizados en la (habitual) derrota y en la (excepcional) victoria, multiplicados y agigantados por la eclosión triunfante de un Sevilla al que estos años han reinstaurado en el trono que en su momento ya había ocupado en la historia del fútbol. En lugar de ver esto, y asumir la realidad, se empeñan en considerarla como una anomalía, lo cual impide la aceptación y alienta los bajos deseos. Cualquier mérito ajeno se combate con una irracionalidad que da miedo y recuerda otros tiempos y parajes.

Y es que debe resultar insoportable contemplar el buen hacer, la administración ejemplar, la personalidad y el éxito de tu enemigo sostenido en el tiempo cuando eres un fracasado, al que, si le falla la emulación, sólo concibe el exterminio, como mejor epítome del síndrome de Procusto. La noche del sábado y las horas y días subsiguientes constituyen un auténtico pogromo contra el Sevilla F.C., sus jugadores, su entrenador y, por extensión, todos sus aficionados, con acusaciones improbadas y linchamientos de la víctima agredida o del entrenador Lopetegui, éste tras una rueda de prensa ejemplar que se ataca demagógicamente sin haber comprendido (o querer comprender) nada. En definitiva, una noche de cristales rotos que es pura y directa consecuencia de la paranoia destructiva de quienes alimentan este clima asfixiante de rencor insano con el que enervan los ánimos de los energúmenos de instinto más animal, que tiene su epicentro en el cinismo de palco y puro, y que acaba con la sensatez de gente aparentemente cabal que, sin embargo, a las primeras de cambio, por acción u omisión, se pone a la misma altura que los anteriores, engullidos por la barbarie de los instintos más primarios. Es un comportamiento sistémico, del que no escapa nadie, que pudre y contamina con su mugre a todo el que se acerca o toca a esa institución.

Soy pesimista en cuanto a cualquier posible solución, porque dos no se arreglan si uno no quiere, y a quien disfruta del lodo es imposible sacarlo de su miseria. Cansa demasiado poner siempre la otra mejilla, porque esta película la hemos visto muchas veces. El Sevilla FC tiene esta temporada una oportunidad única de decir algo importante en el torneo liguero, y eso crea enemigos muy poderosos que saben bien como manipular al tonto útil correspondiente para desgastar indirectamente a su presa objetivo. Ya pasó en 2007 y quieren hacernos lo mismo en 2022. Ojalá hayamos aprendido la lección y podamos aplicarnos aquel “no escucho y sigo” de Sampaoli, pero la dificultad es máxima, porque la toxicidad que nos rodea hace el aire irrespirable.

betis-sevilla

Inferioridad de condiciones

Creo que el club ha perdido, en la obligada prolongación de esta irracional eliminatoria que nos han colado frente a nuestro rival urbano, una oportunidad magnífica de alzar la voz contra el enjambre de competiciones, cada vez más enmarañadas, que provocan, no ya la confusión del aficionado y seguidor de un equipo, sino un desgaste […]

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La cara oculta de Tecatito Corona

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